Piramides de Egipto
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JORGE ABASOLO ARAVENA
PERIODISTA
jabasoloaravena@gmail.com
CRITICA LITERARIA
Diciembre de 2010


Andrés Oppenheimer
¡BASTA DE HISTORIAS!

Es un ensayo de excelencia que gatilla la curiosidad. En los más ilustrados, la potencia y en los más legos, la despierta.

Es penoso constatarlo pero América latina no ha seguido el ritmo trepidante de los acontecimientos mundiales. Los paradigmas han cambiado y la clase política parece no haber tomado cabal conocimiento de ello.

Mientras en 1960 las materias primas constituían el 30 por ciento del producto bruto mundial, en la década de 2000 representaban apenas el 4 por ciento del mismo. Adicionalmente, el grueso de la economía mundial está en el sector servicios, que representa un 68 por ciento, y en el sector industrial, que representa un 29 por cientos, conforme a cifras del Banco Mundial.

El libro de Oppenheimer cala hondo.

Nos estamos quedando rezagados. Para el autor hay una suerte de obsesión por el pasado en esta parte del planeta. Ello no ocurre en China, India y países asiáticos y hasta de la Europa del Este.

Los cifras son lapidarias y a prueba de desmentidos. América Latina -junto con Africa- es la región del mundo con menos inversión en investigación y desarrollo de nuevos productos, y con menos patentes registradas en el mercado mundial. Y como más convencen cifras que argumentos, pruebas al canto: sólo un 2 por ciento de la inversión mundial en investigación y desarrollo tiene lugar en los países latinoamericanos y caribeños.

Y permítaseme una digresión.
En el Chile actual sólo un 32,7 por ciento del total de las empresas realiza algún tipo de innovación.
El gasto de las empresas en investigación y desarrollo (I+D) -uno de los insumos que se usan para innovar, generando conocimiento-, como porcentaje del PIB cayó del 0, 31 % el año 2007, a un 0,25 % en el año 2009.

Pero hay más. Sólo un tercio de las empresas chilenas encuestadas realiza innovación, y esta cantidad cae en relación con el año 2004. Mientras el 2004 un 37, 9 por ciento del total hizo innovaciones de producto, diseño, proceso, comercialización u organizacional, en el año 2006 esa cifra bajó a un 32, 7 por ciento.

Si nuestro país no avanza en los temas relacionados con una economía del conocimiento, corre el riesgo de perder la ventaja que ha ganado en estas últimas décadas.

Si bien es cierto aún la mayoría de las variables macroeconómicas son alentadoras para Chile, hay críticas válidas a la forma dubitativa y lenta en que el país ha estado evolucionando hacia una economía del conocimiento. Aún cuando el informe del World Economic Forum nos clasifica en el lugar 26° del ranking de competitividad, quedamos bastante mal en los temas del futuro: ocupamos el lugar 102 en calidad de educación primaria; en el lugar 107 en calidad de educación en matemáticas y ciencias. Bajamos al lugar 50 en capacidad de innovación y en cuanto a adaptación tecnológica ocupamos un discreto lugar 42.

Es el futuro del país el que está en riesgo. Una economía del conocimiento no depende del tamaño del país ni de sus recursos naturales, ni de su ubicación geográfica. Singapur, Australia, Israel o Finlandia son buenos ejemplos de ello. Teniendo los recursos públicos con que contamos hoy, no nos quedan subterfugios para no ser exitosos.

Para la forja de este esclarecedor ensayo, el autor se reunió con Jefes de Estados, investigadores y líderes mundiales. Interesante y hasta anecdótico fue su encuentro con Bill Gates. En el clásico off the record le preguntó qué opinaba acerca de la idea harto difundida en muchos países de América Latina acerca de que "nuestras universidades son de alta excelencia" y que "nuestros científicos son muy cotizados hasta por la NASA". Gates sonrió y enarcando una ceja lanzó como respuesta:
-"¿A quién le estás tomando el pelo?"

Y es que el multimillonario norteamericano está bien informado.
¿Será necesario decirlo? La ola triunfalista hace daño a todo nivel, más aún cuando de países se trata. A la hora de los balances, hay que aceptarlos. Las universidades más prestigiosas de América Latina no gravitan mayormente a nivel mundial. Sus logros son esporádicos y suelen ser celebrados con justicia. Pero ya lo dice el refrán: un dedo no hace mano, ni una golondrina verano. Las universidades latinoamericanas están muy abajo en el ranking mundial. De hecho, casi no aparecen entre las mejores doscientas, como lo atestigua el Suplemento de Educación Superior del cotizado Times de Londres.

La lista la encabeza la Universidad de Harvard.

La mejor posicionada de la región es la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), que asoma en el puesto 190.

Y entonces brotan las interrogantes. ¿Cómo es posible que un país como México, con 110 millones de habitantes, con un producto interno bruto (PIB) de 1.600 billones de dólares, (leyó bien amigo lector, hablamos de billones) tenga a su mejor universidad en un puesto muy inferior a la mejor universidad de Singapur, un país con menos de cinco millones de habitantes y un PIB del orden de los 225.000 millones de dólares?

El autor sugiere la respuesta en este libro insustituible para los que desean informarse de las tendencias mundiales del siglo XXI. Lamentablemente, no hay ninguna universidad latinoamericana entre las cien mejores del mundo.

"Basta de Historias" es un ensayo lúcido y una clara advertencia al paso de tortuga con que América Latina sigue creciendo, a la inercia asfixiante y al marasmo digno de ser fustigado.

La mirada de Oppenheimer hacia Chile es edificante pero pone una luz de alerta, ya que a nivel regional el país está bastante bien.

En el concierto internacional la situación cambia. Por ejemplo, en el registro de patentes industriales que se lleva en los Estados Unidos se puede constatar que el año 2009 Chile ingresó 21 productos. ¿Es mucho, regular o poco eso? Baste decir que Corea del Sur -un país que hace veinte años tenía la mitad del ingreso per cápita de Chile- registró 8.800.

Esa es la nueva realidad mundial, a la que América Latina no logra incorporarse, aunque Chile sigue con las mejores posibilidades de subirse al carro de los ganadores "Basta de Historias" es un ensayo de excelencia.
Gatilla la curiosidad.
En los más ilustrados, la potencia. En los más legos, la despierta.

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