Piramides de Egipto
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JORGE ABASOLO ARAVENA
PERIODISTA
jabasoloaravena@gmail.com
CRITICA LITERARIA
MAYO de 2011


Roberto Hozven
ESCRITURA DE ALTA TENSIÓN


La excelencia académica del autor hace que el libro se comience a leer con entusiasmo y se termine haciéndolo con fruición.

Profesor titular e investigador de literatura chilena e hispanoamericana en la Facultad de Letras de la Universidad Católica de Chile, es también miembro del Consejo Asesor del Collage UC y Evaluador de Proyectos MECESUP, Comité de Área Mineduc. Pero es también mucho más.

"Escritura de alta tensión" es un análisis riguroso acerca de la obra de Luis Oyarzún, uno de los intelectuales tempranamente des-homenajeados y ya semi olvidados de nuestro país.

Oyarzún nace en 1920 en la ciudad de Santa Cruz, provincia de Colchagua; y muere en noviembre de 1972, en Valdivia, a los 52 años de edad.

Fue un insigne escritor e intelectual chileno de la Generación de 1938 y mentor de la Generación de 1950. Compañero de internado del antipoeta Nicanor Parra y del filósofo Jorge Millas.

Oyarzún vino a desentumecer el Parnaso nacional en un momento en que la literatura chilena no encontraba su rumbo, había nacido pero se negaba a crecer. Eran años en que las letras chilenas eran imitativas. En buenas cuentas, se trataba de una literatura descriptiva hasta el hartazgo, con miedo a "hacer estilo". Eran tiempos en que sobraba erudición y faltaba pensamiento original. En síntesis, las letras chilenas se limitaban a transmitir pasivamente el pensamiento ajeno.

Ya se empezaba a conocer la obra de nuestros grandes poetas, y Oyarzún, junto a pensadores como Jorge Millas o Félix Schwartzman, fue de los primeros en captar su importancia, aunque el ambiente intelectual criollo, por lo menos en su aspecto más visible, se caracterizaba por su chatura y por una dependencia casi mendicante.

Pensadores de la talla atípica de Oyarzún son difíciles de clasificar, de encasillar en géneros. Al revés de lo que ocurre en otras literaturas. José Bergamin solía decir que los franceses y los ingleses tienen una literatura a la carta, mientras que la nuestra es de menú fijo.

La vida de Luis Oyarzún fue grande y marcatoria. Tal vez porque -al igual que Borges- participaba de aquello que "ya no seré feliz y no me importa…"

Si bien era un hombre de una posición política enmarcada en la centro-izquierda, fue contumaz crítico de los excesos de politización en el tiempo de la Unidad Popular. Como anécdota es útil recordar aquella cuando caminaba junto a su hermano Fernando, el médico, por los pasillos de la Universidad de Valdivia. En un momento de la charla, Luis le expresó:
-"Acuérdate de lo que te digo. Una de las razones por las que va a caer este régimen es por la falta de conciencia estética".

Atendida la pobreza de nuestra memoria colectiva, el libro de Roberto Hozven justiprecia la obra del filósofo valdiviano, personaje con algo de mítico en nuestras letras.




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