Piramides de Egipto
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Aníbal Litvin

EL HUMOR ARGENTINO BROTA DEL DOLOR

El destacado humorista y libretista argentino señala que la capacidad de observar la vida es fundamental para generar instancia de humor.

Por Jorge Abasolo Aravena
(desde Buenos Aires)
jabasoloaravena@gmail.com

Mayo de 2010

Es hiperkinético y en constante estado de vigilia.

Lúcido y de una rapidez que pasma, tiene todas las cualidades para que le vaya bien en el plano del humor: chisperío interno, imaginación desbordante y una agudeza más allá de lo normal.
Ha ejercido numerosos oficios y -en lo laboral- ha trabajado con figuras de la talla de Susana Jiménez, Marcelo Tinelli y Roberto Petinatto, entre otros.

Es Aníbal Litvin, ahora también editor de libros humorísticos, algunos de los cuales ya han logrado una edificante recepción en nuestro país.

Nos sentamos en el "Café Roma", en plena calle Corrientes esquina Uruguay; y nos engolfamos en una cháchara de esas que podríamos tildar de motivadora.
Al menos para mí.
Este fue el resultado…

¿Quién es Aníbal Livkin?
-Soy un tipo de 48 años…y como es característico en la Argentina, he hecho de todo. Profesionalmente, destaco algunas cosas…y otras me las guardo por vergüenza. (Se ríe).
He sido autor teatral de Nito Artaza durante quince años.

En televisión trabajé con Susana Giménez, Marcelo Tinelli, Roberto Petinatto y Jorge Guinzburg entre muchos otros. Tengo más de treinta libros entre los que se destacan "1000 cosas inútiles que todo chico debe saber antes de ser grande", "Chistes de colegio", Chistes de papá y mamá" y ahora el nuevo, "1000 datos insólitos que un chico debería conocer para saber que en el mundo están todos locos".

Sé que los primeros tres han tenido buena repercusión en Chile.
El otro es nuevo: ¡ojalá haya buena repercusión!

-La literatura latinoamericana es desgarradora, a excepción de la brasileña y la argentina. ¿De dónde brota el humor argentino?
-El humor argentino brota del dolor. Es una manera de sobrellevar nuestras propias miserias. Como sociedad, hemos tomado el camino equivocado muchas veces, pero individualmente el argentino es capaz de cosas maravillosas. Creo que nuestro humor cáustico nace de nuestra incapacidad de ser mejores como sociedad. Y entonces, ¡no queda otra que reírte de ti mismo!

-Humorísticamente, ¿cómo definirías al argentino?
-Hay muchas regiones. Todo el mundo piensa en Buenos Aires, donde hay mucho humor sobre "el otro", sus debilidades. Pero en Córdoba hay otra clase de humor, muy divertida, supuestamente más tonta, aunque yo creo que no, pero tiene mucha gracia. Un ejemplo:
Un chupado va al almacén:
-Tío, ¿tiene vino de 5 litros?
-Si, si tengo. ¿Trajo el envase?
-Con él esta hablando.

La Argentina, al ser tan grande, tiene varias clases de humor. Pero lo fundamental del argentino es que a pesar de las penurias que pueda pasar… siempre se ríe.

-¿En qué momento decides hacerte profesional del humor?
-Nunca se decide. Esto, más bien surge. En 1984, yo estudiaba periodismo y caí en la editorial que hacía la tercera etapa de la revista "Satiricón", una publicación emblemática en la Argentina. Me pidieron una nota periodística y yo hice algo humorístico. A los cuatro meses era Secretario de Redacción con 23 años. Es lógico: yo siempre había leído historietas y humor, estaba empapado por el tema pero yo no lo sabía. Igualmente el humorista es un periodista que ve la realidad y la transforma en forma de humor. Nunca dejé de ser periodista.

-Los jonios, pueblo de la antigua Grecia, solían exiliar a quienes no se veía reír con frecuencia. Desde esa lógica, ¿a quiénes habría que exiliar de Latinoamérica?
-¿Quiénes serían los jonios? En todo país hay risa y hay humor. Vuelvo a los ejemplos que conozco. El padre de un amigo estuvo en siete campos de concentración… y es la persona con mejor humor que he conocido en mi vida. Del sufrimiento que significa vivir, se sale con el humor, la herramienta que tenemos para salir adelante en los momentos más difíciles. ¡Y los jonios… que se dejen de molestar!

-¿Qué sabes de Chile y el humor chileno?
-Lamentablemente, no mucho. La cordillera nos separa no solamente geográficamente. He trabajado para el programa "Alfombra Roja", de Chile. Fue una gran experiencia. Sé que no están tan locos como los argentinos. Bueno, cualquier pueblo no está tan loco como los argentinos. Pero ustedes tienen a Kenita Larraín y a otros personajes que nos acercan. No conozco Chile pero creo que es un país que ha logrado destacarse en la última década a nivel mundial y eso demuestra un despegue muy encomiable que respeto muchísimo.

-¿Cuál es tu chiste preferido?
-No tengo chiste preferido porque tengo millones, pero voy a contar uno al azar:
Una prostituta le dice a un judío:
-Don Samuel, por 50 dólares le hago lo que quiera.
-Está bien, ¡píntame el living!


ELEMENTOS QUE PERMITEN LA CREACION

-¿Y cuál es el mejor chiste que te han contado?
-Chistes no me cuentan. Al trabajar durante tantos años con el humor a uno le cuesta reírse. Me río cuando algo me sorprende, aunque sea algo infantil.

-¿Cuáles son tus fuentes de inspiración?
En cuanto a la fuente de inspiración no hay otra opción: es la gente. Lo que ocurre en la calle es lo que me inspira para hacer reír. El humorista debe salir, mirar, observar lo que ocurre, cuáles son las tendencias, qué cosas nuevas ocurren y de allí decodificar para hacer humor.

-¿Es el humor la caricatura de la tristeza?
-Todos vamos a morir. Eso nadie lo acepta. Yo estoy negociando, claro, pero no me va muy bien hasta ahora. Si no tenemos el humor y el amor, ¿de dónde nos tomamos para seguir? Y no lo dije sin querer: amor y humor no sólo suenan parecido sino que son los dos elementos fundamentales que elevan al ser humano y lo convierten en lo que es: ¡un animal con amor y humor!
Besos, Chile. ¡Gracias!

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