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Crítica Literaria
Oscar Aguilera
EL PUENTE Y LA CASA DEL MINISTRO

"El puente y la casa del ministro" es una obra fruto de la imaginación. Pero ya es sabido que la vida siempre es más imaginativa que la imaginación.

Por Jorge Abasolo Aravena
jabasoloaravena@gmail.com

Enero de 2010

Hay muchas maneras de escribir y mientras se siga haciendo con talento habrá lectores para rato.

En lo personal me gustan los escritores que pugnan con las letras. Me explico: me la juego por los que ven las palabras como amigos y potenciales enemigos. Las letras son amigables, pero consentidas. Parecen amantes atractivas y sensuales. A veces se entregan dóciles al escritor y otras huyen despavoridas. Ahí se incoa la rabia del que escribe. Se le escapan y no puede ordenar sus amores predilectos: las palabras.

Es el mérito de Oscar Aguilera, un escritor de profesión y un escritor de vocación en permanente estado de vigilia.

¿Cuál es su sello? Intenta lo que en el pasado han hecho con singular éxito hombres de la talla del estadounidense Tommy Shorter, el francés Andre Beltoise y nuestro más conocido Julio Cortázar.

Aguilera desafía la prosa uniforme. Ha optado por escribir esta breve novela en tres tiempos. Se trata de tres historias independientes entre sí.

La primera es narrada por una voz situada en una casa que están demoliendo, ubicada en lo que fuera antaño el barrio más selecto y poderoso del gran Santiago, a fines del siglo XIX. Aquí estuvo la casa del ministro y la voz pertenece a quien fuera secretario de ese ministro, figura estelar de una de las etapas más trágicas y fascinantes de la historia de Chile.

La segunda historia en paralelo, trata de Natalia, una joven estudiante del Pedagógico, nombre que sigue recibiendo una de las universidades más politizadas de la capital.

El último relato comienza con un diálogo entre don Carlos Guillermo, próspero presidente del directorio de una de las empresas más importantes que operan en el país; y Martínez, novel periodista del Departamento de Relaciones públicas de ésta, quien ha sido asignado para escrutar la... imagen de Carlos Guillermo.

"El puente y la casa del ministro" es una obra fruto de la imaginación. Pero ya es sabido que la vida siempre es más imaginativa que la imaginación.

¿Qué a ratos la narrativa de Aguilera es imprecisa? Puede ser, pero creo que lo hace deliberadamente. Sabe el autor que un poco de imprecisión muchas veces ahorra toneladas de explicaciones...y una buena novela no puede ser interpretada literalmente. Sería un insulto a la imaginación del lector.

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