Piramides de Egipto
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Crítica Literaria

Jorge Marchant
EL ANGEL DE LA PATRIA

Apasionante y de un ritmo que no da tregua.

Por Jorge Abasolo Aravena
jabasoloaravena@gmail.com

Junio de 2010

¿Cómo percibe un niño la denominada Guerra del Salitre, más conocida como Guerra del Pacífico?

Con ojos escrutadores y una imaginación en permanente estado de alerta, el joven Ángel -durante el verano de 1881- comienza a descubrir el mundo soterrado y los barrios envilecidos del tormentoso Santiago.

Su inocencia aterriza al descubrir los barrios cercanos al Mercado, que están colmados de "damas de la noche". Las calles Esmeralda, San Antonio y Mapocho se han repletado de garitos, gente de vida licenciosa y fondas donde se bebe alcohol hasta el hartazgo y de las mujeres que han hecho de los lupanares sus residencias comerciales.

Una dama enigmática para la mente de este joven llega a casa a hora desusada.
La noticia que trae a su madre es alarmante y cambia la vida del infante.
Su futuro ya está echado. Será sacerdote, para regocijo de su madre.

El Ejército chileno ya ha ocupado Lima, y en las calles de Santiago, desde el festivo barrio La chimba hasta el convencional Paseo de las Delicias, se conmemora la victoria de las tropas en la Guerra del pacífico.

Como en toda guerra, hay episodios épicos, bellos, crueles y trágicos.
Ángel, un niño que vive con su madre en la más absoluta indigencia, recibe una visita inesperada. Se trata de la esposa de un general de la República, que viene en su búsqueda para ingresarlo al Asilo de la Patria, una institución creada al amparo de la Iglesia para educar a los huérfanos de la reyerta. ¿Qué tiene este chico que lo hace tan especial?

¿Cuál es el enigma que marcará su futuro existencial?

Los trágicos y subyugantes personajes de esta novela, intersectada por la intriga, la insidia, la culpa y los amores que jamás se consolidan, deben hacer frente a un turbulento destino en un mundo fracturado por uno de los más grandes conflictos de la historia de Chile.

Apasionante y de un ritmo que no da tregua.


PARRAFO ESCOGIDO

-"Recapacité enseguida ante la visión de muchos niños asilados, ¡muchas almas con las cuales unirme! ¡No me sentiría nunca más solo!
¡Había una infinidad de hermanos aguardando por mí!
-Tienes que comprender que es un beneficio muy grande -dijo la señora-, porque no habrás cabida para muchos otros, pese a que en la Batalla de Chorrillos nuestro Ejército ha perdido a más de seiscientos hombres.
La señora guardó silencio por unos segundos y ...

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