Piramides de Egipto
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Alex Godoy Faúndez:

"HIDROAYSÉN ES UNA DE VARIAS OPCIONES"

Voz autorizada en el tema señala que el tema es muy sensible, ya que resulta difícil dimensionar la sensibilidad de los impactos en la población a nivel local, nacional o mundial, por sobre los beneficios.

Por Jorge Abasolo Aravena
jabasoloaravena@gmail.com

Enero de 2009

El influyente asesor inglés de imagen/país contratado por La Moneda para potenciar a Chile en el exterior, sorprendió a un grupo de empresarios y líderes de opinión al sentenciar que si se construye HidroAysén, cualquier esfuerzo para mejorar la reputación internacional del país sería vano.


LOS HECHOS...

Ni Bernardo Matte ni los ejecutivos de Endesa imaginaron jamás un escenario como el de hoy, en que su proyecta estrella en Aysén parece casi desbaratado. Lo evidencian las más de tres mil observaciones que le hicieron los servicios públicos y una serie de desprolijidades que se presentaron en la elaboración del proyecto. Lejos de admitir sus errores, la empresa salió al paso con arrogancia digna de mejor causa, ardid que el Gobierno mira con renuencia.

Fue en mes de noviembre pasado cuando el proyecto HidroAysén recibió las 3.150 observaciones que formularon 36 servicios públicos, las que el consorcio debió responder en ocho días. En la práctica, ello significa que está obligada a suspender la tramitación del proyecto, ya que es imposible que aclaren estas dudas en el plazo que establece la Conama. Quienes conocen el proceso aseguran que como mínimo la empresa podría retomar la tramitación en seis u ocho meses, aunque lo más factible es que esta tarea les demande cerca de un año de preparación.

Para inquierir mayores detalles en torno al affaire HidroAysén, conversamos con el académico Alex Godoy Faúndez. Investigador y asesor en temas de remediación ambiental, energía y gestión tecnológica. Es además profesor de las cátedras "Principios de Administración y Gestión Tecnológica", "Ciencia y Tecnología: Ciencias Ambientales". Distinguido por la Revista Sábado de El Mercurio y Centro de Liderazgo, Universidad Adolfo Ibañez, como uno de los cien jóvenes líderes 2006. Sus intereses son ciencia, tecnología, educación y políticas públicas en medioambiente. También es Consejero de Indepedientes en Red.


-¿Es HidroAysén una solución a la actual crisis?
-El medioambiente, entendido como "el sistema global constituido por elementos naturales y artificiales de naturaleza física, química o biológica, socioculturales y sus interacciones, en permanente modificación por la acción humana o natural y que rige y condiciona la existencia y desarrollo de la vida en sus múltiples manifestaciones" (Ley 19300) posee valor pero carece de precio. Por tanto se hace difícil estimar el costo de los impactos y perturbaciones a sitios prístinos que, por lo demás en este caso, posee un alto impacto a nivel de sensibilidad pública nacional e internacional.

Esta crisis, vista como cambio y no necesariamente como mal, puede ser una oportunidad para nuestro país en temas ambientales. Hidroaysén es una de las alternativas en cuanto a generación de energía se refiere, la cual se basa en uno de nuestros principales recursos, el hidrológico, pero no es la única. Esta se caracteriza por ser ampliamente conocida en torno a la técnica, que posee grandes ventajas para el abastecimiento nacional, como desventajas en la forma que toman los proyectos por las externalidades que producen.

Es solución, sí y no. Este es un tema sensible, en especial en Aysén, debido a que resulta difícil dimensionar si los impactos - físicos y sociales- son de carácter local (directos), nacional o mundial (indirectos) por sobre los beneficios. Este es un típico problema de dimensión del impacto en cualquier proyecto ambiental, en especial porque los beneficiarios somos personas que tanto hemos ido a Aysén o en su defecto nunca y que tanto se oponen y apoyan el proyecto. Esto es muy delicado, porque estimar costos y beneficios cae en el campo de lo relativo y del ojo del evaluador. Quizá para algunos ciudadanos este proyecto sea necesario; mientras que para otros afecta la calidad de vida de las futuras generaciones. La pregunta de fondo es, ¿cuál es el mal menor, el des-abastecimiento o la pérdida del patrimonio nacional?¿Es posible poner números para comparar costos versus beneficios?

Si este proyecto es visto por algunos como solución a una "crisis" en el sentido negativista, entonces se debe a que los incentivos favorecen a esta opción por sobre otras soluciones alternativas. Lamentablemente, los resultados del informe de Evaluación de Impacto Ambiental, por sobre las tres mil indicaciones, lo que ha provocado a nivel social es la pérdida de confianzas entre privados y cuidadanía. Un proyecto debe ganarse las confianzas en la medida que da respuesta a las dudas presentadas por la ciudadanía independiente de los impactos a ocasionar, o si los estudios fueron realizados por los mejores equipos de trabajo. Por sobre el contenido, este debe dar respuesta no sólo técnica, sino que debe generar confianza en la ciudadanía de que el proponente cuenta con equipos capaces de la tarea enconmendada y dar solución si algún problema existiese. Por favor léase bien, esto es para cualquier tipo de proyecto, porque incluso, aquellos proyectos definidos como ambientalmente amigables pueden caer en lo mismo si dejan espacio a la duda.


-¿Cómo le vamos a dar energía a Chile en las próximas décadas?
-Esta pregunta depende en gran medida de las políticas públicas que toman los gobiernos en relación a los incentivos a distintos tipos de tecnologías, al modo que lo está proponiendo el gobierno de Barack Obama, el cual plantea sustituir la dependencia de los combustibles fósiles en un determinado lapso de tiempo. Si Hidroaysén es una opción viable, se debe a que las políticas publicas han favorecido a este tipo de tecnologías por sobre otras, en términos de costos, porque tecnologias alternativas son relativamente nuevas y se carece de políticas en relación a estas.

Si las diferencias entre tecnologías son asociadas a costos de generación, entonces las políticas públicas deben ir en esa dirección, en el fomento de tecnologías alternativas para que sean competitivas. Sobre la base de lo que hay actualmente, continúa siendo una opción la generación hidroeléctrica, nos guste o no. Esto es sumamente complicado, porque la toma de políticas públicas nunca estará exenta de la discusión.


-¿Hay alternativas para HidroAysén?
-Obviamente, sí, tecnologías alternativas en la explotación de recursos alternativos como el viento, geotermia, biomasa y residuos. Pero creo que en el país aún existe la mentalidad de que tal tecnologías sólo se pueden importar, visto como un procesos de compra de una planta de generación y traerla, en vez de crear asociaciones industriales que permitan desarrollar estas tecnologías en Chile por medio de la creación de industrias verdes (GreenTechs) y que además creen nuevos puestos de trabajo o Green Jobs. Un capital humano cada vez más necesario.

La Corfo se encuentra trabajando mucho en esto, en este tipo de fomentos por medio de su programa Consorcios Tecnológicos, pero desconozco si la cultura nacional ha logrado absorber en un cien por ciento este tipo de políticas.


-¿Puede Chile darse el lujo de no considerar la generación hidroeléctrica al sur de Puerto Montt, como alternativa?
-En estos momentos, no. Ello, mientras no exista una política pública y la plataforma tecnológica nacional que fomente la diversificación de la matriz energética MADE IN CHILE. Un buen proyecto hidroeléctrico, que determine muy bien sus impactos, planes de mitigación y compensaciones, puede ser como cualquier otro proyecto, factible de ser aprobado.

Las políticas públicas deben ser enfocadas hacia la creación de plataformas tecnológicas que permitan el desarrollo de tecnologías nacionales como la utilización de productos locales. Por ejemplo, lo ha sido la biomasa y derivados, que permitan la inserción de tecnologías como waste to energy, a través de la utilización de residuos, que haga a la diversificación competitiva con tecnologías convencionales. Este es un gran desafío para los gobiernos en términos de fomento de innovación, ciencia y tecnología.

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