Piramides de Egipto
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Erick Pohlhammer, Premio Municipal de Literatura:

"EL MEJOR PREMIO ES VIVIR SIN APREMIO"

Original e impredecible es este talentoso ariete de las letras chilenas. Poeta por vocación, literato por curiosidad y gestáltico por profilaxis mental, recibir el Premio Municipal fue algo que recibió con embriagador regocijo y la humildad de un niño.

Por Jorge Abasolo Aravena
jabasoloaravena@gmail.com

Octubre de 2008

Constructor de quimeras realizables, soñador con cable a tierra y pragmático anti/consumista. Se puede definir de muchas maneras a Erick Pohlhammer y nunca los conceptos encerrarán del todo a este versátil hombre de letras, el único poeta que se declara feliz en un país cuyo estado de ánimo oscila entre el pesimismo y la desazón.

Y es que Pohlhammer es muchos seres a la vez. Es el soñador que le escribe a una mujer que sólo conoció en una foto, el que saluda al errante y el que trata con humana actitud al pordiosero que se para en la esquina a exhibir su miseria humana. Es el que le escribe poemas a Jesús Trepiana, el que conversa en las micros con quienquiera, el que hace clases en Miami y el que abraza a un amigo al que no ha visto en una semana. Parodiando al viejo Whitman, éste hombre lleva a todos los hombres dentro.

Acaba de obtener el Premio Municipal de Literatura, el que recibió con pasmosa serenidad, una tranquilidad sanforizada y una alegría interna cuya intensidad sólo él conoce.

Desilusionado de los que no sueñan, enemigo de los arribistas y acérrimo enemigo de las posturas ficticias de nuestro país, Pohlhammer está engolfado esta vez en nuevo proyecto: ayudar a ser feliz a la gente. Le conocí cuando era pelado, desgarbado y soñador.

Hoy está igual, aunque puede ser que esos adjetivos no vayan necesariamente en el mismo orden. Amable mucho más allá de lo recomendable, tiene un carácter firme. Leyó bien amigo lector, carácter firme...ese que se templa luego de tener una larga y sólida experiencia en torno a los desengaños y desgracias de la vida.

He llegado a pensar que Erick puede ser el primer psicólogo de la poesía chilena, merced a la comprensión por el stock de defectos humanos, los que contempla con optimismo y hasta mirada misericordiosa...


UN PREMIO MERECIDO...

-¿Cómo recibiste la noticia del premio Municipal de Literatura?
-Con serena euforia. Con la euforia propia de un ego creativo, exitoso y la serenidad de un alma en paz consigo misma.

-Los premios tal vez no jerarquizan entre el mundo de los escritores de verdad, pero regocijan el espíritu... -Para mí el mejor premio es vivir sin apremio. Pero no apremio en el sentido de que dejen de existir situaciones en el mundo que nos turben la mente. Toda vida alberga problemas, pues vivir es problemático. Lo que pasa es que los problemas los tomo como parte de un juego. Ahora, en medio de este oleaje mundano, lo interesante es poder estar instalado en la ola permanente del ahora. Ese es para mí es el premio verdadero...ése es mi Premio Municipal constante.

-¿A qué te refieres cuando hablas de felicidad profunda?
-La distingo de la felicidad light, que no es otra cosa que una forma de explosión eufórica, como cuando un hincha celebra el gol del equipo de sus "amores" y pone en el altar al autor del gol. Pero si tras cartón el ídolo falla un penal -y con ese penal ese equipo de sus amores pierde el partido- el club pasa a " el equipo de sus odios" y el hombre que marró el penal es bajado violentamente del altar y hasta insultado. A veces hasta apedreado por el hincha fanático, transido en estado de emotividad eufórica confusa, en emociones negativas o esa plaga emocional. Al respecto aconsejo una lectura serena de Gurdieff, Sigmund Freud, Wilheim Reich y Krisnamurti.
Lo que pasa es que la máquina del centro emotivo produce excitaciones nerviosas eufóricas y su reverso, que son las desexcitaciones nerviosas depresivas. De allí las neblinosas relaciones de parejas que basan el vínculo afectivo erótico amoroso desde el centro emotivo solamente, y no desde el centro superior. Justamente hace poco, en calle Irarrázaval, en el tramo que va desde Pedro Torres a plaza Ñuñoa, un brillante joven punk me preguntó con entusiasmo acerca del Centro Superior. Le dije:-Otra forma de llamarlo es nombrarlo como Fuente de la fresca felicidad pura, hontanar del amor universal, alma, Dios dentro de mí, Hara en japonés. Está dentro de nosotros. Todos podemos tener acceso a beber del Centro Superior, o central energética inagotable. No depende de la crisis del petróleo.


CUIDADO CON LA MENTE Y LA RAZON

-O sea, ¿no hay crisis energética interior?
-No. El río interior de la felicidad es constante. La amargura una desconexión con la fuente energética interna.. La mente eclipsa nuestro sol interior. Pero el sol está siempre allí, como los días nublados. Detrás de las nubes el sol sigue brillando maravillosamente en el sistema solar. De allí la importancia -a mi juicio- de la práctica de la meditación. Bueno, la palabra meditación está demasiado manoseada y hasta comercializada. Pero si por meditación entendemos -no una postura yóguica particular, sino estar cómodo y relajado, por ejemplo, en una cama o sentado en un sofá agradable... entonces vale la palabra meditación. La mejor definición de meditación que he escuchado yo pertenece a un maestro top de paz, felicidad interna, de gran influencia en mi existencia maravillosa. Me refiero a Prem Rawat. Para él, meditación es concentración perfecta en un punto perfecto. Eso lo dijo el año 1977. Lo escuché y me enamoré de la meditación. Dentro de uno hay puntos perfectos para concentrarse y relajarse totalmente. Si uno se concentra en la felicidad, dentro de uno se inunda de felicidad. Si se concentra en los pensamientos tiene experiencias de pensamientos; si se concentra en imágenes del pasado, tiene experiencias de imágenes del pasado;si se concentra en imágenes de anticipaciones imaginarias, tiene experiencias de anticipaciones imaginarias. Donde pones la atención está tu experiencia.


UNA RELACION ESTRECHA

-¿Qué relación estableces entre espiritualidad y religiosidad?
-Aunque mis amigos poetas nihilistas no lo crean -porque yo admiro mucho a Federico Nietzsche- todos los días rezo una hora y medito una hora, por lo menos. Me refiero a rezo formal y meditación formal. Lo hago solo. Solo en mi pieza oscura, como el libro de Enrique Lihn...gran libro de un gran escéptico. Mi religiosidad es la práctica diaria de la meditación formal y mi espiritualidad es mi práctica diaria de oración. Cuando rezo la Rosa invisible, el ser perenne, Dios dentro de mí, mi Tao, como quieras llamarlo tu... Cuando medito me re-ligo, y hay que recordar que religión viene de religare, es decir, volver a ligarse, volver a unirse a la unidad primera. Suena cósmico, pero es bastante simple. A los cósmicos les cuesta ser simples. Ese es un problema. En cambio a los simples no les cuesta nada ser cósmicos.

-¿Cómo va tu proyecto político/cultural Por un Chile Feliz y Próspero?
-Hace unos diez años nos propusimos con el gran entrevistador Cristián Warnken, que a la vez es un educador fenomenal y un apasionado juglar, amante de la poesía...nos propusimos sacar a Chile del subdesarrollo mental-cultural en que está subsumido desde sus orígenes como nación. Fundamos la famosa e histórica Empresa de la Dicha Verdadera, a la que se sumó el poeta Santiago Elordi -de gran labor en ella- y otros artistas y gente del mundo político. Cuando Eduardo Frei Ruiz-Tagle dio su discurso en un pasaje citó la frase "dicha verdadera". Verdadera porque es constante y no reactiva. Y en eso hemos estado desde entonces, cada uno aportando desde sus propios dominios de conocimiento. La semana pasada tuve el honor de conversar sobre el tópico fundamental de la felicidad con un respetado y querido senador por Aysén, que es bastante zen, por lo demás. Un zen innato, diría yo...y gran católico. Me refiero a Antonio Horvath. Le interesó sinceramente el Plan por un Chile Feliz.
Por otra parte, leí atentamente el valioso libro de Eugenio Tironi acerca de la Felicidad en Chile y me pareció un trabajo interesante. Puedo decir que hay mucha gente brillante hincándole el diente al tema de la felicidad: Humberto Maturana, Claudio Naranjo o Francisco Huneeus con su Editorial Cuatro Vientos. Si artistas y políticos, intelectuales y gente de buena voluntad, incluido el Hogar de Cristo, el Hogar de Buda, la Utopía Pragmática del fenomenal Eduardo Yentzen...y si cada chileno se propone ser realmente feliz y le echa todos los días leña a la fogata interior, para que nunca se extinga el anhelo de plenitud y de felicidad, si realmente lo hacemos, en diez años veremos alzarse por todas partes de nuestra loca geografía llamaradas de felicidad en los corazones de todos los chilenos y chilenas. No en vano el viejo y novísimo y hasta gestáltico Aristóteles dijo hace diecisiete siglos: "El impulso básico del hombre es el impulso a la felicidad".

Hay que ponerse a trabajar en ello...

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