Piramides de Egipto
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Entrevista a Marcos Aguinis

MI NOVELA ES ATRAPANTE

El brillante pensador argentino, Premio Nacional de Literatura y designado por el gobierno de Francia como Caballero de las Letras y las Artes, vino a Chile a presentar su última novela, "La Pasión según Carmela" (Random House Mondadori)

Por Jorge Abasolo Aravena
jabasoloaravena@gmail.com

Mayo de 2009

Marcos Aguinis tiene tras de sí una vasta y meritoria carrera literaria. Se trata de uno de los escritores más leídos en la actualidad, traducido a varios idiomas yse ha convertido en el primer latinoamericano ganador del Premio Planeta de España.

¿Qué lo tipifica como literato? El abordaje de asuntos conflictivos, que desmenuza con un lenguaje cargado de sinceridad/irreverencia y riesgo en alto grado. Su sólida formación le permite explorar con solvencia temas diversos, sea mediante la novela, el ensayo o las notas periodísticas.
Publica frecuentemente columnas y artículos en distintos medios de América y Europa.

Entre sus logros de marca mayor figuran el Premio Nacional de Literatura en su país y hace pco el goboerno francés los designó Caballero de las Letras y las Artes, siendo -además- el primer latinoamericano en ganar el Premio Planeta, de España.

Hace poco fue invitado como escritor distinguido por la American University y el Wilson International Center, ambos en Washington.
Vino a Chile a presentar su última novela, "La Pasión según Carmela", (Random House Mondadori) en la que se intersectan amor y política. Se trata de una intensa historia, donde una doctora cubana conoce a un economista argentino, rodeados del caribeño sopor cubano. Ambos enrolados en las filas del Ejército Revolucionario Castrista.

-¿Por qué la fama de los argentinos de poseer un ego exacerbado?
¿Cuál sería la raíz del asunto?

-Que el argentino tenga mala fama, o tenga fama de ser soberbio y arrogante, es correcta. Aunque -es justo decirlo- refleja la mentalidad del porteño, es decir, del habitante de la ciudad de Buenos Aires...que es una ciudad muy cosmopolita, y que ha tenido una influencia napolitana muy intensa. Llegó un momento en que no se sabía bien si los argentinos son realmente italianos que hablan español, o son descendientes de españoles (Se ríe) Lo cierto es que hay una definición del argentino, como la de un italiano que habla español, que se cree un inglés viviendo en París. (Sonríe).

-Una cosa que admiramos de los argentinos es su asertividad. Hasta se equivocan de forma segura...
-Pero en la Argentina nosotros criticamos esa asertividad con una palabra que se llama chanta. Chanta es el que miente, el que simula, el que teatraliza. Y esto es un aspecto negativo que tenemos los argentinos. Ese aspecto del chanta se acompaña con otra palabra que hemos acuñado que es la palabra trucho, que es lo falso. Es decir, hemos tenido una gran cantidad de falsedades. Hasta hemos tenido un diputrucho. Es decir, un individuo que no era diputado y que se sentó en un sillón en la legislatura, y votó como si fuera un representante del pueblo. Luego, a ese hombre se le llamó diputrucho, porque era un diputado falso. Y estos son los aspectos negativos que tiene la Argentina y que yo los he criticado con mucha pasión, lo que ha determinado una curiosa reacción positiva. Y es que además de los defectos que tenemos los argentinos hay un aspecto masoquista, por el cual -de alguna forma- hay un placer colectivo en que se le diga verdades a los argentinos, las que suelen aceptar.
Cuando yo publiqué "Un país de novela", que fue mi primer ensayo acerca de la mentalidad argentina -extremadamente crítico- yo pensé que tenía que irme del país. No me había ido durante la dictadura, donde tuve un bajo perfil y mis libros fueron prohibidos, pero pensé que me iba a ir después de publicar este otro libro. Sin embargo, tuvo un éxito formidable. Porque los argentinos se vieron claramente reflejados en él.

-¿Se siente más cómodo como novelista o como ensayista?
-Yo recuerdo una frase que leí siendo joven y me quedó grabada. Uno descansa de un trabajo haciendo otro trabajo. Y por eso habitualmente iba alternando los ensayos con las novelas. Escribí diez novelas y catorce libros de ensayos. Los fui alternando. Pero en los últimos años hubo una seguidilla de ensayos, motivados por la situación tan crítica que vivía Argentina y Latinoamérica. Pero ahora he vuelto a alternar el ensayo con la novela. En este momento he venido a Chile a presentar, "La pasión según Carmela". Es mi última novela. La anterior fue "Asalto al Paraíso", que está centrada en los dos atentados que sufrió Argentina por el terrorismo.
Anteriormente escribí "La Fiesta del marrano", que tuvo mucho éxito en Chile.
Por eso digo que alterno los dos géneros.

-Está ahora en Chile para presentar su última novela, "La pasión según Carmela". ¿Nos puede adelantar algo?
-Uno tiende a pensar que la mejor novela es la que acaba de escribir, porque es donde uno ha incorporado todo el aprendizaje que viene sumando del trabajo realizado al presente. Pero ya a estas alturas tengo claro que la mejor novela es aquella que uno nunca va a escribir. Es la ambición, es la utopía.

-¿Por qué debiera el público leer esta novela, "La Pasión según Carmela?
-Bueno...es una historia de amor, que se desarrolla en un gran terremoto que prácticamente ha marcado a América Latina en el siglo XX, que es la revolución cubana. Esta historia de amor se desarrolla en medio de la revolución cubana. Y yo le diría que las grandes historias de amor por lo general suelen ocurrir en escenarios muy sísmicos. No se olvide que la Guerra de Troya es el escenario de la historia de amor de Helena de Troya. "La Guerra y la Paz" tiene como telón de fondo las guerras napoleónicas.
Las grandes historias de amor tienen como escenario un clima de gran inestabilidad, donde hay pasiones, donde hay miedo, donde hay ideales, donde hay traiciones...porque es el momento en que los afectos -en cierta forma- se liberan de sus frenos y se expresan con mucha mayor claridad e intensidad. Y la revolución cuba aha generado una gran corriente de opinión favorable en sus comienzos- que después comenzó a extinguirse. Pero en sus comienzos era una esperanza cargada de expectativas, porque era la liberación de un país de su dictadura. Y esa liberación no se hacía por parte de un grupo militar, sino que lo hacía un grupo de jóvenes barbudos, buenos mozos, que remitían a Los Beatles o al movimiento hippie, que en ese momento empezaba a desplegarse. Luego, era algo completamente distinto. Y parecía que aquí se iba a generar una situación completamente nueva. Pero la revolución cubana -como pasó con la revolución rusa- siguió un curso equivocado y eso generó rupturas y posiciones muy diversos. Los conflictos de los protagonistas de esta novela están relacionados con eso. Es una médica cubana con un economista argentino que se conocen en Sierra Maestra, que participan de esa lucha épica...y muestro allí los aspectos dolorosos, difíciles y hasta sucios de esa revolución, donde dejo de lado el mito, dejo de lado la idealización de esa gesta para mostrarla en toda su crudeza. Luego, hablo del ingreso triunfal en La Habana, la toma del poder por parte de los revolucionarios y como paulatinamente esto se burocratiza y toma una dirección distinta a la que inicialmente parecía que iba a tomar. Evidentemente esto afecta a los personajes de la novela, que siguen fiel a sus ideales, pero quedan muy conflictuados. Y es que por un lado quieren creer en contra de ciertas evidencias. Quieren ajustar las evidencias a sus ideales o ideologías, cosa que es muy humana. A los seres humanos nos cuenta mucho más modificar nuestras ideas que leer con objetividad las evidencias. Por eso, un gran científico se diferencia de un científico mediocre. El gran científico no se demora casi nada en combatir sus propias teorías -cuando se da cuenta que estuvo equivocado- y pasa a ser el principal enemigo de sus propias teorías cuando se percata de su error. El científico mediocre no quiere jamás refutar sus propias teorías, sino que trata de encontrar elementos para seguirlas sosteniendo. Esta es una característica humana y que se da en todos los aspectos de la vida.

-En Chile decimos que una vez la teoría se fue a nadar y se ahogó por falta de práctica. ¿Cuánto de eso hay en la revolución cubana?
-(Se ríe) ¡Cuánta sabiduría hay en las expresiones populares! Yo creo que hasta el día de hoy se cierran los ojos ante ciertos aspectos muy negativos de la revolución cubana, en el sentido de que no ha aportado lo que se esperaba de ella. Por ejemplo, a la libertad, el progreso económico, la excelencia educativa y médica, que es una gran mentira. Cuando yo hacía neorocirugía -porque muchos años ejercí como neurocirujano- que iba a los congresos internacionales para escuchar a los soviéticos, pensando que era una medicina superior, por la propaganda que se hacía de ella. Pero quedaba impresionado por el atraso que tenía la medicina soviética, a pesar de la propaganda. La Unión Soviética había impuesto la idea de que era una gran potencia, desarrollando solamente dos aspectos: los viajes espaciales y el aspecto militar.

Sintetizando, "La pasión según Carmela" es una novela muy intensa, muy humana y muy atrapante.

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