Piramides de Egipto
Bookmark and Share

 
 
 
 

Amanda Céspedes:

EL ADOLESCENTE DE HOY ES ANEDÓNICO

Para esta médico psiquiatra los jóvenes de hoy están sometidos a un influjo avasallante del consumo.
A su vez interpela a los padres que no se cuestionan y que optan por el fácil expediente de atribuir los problemas "al otro".

Por Jorge Abasolo Aravena
jabasoloaravena@gmail.com

Diciembre de 2008

Con nada menos que cinco ediciones agotadas de su libro "Niños con pataleta" (Ediciones B) la neurosiquiatra infantil Amanda Céspedes señala ser la primera asombrada con el punch literario logrado hasta aquí. En su libro explica cuáles son las conductas a las que los padres deben poner atención, para reconocer cuando éstas pasan a convertirse en conductas rebeldes inherente a la edad del desarrollo, a una rebeldía expresada en una psicopatología, pasando por una conducta rebelde reactiva.

El libro es didáctico y de fácil asimilación. Allí la autora entrega información de aquella insustituible. Por ejemplo, nos recuerda que entre 3 y 5 de cada diez niños adolescentes muestran conductas oposicionistas ocasionales, las que son abordadas por los adultos en forma intuitiva, aplicando métodos al azar que algunas veces dan resultados favorables, pero que en la mayoría de los casos no funcionan y hacen que el adulto acabe confesándose sobrepasado e impotente.

Estadísticas internacionales indican que uno de cada dos niños se muestra porfiado y desobediente en mas de una oportunidad y que dos de cada diez exhiben una conducta oposicionista en forma habitual. Pero sólo en dos de cada cien niños la conducta oposicionista desafiante obedece a una psicopatología"


PARANGON NECESARIO

-¿Son muy distintos los adolescentes de hoy a los de su tiempo de adolescente, doctora? Pongamos una década, la de 1970, por ejemplo...
-Sin duda alguna. Yo digo que los niños y los adolescentes son las banderas vivas de la historia. Ellos son señales claras y vivas de lo que está ocurriendo en un determinado momento histórico. Los niños -y los adolescentes en especial- son el reflejo hoy día de una sociedad que está en cambio, de una sociedad que está transitando de un momento ciber-tecnológico a una sociedad completamente cibernética. Y me parece a mí que ellos reflejan en señales claras estos cambios, y de la confusión que traen consigo los cambios sociales. Yo diría que los adolescentes de hoy, comparados a nuestra época de adolescentes (década del 70) son chicos que están sometidos a un bombardeo y a un influjo despiadado del consumo, del deseo de tener por sobre el ser...y eso ha ido generando en ellos muy tempranamente un fenómeno que se llama anedonia.

El adolescente de hoy es anedónico. Le cuesta mucho disfrutar con lo simple, con lo sencillo. Necesita estímulos intensos para disfrutar, porque es un adolescente que desde muy temprano está acostumbrado a poseer cosas. Por lo tanto, es en el deseo de la posesión donde radica su felicidad. Y eso torna anedónico al ser humano. Y es que el ser humano está diseñado para disfrutar con lo simple, no para disfrutar con los objetos o con lo artificial, con aquello que lo aleja del ser. Esa es una primera característica, que está muy bien representada por la tribu de los pokemones. Son chicos que tienen un respetable poder adquisitivo, que se preocupan mucho de producirse, que cuentan con muchos elementos tecnológicos, que los saben emplear muy bien.

La segunda características es la soledad. Si lo comparo con mi adolescencia...en que llegaba a la casa del colegio, y estaba mi familia, estaban mis tías, había calor humano, había gente de mi familia con quien conversar. Hoy no ocurre eso. Hoy día los chicos llegan a casas que están muy solas, porque los padres están trabajando en horarios que son absolutamente desquiciados para compatibilizarlos con el hecho de compartir con la familia. Y esto es transversal a todas las clases sociales.

Los padres de clases pudientes, acomodadas también trabajan mucho. Y es que parte de su día lo tienen que dedicar a mantener vinculaciones sociales que les permitan estar al día con sus relaciones y sus negocios. Por otro lado, las madres salen mucho. No les gusta estar en la casa, porque a veces tienen dos y hasta tres asesoras del hogar. Entonces sienten que estorban en la casa. Eso hace que los chicos estén muy solos. Esos son los factores más potentes.

Y el tercero es que la afectividad del adolescente, que se empieza a desarrollar a los 12 ó 13 años, ha sido invadida en forma muy marcada por la sexualidad. Entonces, afectividad y sexualidad terminaron siendo lo mismo. En nuestra época teníamos mucho tiempo para practicar y desarrollar la afectividad. Entonces, la sexualidad emergía al final. Era como la culminación de una práctica de la afectividad de pareja. Actualmente la afectividad y la sexualidad van de la mano; y los chicos se confunden con eso. No están preparados.


PARADOJA

-El 90 por ciento de las pataletas o conductas desafiantes obedece a causas externas al niño e inherentes al adulto que trata de neutralizarla.
¿Cuántos padres aquilatarán estos hechos y cifras? Es más fácil culpar al joven, y deben ser pocos los padres que se preguntan, ¿no estaré fallando yo?

-Es el trabajo más complicado que uno pueda hacer: convencer a los padres de que el problema está en ellos. Se resisten hasta el final. Hay una tendencia muy fuerte a considerar que las conductas tienen orígenes internos, que son expresión de una psicopatología. Y eso tiene que ver también con una herencia nuestra del siglo XX, en que gran parte de las conductas humanas se patologizaron, Los sanos terminaban siendo la rareza y todo era patológico. Entonces a los padres les cuesta enormemente reconocer sus falencias. Y por otro lado, yo creo que les cuesta mucho también tener que admitir que han cometido errores garrafales. Y los han cometido con la mejor intención del mundo. Es muy difícil convencerlos. Yo diría que es una tarea titánica.

-En su libro distingue tres tipos de conductas rebeldes: a) conducta rebelde propia de la edad del desarrollo. b) conducta rebelde reactiva y c) conducta rebelde como expresión de una psicopatología ¿Podría desglosar el término conducta rebelde reactiva?
-La conducta rebelde reactiva puede originarse en una conducta normal del desarrollo, pero que es mal manejada por los padres y que se perpetúa. Eso se ve con frecuencia. Por ejemplo, un pre escolar al que se le controla en forma excesiva, con mucho castigo y hasta castigo físico. Luego, el niño se transforma en un rebelde permanente, como una manera de protestar frente a este trato abusivo de parte del adulto. Pero muchas conductas que llamamos desafiantes o rebeldes reactivas de los niños tienen su origen en severas disfunciones familiares. Un niño que vive en un hogar donde hay un problema relacional severo, en que papá y mamá se detestan y lo expresan en forma abierta, en que hay mucha tensión o emociones negativas flotando en el ambiente...ese niño reacciona con mucho strées, y un niño con strées es un niño convertido en una bomba de tiempo. Yo digo siempre que un niño que está creciendo en un ambiente disfuncional familiar es un niño como una bomba molotov. En algún momento va a estallar. Lo mismo ocurre en el adolescente. La mayor parte de las conductas reactivas tienen su origen en casa. Tienen su origen en escenarios hostiles, y es una pena porque es originada por los adultos que dicen amar a los niños. Y sin embargo, están fabricando una bomba de tiempo. Hay una menor cantidad de niños con conductas rebeldes reactivas que son fabricados en el colegio. Todavía hoy tenemos profesores que lamentablemente acostumbran humillar al niño o acostumbran a ejercer un poder sustentado en la fuerza o en la descalificación. Eso genera un rebelde potencial que -en algún momento- va a emerger. Esa es la conducta reactiva, y a mi juicio es la mas severa de todas, porque se perpetúa. El niño va año tras año arrastrando esta característica, y como digo en el libro, como padre está condenado a repetir el error. Y no hay niño en el mundo que no quiera ser gentil, que no quiera ser amoroso. Luego, es una pena que los adultos los cambiemos, los transformemos.

-¿Y en qué consiste la conducta rebelde como expresión de una psicopatología?
-La expresión conductual de emociones negativas, que pudiéramos llamar conductas rebeldes, desafiantes como rabieta, pataleta o berrinche, son como un río caudaloso que se despeña y tiene su origen en las estructuras emocionales cerebrales que dicen relación con el temperamento. Y es así como hay niños que son más intensos, más temperamentales, y niños que son más dóciles. Ahora bien, en algunos niños las estructuras que tienen que ver con el temperamento se dañan. Y estas estructuras se pueden dañar desde el período gestacional en adelante. Muchos de estos daños son, por lo tanto, prenatales;y otros se producen una vez que el niño nace. Las causas más comunes de daño severo al temperamento después de que el niño nace tienen que ver con los desórdenes del vínculo. Es decir, cuando se rompe la capacidad que tiene el niño de establecer vínculos amorosos con los adultos que lo van a proteger. El abuso, el maltrato, la negligencia, el abandono afectivo dañan en forma radical y a veces de modo irreversible las estructuras que regulan el temperamento. Y ahí está entonces el nacimiento de un rebelde, de un confrontacional, de un desafiante que va a durar toda la vida. Podemos tener causas prenatales, que generalmente tienen que ver con el desarrollo fetal en el útero; y causas post natales de las cuales las rupturas del vínculo -a mi juicio- son las más severas.


ANSIEDAD

-Dice usted que en algunos jóvenes y adultos la ansiedad excesiva paraliza. A raíz de lo mismo, ¿hay mucha ignorancia para reconocer nuestra ansiedades?

-Enorme. Tanto es así que yo muchas veces acá en la consulta les debo decir a los papás que el niño está sano y que el problema son ellos, los padres. Debo decirles, por ejemplo,..usted señora, tiene una depresión crónica, una distimia que no ha sabido reconocer y su esposo ,también. Y están arrastrando esta psicopatología. Y ellos se niegan a reconocerlo. Se niegan a darse cuenta que el problema está en ellos. Al adulto le cuesta mucho porque el adulto lleva tantos años así que considera que eso es normal, que vivir de esa manera, con esos pensamientos, con esas emociones que los perturba es completamente normal. Y es el niño el que ha estado -a través de su conducta- diciéndoles "no tolero más".

-¿De qué manera la ansiedad persecutoria está asociada a la angustia que paraliza?
-Muchísimo. La ansiedad la podemos definir como una percepción subjetiva, interna de amenaza. El niño o el adulto se siente rodeado por un enemigo invisible que no siempre logra identificar y que le genera una necesidad de protegerse, de defenderse. A eso se le llama ansiedad. Hay una amenaza a mi alrededor. Cuando esta amenaza es extrema, cuando el niño se siente inerme, sin herramientas para defenderse de este enemigo, aparece entonces lo que se llama la ansiedad persecutoria. Se trata de una ansiedad severa, tremendamente severa, que no permite que el niño actúe enfrentando al enemigo o huyendo de él. Más bien lo paraliza y queda completamente a merced de él. Esa es la ansiedad persecutoria, y es muy grave, porque genera en el niño una reacción de agresión. Cuando hay ansiedad persecutoria aparece la agresividad es sus múltiples facetas y puede llegar a niveles altos. Un niño con ansiedad persecutoria puede tomar un arma para defenderse y hasta lo puede conducir a quitarse la vida, pues la angustia lo sobrepasa.

-De las emociones negativas, ¿sería la rabia la más perniciosa, la mas negativa? ¿Más que el miedo, incluso?
-No. El miedo es la peor. La rabia se puede canalizar, se puede entender, se puede sublimar como decía Freud. Se puede transformar en algo bueno. Un niño con rabia puede crear una obra musical notable. En cambio el miedo paraliza, aterra, cambia completamente las coordenadas de la mirada acerca de la realidad. Creo que el miedo es una de las emociones negativas más potentes.

-Durante la pubertad -entre los 13 y 14 años de edad- se desarrollan áreas cerebrales que favorecen la reflexión y el autoconocimiento.
¿Esa es la etapa en que los padres deben estar mas cerca y mas atentos a sus hijos?

-Yo creo que mucho antes. La supervivencia del ser humano con rasgos y cualidades hunas depende de la capacidad reflexiva. Mientras más ejercicios reflexivos hacemos en la vida, mejores vamos a hacer. La capacidad reflexiva se debe empezar a desarrollar en el niño alrededor de los siete años. Y de los siete a los doce la práctica reflexiva debe ser mediada, es decir conducida por un adulto. Es el adulto el que le enseña al niño la trayectoria, el camino reflexivo. Y una vez que el niño llega a la pubertad -13 y 14 años- esa capacidad reflexiva se hace autónoma. Ya no necesita al adulto para poder llevarse a cabo. El niño ya es capaz de pensar por sí mismo, tomar atinadas decisiones, guiar su vida, en fin. Pero de los siete a los doce -a mi juicio- es la etapa de oro para desarrollar la reflexión.
Y debemos estar cerca de los niños. La tragedia de la especie humana es que tenemos niños, los deseamos de todo corazón, los fotografiamos desde la maternidad, pero a poco andar comenzamos a boicotear estas posibilidades tan bellas que el Creador nos ha dado en el sentido de poder ser conductores, educadores emocionales de los niños. Insisto en que esa es la etapa de oro para enseñar a los niños a reflexionar, de los siete a los doce años.

-¿A qué alude en su libro cuando habla del síndrome de Asperger?
-Nosotros tenemos en el hemisferio derecho del cerebro un procesador social maravilloso que nos permite comunicarnos y vincularnos con los demás. Este procesador cerebral funciona a través de la activación de la mirada como elemento comunicacional. Y es que contamos con la capacidad de hacer lectura del rostro, del cuerpo, de los gestos, a través de sentir que en el otro hay cualidades que nos agradan y producir entonces el fenómeno empático. También nos permite aprender muy tempranamente reglas sociales que permiten la interacción. Como en este instante en que yo hablo, usted escucha y nos podemos mirar. Eso es muy potente en el ser humano. Por razones muy varias, esas estructuras, ese procesador social como yo lo llamo, se puede dañar. Y lo habitual es que se dañe pre natalmente.

Cuando es un daño leve, pero significativo a estas estructuras, tenemos un niño Asperger. El niño con síndrome de Asperger tiene -por lo tanto- un disturbio de las habilidades comunicativas innatas que le permiten relacionarse y vincularse con los otros. Sumado a eso es un niño que tiene una característica del temperamento, que es una ansiedad devastadora que generalmente se organiza o se da como ansiedad obsesiva. Es monotemático, le da por un tema y le tiene miedo a las personas.

Finalmente, se trata de un niño que presenta una serie de talentos muy desarmónicos. El niño puede tener una gran habilidad para leer o para las matemáticas, unido a dificultades de aprendizaje. Luego, el niño Asperger es muy desarmónico, muy obsesivo, muy fóbico social y con inhabilidades para actuar con los otros.

Compartir en Facebook