Piramides de Egipto
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JORGE ABASOLO ARAVENA
PERIODISTA
jabasoloaravena@gmail.com
CRITICA LITERARIA
Septiembre de 2010


Felipe Portales
LOS MITOS DE LA DEMOCRACIA CHILENA

Es un libro incitador, escrito por un izquierdista que ocupó importantes cargos en los gobiernos de las Concertación, pero que viene de vuelta.

Querámoslo o no, es imposible ir contra la corriente cuando ésta adquiere ribetes de moda y toma cuerpo en los académicos.

En la actualidad está en boga el revisionismo histórico, esa irrefrenable tendencia a chequear los acontecimientos. Por esta razón un humorista decía que la Historia es exactamente lo que se escribió, pero ignoramos si es exactamente lo que sucedió. Exagerado, por cierto, aunque ello conlleva una dosis de verdad. Al chequear los antecedentes el investigador no puede prescindir de sus propias ideas y creencias, pues no se trata de un eunuco, sino de alguien que enfrenta los hechos con un arsenal de conocimientos que ya ha asimilado y aceptado. Por esta razón, es tan difícil lograr ecuanimidad cuando se interpretan los hechos.

De allí entonces que antes de comentar un libro de historia conviene averiguar la biografía de quien la escribe.

Es lo que sucede con el sociólogo Felipe Portales. Nadie puede dudar de sus quilates intelectuales, como así tampoco de su legado de hombre de izquierda.

El autor escarmena con rigor litúrgico una parte de nuestra historia donde no deja títere con cabeza. Arturo Alessandri es etiquetado como un cuasi dictador, que impuso la Constitución de 1925, contra viento y marea. No hay para él ni siquiera reconocimiento por haber sido pionero, alma, mentor y guía de las primeras leyes sociales en Chile. ¿Qué país de Sudamérica podía exhibir una legislación social como la chilena para esa época?

La aristocracia es vista como apabullante y mirándose el ombligo permanentemente.

Olvida el autor que esta clase -como todas- tiene algo a su Haber. Por lo menos reconozcamos que favoreció la Independencia el hecho de que la elite chilena haya sido homogénea.

La Independencia de Chile fue la obra de la clase alta. Es decir, de la aristocracia castellano vasca que -por su cultura y su poderío económico y social- ejercía gran influjo sobre la masa popular.

Es un libro incitador, escrito por un izquierdista que ocupó importantes cargos en los gobiernos de las Concertación, pero que viene de vuelta.

Da la impresión que este conglomerado de izquierda lo defraudó, por lo que se quedó sin banderas. Entonces, el autor emprendió un largo camino hacia la decepción que terminó en soledad, para quedarse sin domicilio político. Y dispara a troche y moche. Algunos disparos son certeros, pero se queda en la crítica contumaz y amarga, sin hacer efectiva la propuesta.

Aún así, "Los mitos de la Democracia chilena…" es un libro necesario, con antecedentes serios, aunque planteados unilateralmente.

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