Piramides de Egipto
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JORGE ABASOLO ARAVENA
PERIODISTA
jabasoloaravena@gmail.com
CRITICA LITERARIA
Septiembre de 2010


Pedro Retamal
CÓMO ENFRENTAR LA ENFERMEDAD BIPOLAR

Destinado a las personas que sufren, han sufrido o tienen relación cercana con algún pariente o amigo que padezca de bipolaridad

El cotizado médico psiquiatra Pedro Retamal aclara desde el comienzo que este es un libro/guía destinado a las personas que sufren, han sufrido o tienen relación cercana con algún pariente o amigo que padezca de bipolaridad, comúnmente conocida como enfermedad maníaco-depresiva.

Los continuos avances científicos permiten percibir la EB (enfermedad bipolar) ya no con el miedo y/o aprensión de antaño, cuando la familia intentaba camuflar esta enfermedad con un lenguaje emoliente, casi insulso.

Partamos por aclarar que se trata de una enfermedad más frecuente de lo que se cree, cada día menos desconocida, que puede "atacar" a cualquier edad y que requiere tratamiento de por vida.

Hasta ahí el lado amargo de la situación.

El flanco positivo es que para muchos no se trataría ni siquiera de enfermedad, sino de un trastorno. Pero hay más: la bipolaridad también es un talento. Tal como lo lee, amable lector.

Hay personas que han podido descubrir este don, que han aprendido a balancearse con proporción, que exploran matices, que pueden integrar los opuestos, que tienen ritmo y movimiento, pero no se dejan tragar por el apuro.

Hoy por hoy se ha descubierto que los bipolares son creativos, imaginativos, buenos pensadores de imágenes y -sobre todo- muy, pero muy intuitivos.

Sintetizando, se trata de personas que han sabido transformar su inestabilidad en un recurso… la polaridad irreconciliable en flexibilidad pausada.

La persona bipolar quiere devorar el mundo. Su curiosidad es inmensa y nutre su fuerza creativa. El espíritu creativo anida en el corazón del bipolar. Resulta útil pensar que este padecer es -en gran medida- el resultado de un potencial creativo no desarrollado, mutilado o enfocado erróneamente.

Por otra parte, conviene tener presente que el déficit atencional es un equivalente bipolar. En efecto, la bipolaridad hay que entenderla como un espectro que abarca una serie de manifestaciones como adicción, dislexia, síndrome de pánico y hasta inestabilidad emocional. Entre otros síntomas de la bipolaridad está el déficit atencional.

Y como más convencen cifras que argumentos, el autor incluye en este libro cifras que complementan el panorama en torno al tema. Así, en Chile los estudios de la década de 1990 mostraron una prevalencia de enfermedades del ánimo que oscilaba entre el 4,5% y el 11,4%, conforme a la ciudad escrutada.

Un libro necesario y escrito -insisto- en estilo pedagógico.

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