Piramides de Egipto
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JORGE ABASOLO ARAVENA
PERIODISTA
jabasoloaravena@gmail.com
CRITICA LITERARIA
MAYO de 2011


Constanza del Rosario
SI LA CAMA HABLARA…


Me atrevo a asegurar que la piedra angular o eje central del libro de Constanza del Rosario es la imagen, esa estúpida traicionera que suele hincar sus garras en gente de todos los estratos, dinero e inteligencias.

Nuestra cultura privilegia cada vez más la importancia de la imagen. Se podría decir que ello es inherente al ser humano, pues ya está detectado que de los cinco sentidos, la vista es el que predomina. A esto agreguemos que como sociedad "sudaca" tendemos a trabajar más la cáscara que a cultivar el fondo. Muchas personas están en una constante luchar por ser consideradas exitosas, inteligentes, justas y solidarias. Buscan tener una apariencia positiva, y de esa forma, agradar y ser queridos.

Son los famosos introyectos de que nos habla la Gestalt. Ese stock de ideas preconcebidas con que la sociedad nos obliga desempeñar un determinado rol. Salirse de ese papel es peligroso y privilegio de unos pocos, que suelen ser tildados de locos, freaks, floreritos de mesa, desubicados, egomaníacos, desadaptados, rebeldes sin causa o simplemente rayados.

En una sociedad capturada por la imagen, todos los conflictos se esconden, no se permite la expresión de emociones ni de opiniones que contraríen lo convencional.

Me atrevo a asegurar que la piedra angular o eje central del libro de Constanza del Rosario es la imagen, esa estúpida traicionera que suele hincar sus garras en gente de todos los estratos, dinero e inteligencias.

Al menos la imagen no discrimina.
Y así, la autora nos devela que la mujer fue la que sacó la peor parte en esta sociedad, enferma de "imaginitis".

Yo mantengo mis dudas porque el machismo imperante a veces termina pulverizando al varón… o pisándole la cola.

Entre los 20 y los 30 años en Chile brota la angustia por casarse.
Y vacantes nunca sobran. Pero igual el macho sigue siendo el proveedor que "todo lo puede" a través del encandilante dinero.
Y entonces, mientras el hombre se casa con una mujer, la mujer suele casarse con una solución.

Aunque la sociedad chilena de hoy ha cambiado mucho, lo señalado sigue vigente.


VOLVAMOS AL LIBRO

Para Constanza la sociedad ha creado ese maldito complejo de súper mamá que ha terminado amargando la existencia a las mujeres más allá de lo tolerable. Y lo peor es que las madres repiten el discurso a manera de cantinela, al estilo de slogan político, como canción de culto, en donde se repara en la música, pero jamás en la letra.

Zambullámonos en el libro de la Constanza: "Nuestras madres y/o abuelitas se han encargado de repetirnos que una 'buena mujer' es algo así como una santa que atiende, cuida y comprende a su pareja; que procura que su amado, al llegar a su lado, encuentre el alimento y descanso que tanto anhela y necesita, debiendo ser unas buenas esposas, pacientes y tolerantes a sus desatenciones, indiferencias y mal humor".

Cierto, ¿Verdad?

Puede exagerar un poco la autora, pero es franca y no cohonesta los hechos.

Nuestra sociedad ventila la imagen de padre, madre e hijos perfectos.

Pero eso es solo fachada, un perpetuado bluff. Tarde o temprano asomará el verdadero macho, con todos sus defectos y debilidades; y la verdadera hembra, con sus manías y esa distimia camuflada durante el pololeo.


EL AMOR PLATONICO

En la búsqueda del ideal del amor la autora señala que hay que estar alertas, pues entre el pololeo y el matrimonio se da una diferencia similar a la existente entre veranear en el Polo y en el desierto. Cierto. Antes de casarse el erotismo forma parte de un juego. Consumado el matrimonio el juego termina. Entonces, hay que recrearlo.

Cada cosa a su tiempo. De allí entonces que sea ridículo alegar que "antes me hacías cariño", "antes me hacías regalos", "has cambiado".

En efecto.

Toda relación cambia. Es absurdo querer mantener lo que se tuvo durante el pololeo. La mayor constante en la vida es el cambio.

También hay un capítulo destinado a las mujeres con el síndrome de "la heroína", aquella que parece haber nacido destinada a servir a su marido, a su pareja, en una actitud de eterna prosternación, casi mendicante.

Son aquellas que suelen postergar la satisfacción de sus necesidades a favor de su pareja e hijos. Y, aunque la relación afectiva requiere anular deseos y anhelos en aras del desarrollo y crecimiento de los otros, esto no debe significar que siempre uno deba colocarse en el segundo plano.

Pero hay mujeres que tienen la exagerada tendencia al sacrificio. Elevan el ego ajeno (generalmente el de su marido) a costa del propio. Son las piensan que nada es tan importante como lo que los demás quieren. A ciertos hombres les encantan mujeres, que más que sentido de esposa, cuentan con vocación de asistente social.


PARRAFO ESCOGIDO

"…olvidando que lo que aparece en estos medios es, mayormente, ficción y no realidad; que la chica que sonríe en el telediario quizá llora a solas encerrada en un baño; que la belleza impecable y bien vestida que hace de madre de cinco hijos no tiene treinta y cinco años, sino veinticinco, y está terminando recién la carrera; que el culito cero celulitis de la modelo reef está photoshopeado; que la modelo que devora una barra de chocolate es en su vida privada anoréxica; que esa famosa cantante de pop no fue nunca virgen; que la mayoría de las estrellas de cine vomitan, cagan y terminan llorando sus penas en el psicoanalista; que la voz sexy de la radio puede que sufra de halitosis ;o que la que recomienda que uses tal o cual crema de belleza, ella no la utiliza porque le da alergia…"


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