Piramides de Egipto
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Rolando Rojo

"COMO PAÍS ESTAMOS MÁS CERCA DEL DOLOR QUE DE LA ALEGRÍA"

Autor del libro "Cuentos de Barrios", asegura que todo escritor debe huir del sentimentalismo. De paso, enfatiza que hay que procurar escribir como se habla

Por Jorge Abasolo Aravena
jabasoloaravena@gmail.com

Marzo de 2010

Rolando Rojo Redolés es un escritor en permanente estado de vigilia Los protagonistas de su obra son seres comunes y corrientes, con más pesares que alegrías a cuestas;donde el Debe es más suculento que el Haber de sus existencias.

Algo de Eduardo Barrios tiene la obra de Rojo. En algunos cuentos está presente el facto psíquico de frustración infantil. Eso, en un país desconfiado y hostil repercute en la vida de los protagonistas, generalmente desadaptados, frustrados o en crisis de descenso y derrota.

Rolando Rojo nació en Ovalle, vive en Santiago y sus personajes son de todas partes. Profesor de Estado de Castellano, ha ganado más de veinte concursos literarios. Escribe bien, destila talento e ironía, aunque pertenece a esa recua de escritores de primera líneas que no escriben en las editoriales "grandes y famosas", esas que ya están presas del exitismo a todo dar y que no buscan talentos, más bien los fabrican y explotan de manera vitalicia.

-¿Por qué es tan triste, tan desgarradora la literatura chilena? No hay asomos de humor.
-Para muchos escritores el humor es un motivo que degrada la seriedad de la literatura. Es poco o nulo el humor en Kafka, en Joyce, en Faulkner o en Rulfo. Sin embargo, otros lo enaltecen, como Vargas Llosa en "Pantaleón y las Visitadoras" y García Márquez en "Cien años de soledad.

En Chile efectivamente hay una tendencia a la seriedad, a la tristeza, como tú dices. Salvo excepciones como Poli Délano, Elizabeth Subercaseaux, Rivera Letelier y otros que cultivan con talento el humor. Los motivos: creo que, como país, estamos más cerca del dolor que de la alegría, más ligados a la melancolía que a la acción, más cerca de la meditación que de la risa. Por eso la poesía es más cultivada que la prosa.

-Manuel Vásquez Montalbán dice que escribe por refugio, por amargura, por fuga. ¿Por qué escribe Rolando Rojo?
-Principalmente, para entregar a mis amigos, que no veo desde la adolescencia, el mensaje de que estoy vivo. También lo hago por necesidad de cariño: para que no me olviden y para que me quieran.

-La mejor definición de escritor que conozco me la dio Juan Forn. "Soy un escritor. Un tipo que se divierte tanto en una fiesta que se va de la fiesta para escribir sobre ella.".
¿Te interpreta la frase?

-La encuentro genial. Es como decir: me gustan tanto los recuerdos que soy capaz de olvidarlos para escribir sobre ellos.


CREATIVIDAD

-El origen y el medio son dos factores claves en toda creación artística.
¿Cómo han influido en tu literatura?
-Están presentes en todos mis libros. Mi barrio Yungay con sus cines, con sus plazas, sus prostíbulos, sus vecinos, sus dolores y alegrías, aparecen y reaparecen en mis cuentos y novelas. Mi familia es el tema de mi última novela (inédita) cuyo título será "El Abuelo" y la dedicatoria dice. "A mis abuelos que me enseñaron a soñar". También influye en mis relatos la experiencia político-social de la que fuimos testigos y víctimas.

-¿Le temes al sentimentalismo en el proceso creativo?
-No sólo hay que huir de él en la temática, sino en la forma. Hay frases que suenan cursis, hay imágenes que resultan "huachafas". El remedio es lograr el estilo seco, apretado, "charquinesco" de Faulkner o de Hemingway, aquella frase de Borges donde no se puede sacar una palabra, porque la estructura de desarma. Cuando uno empieza a escribir los primeros relatos, cae indefectiblemente en el sentimentalismo, en el sentido que afecta la sensibilidad de un modo ridículo o exagerado.

- Tengo la idea que el abandono, el desgarro y la soledad son una constante en los personajes de tu libro. ¿Es así?
-Esas categorías que mencionas, son una constante en el alma del hombre contemporáneo. El primero que reparó en ello fue Kafka con su Gregorio Samsa, que una mañana amanece convertido en cucaracha. Eso somos, seres desgarrados por una vida que se nos hace, cada vez, mas ajena, por una sociedad que, cada vez, nos margina, por la soledad multitudinaria de las grandes ciudades. ¿A qué aspira el hombre que dio la vida detrás de un escritorio durante treinta o cuarenta años? A un reloj grabado con su nombre, cuando ya no necesita ver la hora, porque todas las horas son iguales.

-¿Tienes en mente un próximo libro? ¿Cuál sería la temática?
-Como te adelanté, mi última novela trata sobre mi familia, más concretamente, sobre mis abuelos. Mi abuela tenía una pensión en una ciudad de provincia, donde llegaban los circos y los gitanos, donde uno se encontraba en el comedor con la mujer barbuda o el hombre araña, con gitanas viejas que veían la suerte. Mi abuelo, por su parte, fue un ex marino mercante que tenía la cabeza llena de sueños. Emprendió mil proyectos y fracaso en todos. El último fue la construcción de un camión en el patio de la casa que nunca salió a la calle, porque habría que haber echado abajo la casa.


EN CUESTION DE GUSTOS…

-Hay quienes señalan que un estilo intachable, casi perfecto es un peligro para un escritor, porque le impide escribir de otro modo. ¿Compartes la opinión?
-Yo soy de los que piensan que se debe escribir como se habla. Esa tendencia que llegó a la literatura para "desalmidonarla" para quitarle la espesa capa de maquillaje y llevarla a la realidad de los barrios, de los personajes de todos los días, de aquellos que luchan, caen y vuelven a levantarse. Es decir, en la forma está la rebeldía. Un modo de interpretación literaria que persigue subvertir el sistema de categorías estéticas de programas literarios de generaciones anteriores. De ahí que, en esta literatura, toda expresión está permitida, aunque haga arrugar la nariz al "buen gusto burgués"

-¿Cuáles son -a tu juicio- los mejores escritores chilenos que lo hacen en tu estilo?
-Los escritores a los admiro, imito y quisiera acercarme en algo a su estilo son, en Chile: Poli Délano, Antonio Skármeta, Fernando Jerez, Ramiro Rivas y Ariel Dorfman.

-¿Cuáles son tus fuentes de inspiración?
-La vida misma. Mi barrio, mis andanzas, mis vivencias

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