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Crítica Literaria Felipe Lamarca LAS PRISAS PASAN, LAS CAGADAS QUEDAN
Crítico indisimulado de una clase política a la que encuentra oscilando entre la molicie y la autocomplacencia
Octubre de 2009
En un libro ameno, Felipe Lamarca expone ordenadamente sus experiencias familiares y profesionales. Por cierto, se detienen en aquellos episodios que lo han tenido como protagonista de primera línea y donde pudo conocer los entresijos del poder.
En este hato de 200 páginas, Lamarca evoca capítulos de su vida y de su carrera profesional, hace un crudo diagnóstico del Chile del aquí y del ahora y fustiga la falta de renovación en el mundo político y empresarial.
En su estilo desenfadado, no falta la acritud para apostrofar la ausencia de esa probidad en nuestras costumbres y una sobriedad que antaño nos fue tan característica:
-"Con el éxito económico se ha perdido la sencillez y surge una competencia por lo material muy dañina. Hoy se produce una especie de bullyng social, donde todos se pegan codazos para acumular más cosas"
Lamarca pasa revista a su lugar protagónico asumido en aquellos terpidantes años en las trincheras de la modernización del Estado y la economía, revisa su experiencia empresarial en Copec, evalúa su paso por la Sofofa y entrega testimonios de ruda franqueza acerca de personajes de estatura nacional con los cuales le correspondió relacionarse, tales como Gabriel González Videla, Jorge Alessandri, el general Augusto Pinochet, el cardenal Silva Henríquez, el finado senador Jaime Guzmán y el empresario Anacleto Angellini.
Al conjugar una mirada de país con la trama de sus dramáticas experiencias personales, Felipe Lamarca tiene por su trayectoria en el ámbito político y en el sector privado, la autoridad para entregar un análisis rigurosamente apasionado y asaz convincente de los factores que han estado generando confusión y descontento en el Chile de los últimos años.
Firme partidario del modelo económico, no pierde su espíritu crítico al pronunciarse a su favor, pero sin perder la capacidad de fustigarlo:
-"Desde la llegada de la democracia se ha producido una especie de confabulación virtuosa entre el mundo empresarial y el político, que ha ayudado a la estabilidad y el crecimiento. Lo negativo empieza cuando no hay espacio para la renovación, como sucede hoy".
Crítico indisimulado de una clase política a la que encuentra oscilando entre la molicie y la autocomplacencia, Lamarca advierte que los señores políticos son precisamente los promotores del cambio. Para no ser tildado de apocalíptico, guarda la secreta esperanza de que la evolución natural de las colectividades políticas y la áspera realidad que enfrentan, las obliguen a enmendar rumbos que la saquen de ese estado de incuria soporífera.
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