Piramides de Egipto
Bookmark and Share

 
 
 
 

Jorge Arrate:

"LA CONCERTACIÓN ESTÁ EN UN ESTADO DE CEGUERA"

El desencantado dirigente, precursor en los años 70 de la renovación del socialismo admite que el Transantiago ha sido la mayor expresión del tecnocratismo en el actual gobierno.

Por Jorge Abasolo Aravena
jabasoloaravena@gmail.com

Octubre de 2008

Jorge Arrate Mac Niven (66) ex ministro de Educación de Aylwin, del Trabajo en el gobierno de Frei Ruiz-Tagle y embajador de Lagos vuelve a asomar en la escena política, hablando claro y para fijar las diferencias con la actual directiva del PS, a la que considera abusiva y sin contacto con las bases.
Arrate señala que la transición terminó y obtiene sus propias conclusiones:
-La transición terminó en una economía estable, que crece, pero que distribuye pésimamente mal. Se trata de una economía que ha generado una situación de desigualdad social extrema. Y con una democracia -o semidemocracia- incompleta, imperfecta, limitada, que no ha podido cumplir con lo que la Concertación prometió.
Prometimos, en la famosa frase de Jaime Castillo Velasco, "una patria para todos". Debemos dar por cerrado este ciclo e iniciar uno nuevo haciendo un giro político que una fuerzas para realizar lo que no hemos podido.
Una característica esencial en la retórica de Arrate es su ingente y variada cultura de que hace gala o le emerge sin quererlo. Si aborda una cuestión política, la relacionará con la economía y hasta con cuestiones filosóficas de alto vuelo, dará cifras, tocará matices de otras áreas...y en todo ello se mueve con la estrictez de reloj en el cosmos de su inteligencia.


GOLPE EN EL PS

-En su última aparición pública el ex senador PS Carlos Altamirano dijo que en la actualidad "hay un socialismo acomodado más que renovado". ¿Cómo cayó eso en la directiva del partido?
-La dirección actual del PS surgió del Golpe de Estado que se dio en el Congreso donde se defenestró a Gonzalo Martner. Yo creo que esa directiva padece de la misma enfermedad de la Concertación. Tiene una avanzada ceguera y una avanzada sordera. Entonces, no he escuchado mucho lo que han dicho de Altamirano.

-Usted ha dicho que en el PS chileno hay que hacer una revolución. Entiendo que usted propicia un aggiornamiento, pero ¿con quiénes?, pues hay muchos sectores.
-No olvidemos que en el PS ahora hay también ultrarenovados.
Hay gente que se pasó de revoluciones. Yo soy un socialista que estuvo a la cabeza de la renovación, pero yo me quedé en lo que era la renovación.

-O sea, Enrique Correa lo sobrepasó lejos...
-Pero muy lejos...La renovación era erradicar la idea de la muerte de la política. La democracia es eso. La democracia consiste en exiliar la muerte de la política. Las diferencias se resuelven a través de la discusión y de los métodos que establece la democracia. No a través de los fusiles ni a través de exterminar al adversario. Ese era el contenido esencial de la renovación. Lo que pasa es que a la renovación le faltó pensamiento económico. No fuimos capaces de elaborar un pensamiento en torno al tema del mercado.

-Como economista, ¿usted no se siente obligado a impulsar esa renovación?
-Yo firmé el año 2004 un documento llamado "Enfrentar las Desigualdades", junto a Sergio Aguiló y a Roberto Pizarro. Después firmé un documento llamado "La Disyuntiva". Los dos tienen que ver con opciones y cuestiones económicas. Lo que ha pasado en el PS es que se ha dado el fenómeno de la ultra renovación. Luego, el partido no tiene gente muy desfasada o esclerótica. Lo que tiene son ultrarenovados. Hay gente que se compró completo el cuento de que la democracia y el mercado van juntos y son hermanos siameses.
Esto lo vimos con el famoso acuerdo.


CUASI MEMORIAS

-Su libro "Pasajeros en Tránsito" destila humor humor. Que un político de su peso específico hable de lo que provoca en el alma de los exiliados una actuación de Lucho Barrios me parece notable...
-Es que esa actuación fue en una noche inolvidable. No recuerdo si digo en el libro que guardo una foto de esa noche, que fue muy linda. Ocurre que Lucho Barrios decidió hacer esta gira por Europa a los exiliados chilenos. Y fue Lucho a Rotterdam, para lo cual organizamos en el centro "Salvador Allende", que era un centro social de los chilenos, todo lo necesario para su actuación.
Recuerdo que me fueron a pedir las mesas y las sillas al lugar donde yo trabajaba, que era el Instituto para el Nuevo Chile, que era una Fundación holandesa, financiada por el gobierno holandés, para contribuir a la reconstrucción de la democracia en Chile. Yo presté todas las sillas y mesas que podía, porque yo era un fanático de Lucho Barrios. La única exigencia que puse para prestar todo esto fue que me reservaran una mesa con diez personas y en primera fila. Y bueno, Lucho Barrios cantó algo así como tres horas acompañado de un guitarrista peruano que era muy bueno, pero que contaba unos chistes muy subidos de tono.

-En el libro dice usted que la situación fue bochornosa...
-Era una cosa desesperante porque los chilenos que estaban ahí, eran chilenos que ya llevaban diez años viviendo en Holanda. Y el exilio produce un proceso de transculturización, entonces esos chilenos ya no concebían chistes de grueso calibre o chistes en torno a los genitales o sobre la homosexualidad. La colonia chilena ha había superado eso. Pero este guitarrista contaba esos chistes y nadie se reía. Después subía el tono de sus chistes porque pensaba que estaba muy suave en sus decires. Fue una cosa angustiosa.


ACUSA OMINAMI

-Creo que Lagos no quedó bien parado al expiar deslindar responsabilidades en el tema del Transantiago. Hace poco el propio Carlos Ominami señaló que él (Ricardo Lagos) fue desleal, pues debió haber admitido ciertas críticas porque es corresponsable de la situación.
-Yo soy muy cuidadoso para hablar de personas con las cuales he tenido una cercanía de prácticamente toda mi vida política. Conozco a Ricardo Lagos desde que egresó del Instituto Nacional y o estaba en tercer año de Humanidades. Y después en la Escuela de Derecho nos seguimos viendo. Y más tarde fui su Embajador cuando fue presidente he hice campaña cuando él fue candidato y tengo por él estimación y respeto. Lo que yo he dicho sobre el tema es muy claro: la responsabilidad del Transantiago es una responsabilidad que deben asumir plena y colectivamente los dos gobiernos. El gobierno que diseñó este programa -y que lo diseñó equivocadamente- y el gobierno que implementó este proyecto. Y junto con la presidenta Bachelet -que ha asumido esas responsabilidades- y el ex presidente Lagos, yo quisiera que estuvieran los presidentes de los partidos de la Concertación. Estos son gobiernos nuestros. Y yo como simple miembro de la Concertación -no tengo otra representatividad- siento también una responsabilidad por los éxitos y por los errores de mis gobiernos. Yo creo que otra sería la imagen ante el país, si en vez de estarse jugando un ping pong o pasando la pelota de un lado a otro, la Concertación diera una muestra de cohesión, que no la dado porque hoy está en un avanzado estado de ceguera, un avanzado estado de sordera y de falta de unidad.

-Por estos días Javier Echeberry ha dicho que no se va a encontrar los culpables del Transantiago. Parece que a más poder, mayor impunidad...
-Javier Echeberry ha confundido las cosas. Es lo que los gringos llaman "whisfull thinking", que quiere decir el buen deseo. Tal vez el deseo de Echeberry es que no encuentren los culpables del Transantiago. Yo creo que la responsabilidad es de nuestros dos gobiernos;y si no somos capaces de decir eso ante la gente -y de decirlo colectivamente- no hay redención, no hay posibilidad de volver a re-ganar la confianza de la gente. Y es que para re-ganar la confianza hay que ser capaces de enfrentar la verdad. Y decirla de manera transparente. El Transantiago fue diseñado en una oficina. Es la mayor expresión del tecnocratismo que terminó imponiéndose en los gobiernos nuestros.

-Sin consulta a los municipios...
-...y sin consulta a los señores microbuseros, que conocían sus recorridos y ganaban dinero con eso. Simplemente prevaleció el criterio de los tecnócratas, que son los que terminan tratando de dirigir la democracia y decirle a los que se dedican a la política, qué es lo que tienen que hacer. Entonces, primero tuvimos un pecado de tecnocratismo. Y segundo: hubo un pecado de libremercadismo. Ese proyecto fue programado, fue diseñado teniendo en la cabeza el tema de la rentabilidad, del beneficio para los privados y con un Estado ausente, el Estado que no está.


LA PREGUNTA DEL MILLON

-Dejemos a un lado el vaticinio de Echeberry. ¿Se encontrarán los culpables en este sistema de transportes?
-Lo que pasa es que para la gente ya hay culpables. Y lo va a hacer sentir cuando exprese su opinión, si es que esos responsables no tienen la dignidad de hacerse cargo de sus responsabilidades, como lo ha hecho la presidenta. Lo otro es que las autoridades deben buscar los caminos para resolver esto, pues.
Y eso pasa por echar una mirada a los sistemas de transportes públicos en el mundo. En el mundo los sistemas de transporte público son subvencionados, son subsidiados. Ahora, ¿cómo manejamos estos subsidios para que no se transforme en un puro negocio privado? Eso es un tema a tratar con gente experta...y no se hizo a tiempo.

Compartir en Facebook