Piramides de Egipto
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Entrevista a René Trossero

DEL DOLOR AL SENTIDO DE LA VIDA

Este prestigioso escritor trasandino lleva años transmitiendo un mensaje de esperanza y sentido de la existencia. El éxito de sus libros demuestra a las claras que lo ha conseguido.

Por Jorge Abasolo Aravena
jabasoloaravena@gmail.com

Mayo de 2009
(Desde Buenos Aires)

Es uno de esos escritores atemporales. No busca escribir best sellers, ser éxito en ventas o posar en un programa farandulesco de televisión. La fama de oropel o la fugacidad del éxito postizo no van con él.
Tiene claro que hoy lo superfluo vende y a ratos hasta desplaza lo esencial.
En una sociedad de valores trastocados, donde el éxito parece reemplazar al mérito, el mensaje de este cancerbero del alma no parece perder vigencia. ¿Sus libros son éxitos de ventas en toda ocasión. "No te mueras con tus muertos" agotó… ¡45 ediciones!
René Trossero es un escritor y filósofo de vieja data en Argentina y su actividad ha repercutido fuertemente en el exterior.
Ha logrado destaque propio merced a su calidez humana y por su profunda sabiduría acerca de las cosas de la vida, que lo ubican en primera fila como maestro entre sus colegas y como referente obligado para sus miles de lectores, entre los que me cuento.
Trossero tiene claro que la vida no son las cosas que nos pasan, sino lo que hacemos con las cosas que nos pasan. Y entonces en sus mensajes transmite los elementos suficientes para lograr cambiar -no la circunstancia, tarea imposible- sino la actitud con que la enfrentamos.

Su tarea hoy es la de llevar palabras a los desamparados, a los que oscilan entre el abatimiento y la falta de ganas de seguir luchando en este caprichoso ascensor llamado existencia. Trossero hacer ver que en las cosas simples está el más bello mensaje de amor y de sentido de la vida. Ese mismo que por su simpleza a veces se pierde o no se deja ver.
Siente misericordia por la miseria humana y se le nota. Su afán es el de dar sentido a vidas lánguidas, plenas de dolor y puramente biológicas.
Su mensaje es de amor, pero también de exigencia. En sus libros se diría que nos hace cariño con un látigo y nos incita a seguir adelante, a despecho de los reveses que anidan en toda existencia.

En su libro Remansos para seguir andando, nos expresa:
-"¿Qué sucedería si cambiaras y dejaras de sentirte víctima para empezar a sentirte responsable?
Tal vez valga la pena hacer la prueba...
"
Y claro que vale la pena, puesto que en sus mensajes siempre nos sugiere la clave para reencantar la vida. Pero la entrega de modo sutil, en pequeñas dosis, pues tiene clara conciencia de que nosotros tenemos que aportar algo para reiniciar la marcha cuando el hastío nos asedia y el tedio nos remece.

-¿Por qué abandona usted el sacerdocio?
-Una cosa es creer en Dios y en Jesús de Nazareth, y otra cosa es creer en ritos religiosos o en instituciones. Yo no dejé de creer en Dios, pues sin El mi vida no tendría sentido. De Jesús de Nazareth aprendí a vivir y sigo viviendo. Esto significa amarme a mí y amar al prójimo como a mí mismo. Esa es mi alegría. Por eso me ves firmando libros acá en la Feria. Y es que vengo con amor hacia las personas que me visitan, y me hace mucho bien el amor con que me saludan y siguen mi mensaje. Hay personas que me dicen que mi libro "No te mueras con tus muertos" me salvó la vida, porque al morir mis padres quedé en una orfandad absoluta y mi vida dejó de tener sentido. Su libro me ayudó". Esas son gratificaciones que no tienen precio. Tienen valor, que es otra cosa. Que mi mensaje llegue a la gente a través de mis libros es una cosa que me llena de satisfacción.
Para completar la respuesta a tu pregunta, agrego un dato importante.
Muchas veces me interrogan diciendo: "¿usted dejó el sacerdocio por una pollera"? Y yo les respondo: "No, yo lo hice por mis pantalones". La persona se ríe y yo le aclaro: al comenzar el año 71, yo hablé con mi querido obispo Monseñor Zaspe, y le dije: "Monseñor, yo sigo este año ejerciendo el ministerio y el año próximo lo dejo". ¡Ninguna mujer en mi corazón y en mi camino! Varias veces más conversé con él exponiéndole las razones por las que tomaba la decisión. En resumen, le decía: "Yo no puedo ser deshonesto e incoherente, diciendo cosas que no creo y callando cosas que querría decir" Así dejé el sacerdocio cuando tenía 44 años. Me vine a Buenos Aires y me puse a estudiar psicología. Y un compañero -que tenía 18 años, y que podía ser mi hijo- me dijo:"René, si vos fuiste sacerdote, ¿para qué estudias psicología?" Yo le contesté que lo hacía para seguir haciendo lo mismo, con otro título: enseñar a la gente a convivir amando.

-¿Qué diferencia establece usted entre religión y espiritualidad?
-Te lo respondo muy claramente. Y espero que esto no los escandalice y no les duela, porque yo respeto a todo el mundo. Yo estoy leyendo cada vez con más frecuencia palabras de teólogos que dicen que Jesús de Nazareth enseñó a vivir y no fundó ninguna religión. Si querés te lo completo con una cosa que parece cruel. ¿Qué diferencia existe entre el Oriente no cristiano y el Occidente cristiano? Te respondo yo mismo. El Occidente cristiano está lleno de templos, capillas y catedrales. Hay algunas sinagogas, algunas mezquitas, como la que tengo cerca de mi casa.
En el Oriente, templos católicos hay muy pocos. Hay muchas pagodas, muchas mezquitas, algunas sinagogas. Pero, ¿en dónde hay más amor, en Oriente o en Occidente? La situación es pareja, y lo que sucede es que tanto allá como acá hay muy poco amor.
Y Jesús de Nazareth dijo una cosa muy clara:-"En esto conocerán que son mis discípulos. En que se amen los uno a los otros, como yo los amé". No se trata de ir a misa cada domingo o rezar a cada rato. El mensaje es más directo y más simple.

-Usted que escucha tantos relatos dolorosos, ¿por qué defecto humano siente más compasión?
-Yo perdono y comprendo a todos. Ahora, para mí el déficit fundamental por el cual el hombre, la humanidad vive como vive, es por la falta de amor. Los millones de seres humanos que sufren y se mueren de hambre, o porque no tienen techo y remedio, ¿es porque no hay alimento en el mundo? No. Es porque no hay amor para repartirlo. Yo siempre que puedo narro el siguiente relato. Se reúnen todos los gobernantes del mundo alarmados por el curso de la historia. El primero dice: -Tenemos que cambiar la historia porque sin amarnos nos estamos destruyendo. Se levanta el segundo y dice: -No. Más vale mal conocido que bien por conocer. Estamos tan acostumbrados a vivir sin amarnos, que si nos amáramos se nos viene el mundo encima. Todos preguntaron: ¿por qué? Y respondió:-Si nos amáramos, se cerrarían los cuarteles...y no habría militares para defendernos de ninguna guerra, no se fabricarían armas y -por lo tanto- quedarían cesantes muchos obreros. No habría cárceles y por lo tanto no habría abogados ni facultades de Derecho. No se fabricarían llaves y rejas para las casas. Se cerrarían las cerrajerías…etc. En fin se multiplicarían los desocupados con hambre. Es mejor dejar todo como está porque -de lo contrario- se vendría el mundo abajo.
Toma la palabra un tercero y dice:-¿Se dan cuenta de la desgracia? Estamos tan acostumbrados a vivir sin amarnos, que ni siquiera nos podemos imaginar un mundo con amor. Porque si por amarnos sucediera todo eso y se multiplicaran los pobres y los desocupados: 1°) el dinero invertido en armas, cárceles, ejércitos, etc. lo tendríamos para los pobres, y 2°), si nos amáramos todos daríamos una mano a los necesitados.
Lo que quiero decir con este relato, es que tenemos organizado el sistema de la vida sobre la base y el supuesto de no amarnos.

-¿Por qué cree que se venden tanto sus libros?
-Yo me canso firmando libros. Creo que vendo porque la gente percibe que yo escribo con amor. Escribo con amor, para ayudar a prestar un servicio, para ayudar a vivir con alegría y con amor. En segundo lugar, la gente capta que hablo de las cosas que tienen que ver con su vida, que le interesan. Todos mis libros, desde "No te mueras con tus muertos", que es un libro que escribí para ayudar a sobrellevar un duelo, hasta "No dejes de vivir aunque tengas que sufrir", son libros que ayudan a la gente a vivir con más amor y de manera más plena.


UNA PREGUNTA INELUDIBLE

-¿Existe el mal...o el mal es sólo falta de bien, como sostienen algunos aristotélicos tomistas?
-Para mí la palabra mal tiene dos caras. Hay males que no dependen del ser humano. Te relato una experiencia personal. Yo tengo 21 operaciones. Me sacaron medio pulmón, por cáncer. Esos son males, pues causan sufrimiento y dolor. Pero el mal mayor que es causa de los mayores sufrimientos es la falta de amor.

-De allí que la educación en los valores sea crucial...
-Exactamente. Pero educar no es enseñar geografía, inglés o matemáticas. Eso es instruir. Educar es enseñar a convivir amando. En la escuela primaria yo tuve a un gran maestro, el profesor Moretta, que fue como un padre que tuve en el campo. Esos maestros se echan de menos hoy, que educan en valores y principios a una edad temprana y sensata.

-Una de las quejas más frecuentes de la gente es no poder manejar su circunstancia.
-Frente a esto te puedo decir que no somos dueños de lo que nos pasa y de lo que nos hacen. Pero sí somos dueños y responsables de cómo responder frente a lo que nos pasa y a lo que nos hacen.

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