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Crítica Literaria
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Por Jorge Abasolo Aravena |
Marzo de 2010
En nuestro país han ocurrido gestas que se han ensalzado hasta la saciedad; y otras que se han perdido en la noche de los tiempos o que casi nadie recuerda.
Este libro -lujosamente presentado, con ilustraciones vívidas y en papel couché- cubre unas y otras.
Para quienes gustan de la crónica roja, se incluye la historia de Emile Dubois, el ciudadano francés propietario de una vida novelesca, que arribó a Chile y se infiltró con pasmosa facilidad en la alta sociedad porteña antes de empezar a cometer sus fechorías.
Hay un recuerdo para Jimmy Button, ese niño de sólo trece años que pasa -contra su voluntad- a formar parte de la tripulación del Beagle.
También se incluye "La Nave de los Moribundos", episodio acaecido en un invierno de 1770 frente a las costas de Valparaíso.
La nota desopilante la pone el mítico encuentro entre dos payadores de fuste: Javier De la Rosa, ilustrado y señorial y nuestro Mulato Taguada, también con ingenio de alto vuelo, pero más chusco.
Hay lugar para una española de la que sabemos poco. Fue mercader, escribiente y soldado. No le bastaba una vida normal y su existencia la llenó de episodios con mucho de aventura. Se trata de la Monja Alférez.
También está el soldado Morales, personaje con características de leyenda y casi eclipsado por otro tipo de hechos con trazas de leyenda. Ella sólo tenía 12 añosa cuando su madre la casó con un rudo hombre varios años mayor, artesano de Valparaíso.
La chica enviuda tempranamente y logra reponerse de una tristeza patológica. Con la rapidez de una circunstancia aciaga, se las ingenia para emigrar a Antofagasta, vende su máquina de coser y compra lo necesario para el viaje y su llegada al norte, el año 1878.
Viendo en cada circunstancia una oportunidad, Irene Morales quiso ser parte de la soldadesca chilena que participa en la Guerra del pacífico. El capitán Camus logra enrolarla como soldado "tercerino", dedicándose al traslado de enseres y alimentos, y cantinera (enfermera) en las batallas.
Una vida corta, cuajada de reveses donde la joven Irene alcanzó a conocer a ratos la esquiva felicidad. Su desempeño fue más que eficiente.
Por algo el propio Manuel Baquedano en persona la hizo llamar, otorgándole el grado de sargento y autorizándola a vestir el uniforme de cantinera oficialmente.
"Mito del Reyno de Chile" recoge pequeñas epopeyas de hombres comunes, con dramas y alegrías comunes.
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