Piramides de Egipto
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Hordas de descastados no han logrado emporcar el certamen

LA HISTORIA Y LA POLÍTICA, LOS EJES DE LA FERIA DEL LIBRO DE BUENOS AIRES

La edición número 36 del clásico cultural está marcado por el Bicentenario.

Por Jorge Abasolo Aravena
(desde Buenos Aires)
jabasoloaravena@gmail.com

Mayo de 2010

Llego a la Sociedad de La Rural -sede del evento- al filo de la hora de la inauguración. Apenas logro acreditarme me indican que esta vez la entrada es por Avda. Sarmiento, a un costado del Zoológico Nacional. La razón es muy simple: se está desarrollando además la Feria Internacional de la Cosmética.

Las palabras de Mariano Moreno, escritas hace doscientos años, llegan calmas y claras a mis oídos en la voz de Víctor Heredia. "Asustadas las musas con el horror de los combates, huyen a regiones más tranquilas".

En la inauguración de la 36° Feria Internacional del Libro no hubo horror, ni combates, sino más bien los desatinos de una horda de impensantes que interrumpieron el lanzamiento de dos libros. Hay más gente de la que se esperaba y el clima acompaña lo que promete ser una jornada intensa.


En la foto: Conversando con el intelectual argentino Santiago Kovadloff, quien lanzó en la Feria de Buenos Aires su libro "El miedo a la política".


En el ambiente se especula hasta el último con la presencia de la presidenta, pro Cristina Fernández de Kirchner este año ha decidido no participar una vez más. Razones políticas y de popularidad existen de sobra. Ocurre que un ex embajador argentino en Venezuela -Eduardo Sadous- ha declarado ante la justicia que empresarios argentinos intentaban hacer negocios con Venezuela. Hasta ahí nada irregular. Pero el ex embajador ha dicho que las empresas debían pagar coimas de hasta un 15%, en circunstancias que lo normal en estos casos no llega al 4 por ciento.

Los diarios hacen su agosto y el gobierno hace lo que puede para defenderse de una batería argumental demasiado seria para pasar inadvertida.

Tras los discursos de rigor -largos y tediosos- decido acostarme temprano ese día para no faltar a la cita del día siguiente.


LIBERTAD DE PRENSA

Ocho de las más connotadas figuras del periodismo argentino se dan cita en la sala Victoria Ocampo para debatir en torno a la libertad de expresión, la que pasa por momentos de zozobra en una Argentina donde los Kirchner han puesto en práctica su estrategia maniqueísta: o se está con ellos, o se está contra ellos.

Reunidos para la presentación del último libro de Jorge Fontevecchia, "Reportajes 2", están Magdalena Ruiz Guiñazú, el inefable Joaquín Morales Solá, Daniel Santoro, Ernesto Tenembaum, ex kirchnerista que la está rompiendo con su libro "¿Qué les pasó?", una clara alusión a las promesas incumplidas de los K, Luis Majul y Nelson Castro, uno de los cientistas políticos de mayor prestigio en el país.

La sala está repleta de guardias, ya que hay temor a incidentes. Eso ha motivado la contratación de más personal de seguridad privada que lo habitual.

Saludo a Fontevecchia, quien me firma su libro y me cita a una entrevista para el día siguiente. El periodista es el dueño de "Noticias", algo así como nuestra conocida "Qué Pasa". Es relativamente joven, goza de gran prestigio y está en el pináculo de su carrera. Además, es director de la cotizada Editorial Perfil.

Jorge Fontevecchia toma la palabra, saluda al público y lanza sus primeros dardos:
"Esta mesa pretendió continuar el controvertido panel de presentación del libro de Majul, "El dueño", realizada en el Congreso hace dos meses", dice con voz tonante.
Luego agrega que "el fuego más peligroso es el de las audiencias que fogoneadas irresponsablemente por el gobierno, se extreman en posiciones irreconciliables y claramente antidemocráticas".

Luego es el turno de Joaquín Morales Solá, el cientista político más leído y admirado de la Argentina. Es delgado, calvo y usa unos lentes que potencian su fama de intelectual.
Con voz tranquila pero segura, advierte que el actual "es el período más grave de persecución a los periodistas desde 1983". En todo caso -insiste- en este contexto hay una buena noticia: "Si tienen que inventarnos algo del pasado es porque hemos pasado todos los escáneres de los servicios y no encontraron nada válido que atribuirnos ahora", señala.
El columnista de La Nación agrega que no hay que olvidar que "las operaciones de prensa mutilan el periodismo porque se hacen cuando la noticia por publicar es falsa".

Por su parte, Nelson Castro afirma que el problema que estas acciones ponen en evidencia es que hay quienes no quieren aceptar un pensamiento diferente. "Que los periodistas seamos criticables no significa que seamos aniquilables", subraya.

Otro que se alza como uno de los que más venden ene esta Feria es Luis Majul, autor de "El Dueño", donde escarmena con lujo de detalles el andamiaje que los Kirchner han construido para ampliar su fortuna personal y la esfera de poder.

Majul declara que Néstor Kirchner está detrás de los ataques a los periodistas. "Está por acción u omisión", dijo y describió "el mecanismo" usado con los periodistas. "Te ensucian. Lo conozco porque lo hicieron conmigo… exaltan tu presunto error sin dar toda la información. Es un operativo de esmerilamiento de los periodistas", aseguró.

Otro de los periodistas que fueron víctimas de una campaña en su contra, Ernesto Tenembaum, después de presentar "¿Qué les pasó?" - un libro en el que relata su propio desencanto con los Kirchner-, describió los ataques recibidos por la periodista Adela Gómez, sobre el que "el gobierno nacional no dijo nada".

Tenembaum afirma que detrás de esto hay un proyecto para "comprar medios" y una "batalla cultural".


LA INTOLERANCIA SE INSTALA EN LA FERIA
Violenta gresca entre jóvenes empleados del Indec en una presentación.


La intolerancia parece que llegó para quedarse en la 36° Feria del Libro.

El sábado pasado fueron los panelistas que se reunieron para presentar un libro acerca de las tropelías de los Kirchner. ¿Su título? Indec: historia íntima de una estafa, de Gustavo Noriega.

Apenas había comenzado a hablar uno de los panelistas -en la sala Julio Cortázar- cuando un joven se paró y comenzó a increparlos.

Fueron pocos minutos pero de intensa agitación y la gresca se trasladó hacia las afueras del recinto, donde tuvieron que intervenir no sólo los policías de civil contratados por los organizadores de la presentación, sino los efectivos de uniforme que se encontraban en la Feria.

Un grupo de jóvenes insultó, empujó y arrojó sillas a varios empleados del Indec, que, con poleras que los identificaban, se hacían presente de la presentación del libro, en la que hablaron el diputado Claudio Lozano, la escritora Beatriz Sarlo, Cinthya Pock, ex directora nacional de la Encuesta Permanente de Hogares del Indec, y el ex jefe de la Fiscalía de Investigaciones Administrativas y actual director de Cippec, Manuel Garrido.

Los disturbios duraron poco tiempo, pero sirvieron para recordar otros de características similares que impidieron a la doctora cubana disidente Hilda Molina presentar su libro el día viernes pasado.

A despecho de estos accesos de prepotencia e intolerancia, la Feria promete contar con mayor afluencia de público que el año pasado. Ello, aunque no hay invitados de marca mayor, sin agraviar a Vilas Mathas y Almudena Grande.

Por eso, y tratándose del Bicentenario de Argentina, se ha optado por privilegiar a la intelectualidad de la casa, donde nombres como Rosendo Fraga, Fernando Vallejo, Marcos Aguinis o Santiago Kovadloff brillan con luz propia.

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