Piramides de Egipto
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Lyuba Yez:

"MI ENGANCHE CON LA LITERATURA ES EMOCIONAL"

Con su último libro "El mapa de lo remoto esta joven periodista pasó a la categoría de escritora y -de paso- sigue ascendiendo en su meteórica carrera como profesional de las letras.

Por Jorge Abasolo Aravena
jabasoloaravena@gmail.com

Enero de 2009

Demasiado joven para ser escritora con todo lo que esa etiqueta conlleva e involucra y también para ser consagrada en el Parnaso nacional y no posar de tal y actuar con el desparpajo de la veinteañera que aún es. No carga sobre sus hombros esa mochila a veces incómoda de saberse escritora y hablar y actuar como desde una testera especial.

Es auténtica, habla claro aunque -infrecuentemente- en la conversación se detuvo a ratos como buscando la palabra precisa que ornamentara o potenciara lo que deseaba expresar.

Lyuba Yez nace en Santiago, el año 1979.

Es periodista con estudios de postgrado en Sociología. En la actualidad se dedica a la docencia en la Universidad Católica y en la Universidad Alberto Hurtado.

Publicó sus primeros cuentos en la revista "Zona de Contacto" de El Mercurio a los 15 años y luego en diversas antologías, como Con Presión y En Crisis. Participó en los talleres literarios de Pía Barros y Carlos Franz antes de publicar la novela La Ciudad está sola, en el volumen Impropias (2003). El año 2004 fue elegida por la "Revista de Libros" de El Mercurio como parte del "dream team" de escritores menores de treinta años, y por la revista El Sábado, del mimso diario, como parte de los cien jóvenes líderes chilenos. Un año después fue publicada Entre Caníbales, su segunda novela, bajo el sello Punto de Lectura.

Trabaja con esmero la psicología de sus personajes y bucea en su interioridad como la mejor de las psiquiatras. Infiere de ellos pensamientos que sólo puede lograr quien escruta y estruja a sus personajes. Así, de Javier -personaje central de su última novela- señala que "no podría seguir compartiendo la cama con su mujer después de que su hija muriera. Ser padre no estaba en sus planes inmediatos, pero sabía que alguna vez cedería. Ya tenía cuarenta años, la edad prometida para dejar el ritmo loco de la profesión, el momento oportuno para sentarse a mirar los logros, buscar otros caminos para reinventarse y pensar en la otra parte de sí mismo que siempre estuvo tan postergada..."

No más prolegómenos... menos introducción y disfrutemos de la conversación con Lyuba Yez...

-La Revista de Libros de El Mercurio te sindicó como parte del dream team de escritores menores de treinta años y luego la revista El Sábado te destacó como parte de los cien líderes jóvenes chilenos. Es decir, a tus pocos años llevas una mochila de prestigio a cuestas...
-(Sonríe) La verdad es que eso nunca me lo he tomado muy en serio. Yo considero eso puro azar, como he considerado casi todo lo que ha pasado con mis libros. Además, tengo claro que hay mucho trabajo detrás. Eso sí, es super halagador. Es una meta, pues yo he estado escribiendo durante muchos años, y desde chica. Es rico cuando alguien te lee un libro que ni siquiera tenía detrás una gran editorial, como me sucedió con "La ciudad está sola", mi primera novela.

-¿Cómo se forja "El mapa de lo remoto", tu última novela, que se desarrolla en España?
-Fue sumamente casual. En realidad esta novela surgió de un cuento que yo escribí. Después lo empecé a leer y me di cuenta que en realidad me daban ganas de seguir contando la historia. No tenía ninguna motivación particular con España, aunque conozco ese país. En esta novela sitúo los personajes en el exterior porque mi idea era desarrollar la huida. Y entonces quise que el escape -de Javiera en este caso- fuera un desarraigo total. Y así surgió España como el escenario. También hay elementos que tienen que ver con mi familia, por el lado de mi mamá, ya que ella es hija de español. Mi tío abuelo es un escritor que escribió mucho acerca de la Guerra Civil española.

-Tengo la impresión de que el núcleo central de esta novela son los sentimientos tronchados. Creo que gira en torno a afectos dañados....
-Sí. Creo que inevitablemente fui creando personajes a los que les pasaba algo. Y todos tienen su drama. Yo creo que es un poco lo que pasa en la vida misma, al final. Cuando uno se va juntando se da cuenta que hay cosas que te unen, aunque no las conversa, aunque no las hable. En este caso, Javier es un personaje muy cerrado, sumamente hermético respecto de su vida familiar. Es algo sumamente desconocido para su mundo en España y de repente lo hago enfrentarse a este mundo...y claro, se encuentra con la ironía de que su hermana -a quien quiere mucho- está también con su propio drama. Yo creo que sí, que es una novela que habla de afectos dañados y donde se tocan distintas aristas de eso, como es el abandono, el maltrato, la soledad y en algunos casos la inercia...y creo que esta novela se fue armando sola.

-El origen y el medio son factores claves en toda creación artística. ¿Cómo han influido en tu literatura?
-El hecho de que yo hable de extranjeros, que hable de inmigrantes en España, que use nombres como Eslavia, que es un nombre yugoeslavo, tiene que ver un poco con lo que a una la marca.Me influye también la historia de un abuelo que dejó todo y se vino a Chile y que armó acá una vida. Luego, también está ese tema como de no tener una tierra determinada. Te aclaro que me siento absolutamente chilena, tengo todo el fenotipo, además. Esa situación de complejidad en los personajes -que están viviendo en la tierra que no nacieron- es algo que a mí me inquietaba. Me inquietaba por el mismo hecho de crear la vida nueva, y de forjar lazos al final. Eso lo toco en la novela, cuando digo que en el fondo ellos están siempre como escapando, y al mismo tiempo se juntan. Como que el destino mismo juntara a todos estos personajes que son de lugares distintos. Eso te marca, y tiene relación con el medio. En esta novela no siento que haya una gran descripción del medio al que pertenezco, pero sí hay una gran influencia de historias que uno conoce de cerca. Hay mucho de eso en "El mapa de lo remoto".

-Marcel Proust decía que escribía para recordar. Y están los que escriben parta olvidar. ¿Para qué escribe Lyuba Yez?
-Creo que escribo porque se trata de una excelente forma de vivir, y también es una excelente forma de patentar y recordar situaciones de la vida. Yo creo que escribir es una muy buena catarsis...y es también una forma de avanzar. Ahora, mi novela anterior, "Entre caníbales" es una novela que yo considero bastante más adolescente en la mirada de vida que ésta. Considero que "El mapa de lo remoto" está enfocada a una etapa mía de mi vida y quizás hasta proyecta un poco más allá cierta visión de las cosas.

-¿A qué edad te asumiste como escritora?
-Bueno...yo creo que me asumí como escritora a los catorce años. Escribo desde muy chica. Escribía en cuadernos que tengo guardados todavía, pero no tenía muy claro las historias que quería contar. De hecho, yo asumí ser escritora mucho antes de querer ser periodista o de querer estudiar en la Universidad. Lo único que tenía claro es que quería escribir. Eso sí, no entraba en el estereotipo del escritor. No me interesaba como armar mi escenografía de escritora. Y hasta el día de hoy es así. Aunque soy periodista y comunicar debería ser lo mío, encuentro que escribir es la mejor forma de expresarme que conozco. Además, me ha ayudado mucho en la vida. Todo esto lo completé en los Talleres Literarios. A los quince años empecé con Alberto Fuguet, y ahí me di cuenta que esto me mataba, y que me encantaba buscar historias y que me contaran historias.

-Para todo escritor el estilo es cardinal, muy importante. Pero están los que señalan que hay que saberse arrancar del estilo. Y es que de alguna manera el estilo te limita. ¿Te ocurre eso?
-Yo creo que todavía estoy en una búsqueda muy larga de un estilo determinado. Sé exactamente como me gusta escribir. Lo que más me complica, lo que me inhibe un poco es que los temas se me repitan. O sea, el tema de los afectos, el tema de las relaciones inter-personales...

-¿Tienes algún método de trabajo?
-La verdad es que yo -por mi profesión y por mi trabajo- no tengo un método para escribir, no tengo horarios para escribir. Escribo mucho en los veranos y mucho en los tiempos libres. Eso sí, cuando me siento a escribir tengo que terminar el capítulo. Creo que soy disciplinada, pero dentro de mi estructura desordenada.

-¿Qué papel juega el humor en tu literatura?
-Creo que más que humor yo tengo ironía. Y eso puede provocar la sonrisa del lector.

-¿Cuáles fueron tus referentes en la escritura?
-Me han marcado varios escritores, pero no tengo predilección por alguien en particular. Siempre me gustó desde chica Milan Kundera...por el mismo tema de los afectos y de como maneja ciertas situaciones sociales. También me gusta mucho Virginia Wolff. En Chile enganché mucho con Andrea Maturana. La verdad es que mi enganche con la literatura es más bien emocional, no es tan intelectual.

-A propósito, en tu literatura, ¿te interesa hacer pensar o hacer sentir?
-Más que el pensamiento, en términos intelectuales, es la reflexión sobre ciertas situaciones. Pero no sé si lo he logrado. Eso sí, conmover a un lector para mí es clave.

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