Piramides de Egipto
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ALEJANDRA VALLEJO BUSCHMANN
TERAPEUTA HOLISTICA
casadetara@gmail.com
COACHING ESPIRITUAL
Julio de 2013


¿POR QUÉ LOS NIÑOS SE DESPIERTAN POR LA NOCHE?

Una infancia feliz en un tesoro que dura para siempre, que nadie podrá jamás arrebatarte.



Las antiguas creencias sobre la crianza de los hijos, están cambiando radicalmente y para mejor. Padres que programan su progenia de manera consciente y responsable. Embarazos felices y contenidos, partos naturales y menos invasivos, lactancia exclusiva y de largo plazo, crianza en el apego, educación enfocada en la individualidad de cada ser, en fin, son muchos los ámbitos de la formación de los hijos, que han evolucionado e incluso retornado a las raíces de aquellos ancestros que con notable sabiduría, sabían como críar de manera amorosa y trascendente.

Entre los aspectos que hoy se abordan, hay uno que pareciera ser tan irrelevante, pero que contiene muchas aristas, cada una llena de posibilidades de bienestar, reforando de ese modo una infancia más plena y por ende una adultez mucho más feliz. Este aspecto de la vida del niños tiene que ver con el dormir y los trastornos que a veces perturban este espacio de descanso y quietud.

Las posturas antiguas que hablaban de dejarlos llorar en soledad, hasta que se acostumbren a dormir solos y por si mismos, han perdido validéz, habiéndo para ello argumentos de peso, explicados por especialistas en el tema.

La cercanía que el ser humano necesita en los primeros años de vida, no es algo casual ni doméstico, es la base sobre la cual se instala la armonía emocional y el balance de nuestra forma de ser y actuar frente a la vida en los años venideros. Esta cercanía se expresa de muchas maneras y en muchos espacios de la vida del niños.

En este caso abordarenos, a través de un maravilloso texto, escrito por el Pediatra español Carlos González, conocido por su libro "Bésame mucho", que sucede con el dormir de nuestros hijos y como debemos ayudarlos de la mejor manera posible a superar esta etapa y asegurar un descanso exitoso.

Espero disfuten esta narración, y les brinde ideas y herramientas, para fortelcer nuestra mirada de crianza.

Alejandra Vallejo Buschmann.


¿POR QUÉ LOS NIÑOS SE DESPIERTAN POR LA NOCHE?

La mayoría de los insectos, reptiles y peces tienen cientos de hijos, con la esperanza de que alguno sobreviva. Las aves y mamíferos, en cambio, suelen tener pocos hijos, pero los cuidan para que sobrevivan la mayoría. Los mamíferos, por definición, necesitan mamar, y por lo tanto ningún recién nacido puede sobrevivir sin su madre. Pero, según la especie, también necesitan a su madre para muchas otras cosas. Ya nuestros primos más cercanos, los chimpancés, son incapaces de sujetarse solos al principio, y su madre tiene que abrazarlos, pero sólo durante las dos primeras semanas. La diferencia con nuestros hijos es abismal.

Y para caminar (no para dar cuatro pasos a nuestro alrededor, como hacen al año, sino caminar de verdad, para seguirnos cuando vamos de compras, sin llorar y sin que tengamos que girar la cabeza cada segundo a ver si vienen o no), nuestros hijos tardan al menos tres o cuatro años.

Hasta los 12 o 14 años, es prácticamente imposible que los niños sobrevivan solos; y en la práctica, procuramos no dejarles solos hasta los 18 o 28 años. Los seres humanos son los mamíferos que durante más tiempo necesitan a sus padres, y dejan muy atrás al segundo clasificado.

¿Y qué tiene todo esto que ver con que los niños se despierten? Empezábamos diciendo que hay crías que necesitan estar todo el rato con su madre, encima de ella o siguiéndola a poca distancia, y otras que se quedan escondidas, en un nido o madriguera, esperando a que su madre vuelva. En tiempos de nuestros antepasados, los bebés estaban las 24 horas en brazos, y sólo se separaban de su madre para estar unos momentos en brazos de su padre, su abuela o sus hermanos. Y cuando empezaban a caminar lo hacían alrededor de su madre, y tanto la madre como el niño se miraban continuamente, y se avisaban mutuamente cuando veían que el otro se despistaba.

Hoy en día, cuando usted deja a su hijo en la cuna, sabe que no corre ningún peligro. No pasará frío, ni calor, ni se mojará, ni se lo comerá un lobo. Sabe que usted está a pocos metros, y le oirá si pasa algo y vendrá en seguida (o, si usted ha salido de casa, sabe que otra persona ha quedado de guardia, escuchando a pocos metros). Pero su hijo no sabe todo eso. Casi toda la conducta del bebé, que aún no ha aprendido nada, es instintiva, idéntica a la de nuestros remotos antepasados.

Llegamos a la noche. Es un periodo particularmente delicado. Durante las primeras semanas, nuestros hijos están tan completamente indefensos que es su madre la que debe encargarse de mantener el contacto. En aquellas raras culturas (como la nuestra) en que madre e hijo no duermen juntos, la separación hace que la madre esté muy intranquila, y sienta la necesidad imperiosa de ir a ver a su hijo cada cierto tiempo. ¿Qué madre no se ha acercado a la cuna "para ver si respira"? Claro que sabe que está respirando, claro que sabe que no le pasa nada... pero no puede evitarlo, tiene que ir.

A medida que el niño crece, se va haciendo más independiente. Eso no significa que pase más tiempo solo, o que haga las cosas sin ayuda, porque el ser humano es un animal social, y no es normal que esté solo. Para un ser humano, la soledad no es independencia, sino abandono. La independencia consiste en ser capaces de vivir en comunidad, expresando nuestras necesidades para conseguir la ayuda de otros, y ofreciendo nuestra ayuda para satisfacer las necesidades de los demás.

Ahora ya no hace falta que usted vaya a comprobar si su hijo respira o no; ¡él se lo dirá! Como se está haciendo independiente, será él quien monte guardia. Se despertará más o menos cada hora y media o dos horas, y buscará a su madre. Si su madre está al lado, la olerá, la tocará, sentirá su calor, tal vez mame un poco, y se volverá a dormir en seguida. Si su madre no está, se pondrá a llorar hasta que venga. Si Mamá viene en seguida, se calmará rápidamente. Si tarda en venir, costará mucho tranquilizarle; intentará mantenerse despierto, como medida de seguridad, no sea que Mamá se vuelva a perder.

Es aquí donde la vida real no coincide con los libros, porque a las madres les han dicho que, a medida que su hijo crezca, cada vez dormirá más horas seguidas. Y muchas se encuentran con la sorpresa de que es todo lo contrario. No es "insomnio infantil", no son "malos hábitos", simplemente es una conducta normal de los niños durante los primeros años. Una conducta que desaparecerá por sí sola, no con "educación" ni "entrenamiento", sino porque el niño se hará mayor y dejará de necesitar la presencia continua de su madre.
Si cada vez que su hijo llora usted acude, le está alentando a ser independiente, es decir, a expresar sus necesidades a otras personas y a considerar que "lo normal" es que le atiendan. Eso le ayudará a ser un adulto seguro de sí mismo e integrado en la sociedad.

Si cuando su hijo llora usted le deja llorar, le está enseñando que sus necesidades no son realmente importantes, y que otras personas "más sabias y poderosas" que él pueden decidir mejor que él mismo lo que le conviene y lo que no. Se hace más dependiente, porque depende de los caprichos de los demás y no se cree lo suficientemente importante para merecer que le hagan caso.

Una infancia feliz en un tesoro que dura para siempre, que nadie podrá jamás arrebatarte. La infancia de su hijo está ahora en sus manos.

Carlos González - Pediatra

Que esta información vaya en vuestro mayor beneficio,



Alejandra Vallejo Buschmann.
Casa de Tara.




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