Piramides de Egipto
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Crítica Literaria

Raquel Correa
PREGUNTAS QUE HACEN HISTORIA

Déjenme decirles que en todo periodista hay algo de arrogancia. Raquel no escapa a ello.

Por Jorge Abasolo Aravena
jabasoloaravena@gmail.com

Mayo de 2010

Cuando Denis Brian afirma que por estos días las más vívidas impresiones de nuestros contemporáneos provienen de las entrevistas, no hace sino detectar lo que ya es una realidad cada vez manifiesta. Y es que para entender el pensamiento y la obra de un historiador, novelista, ensayista o poeta hay que luchar contra ese fantasma llamado tiempo.

Luego, será el periodista quien se encargue de hacerle el camino más fácil al esquivo lector. Y para ello, hay buenos y malos periodistas, ya que no todos asimilan lo que debe arrojar toda buena entrevista.

Cierta máxima americana sostiene que en toda relación periodista-personaje se da una dosis de falsedad, ya que ambos ocultan sus verdaderos propósitos: vender una imagen por parte del entrevistado; y encontrar las grietas de ese mensaje, por el lado del periodista.

Raquel Correa sabe encontrar las fisuras de sus entrevistados y no da cuartel cuando las detecta. Pero lo que me llama más la atención de esta notable periodista, digna sucesora de Lenka Franulic, es la manera en que maneja las tres condiciones básicas que deben darse en toda entrevista:
a) Cordialidad neutra
b) Distancia emocional con el personaje
c) Manejo de los silencios

"Preguntas con historia" es un franco y merecido homenaje a una de las más grandes periodistas que ha dado este país. Son 40 años entrevistando a los más variopintos personajes de las más diversas actividades.

Raquel Correa entiende que un mal periodista es aquel que no tiene enemigos. No le gusta la obsecuencia, no transa con el poder y no se prosterna frente al más empingorotado de los personajes.
Y eso no es pose ni añagaza para ganar posiciones, por cuanto ya lleva cuarenta años en lo mismo.

Es natural que las 40 entrevistas incluidas en este libro serán discutibles. A mí ya me pasó, pero lo medular es que cada entrevista hecha por Raquel Correa es un trabajo realizado con esmero y rigor litúrgico.

La propia autora se ha referido a sus entrevistados de este libro de modo directo, sin afeites.
Así, de Eduardo Frei Montalva destaca su brillantez intelectual y su calidad humana. De Salvador Allende le quedó esa fe ciega y sin asomo de duda en sus ideas. De Patricio Aylwin, resalta su sinceridad y manejo en momentos difíciles.

Descifrar los personajes es algo entretenido para todo periodista.
Raquel Correa lo logra a cabalidad.

Y para que esto no se convierta en una apología hacia la mejor periodista de Chile, déjenme decirles que en todo periodista hay algo de arrogancia. Raquel no escapa a ello.

La diferencia es que la sobrelleva con donaire… y hasta le luce.

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