Piramides de Egipto
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JORGE ABASOLO ARAVENA
PERIODISTA
jabasoloaravena@gmail.com
CRITICA LITERARIA
JUNIO de 2011


María Olivia Monckeberg
KARADIMA, EL SEÑOR DE LOS INFIERNOS


Un libro impactante acerca de los meandros del mal, desde la voz sin afeites de quienes han decidido enfrentar esta cruenta historia.

El caso ha derivado en un golpe aleve al riñón de la Iglesia Católica chilena. Tan deleznable ha sido el actuar del sacerdote Karadima como el manto de blindaje y silencio ominoso que se ha tejido en torno a su figura. A mediados del año 2009 -cuando Karadima era alma, mentor y guía de la comunidad de El Bosque- acaeció un suceso en el Arzobispado que hizo tambalear el tinglado de la farsa. Las acusaciones en contra del sacerdote "intocable" comenzaron a ser conocidas por el canciller del Arzobispado, el presbítero Hans Kast Rist, cuya probidad es reconocida hasta por los no católicos.

Integrante de la cúpula de la Iglesia chilena, Kast conocía a Karadima de cerca y se había distanciado de él el año 2005. Cuando los hechos llegan a oídos de Kast, el aura de santa hipocresía que rodeaba a Karadima comienza a desmoronarse. Los excesos de este sacerdote salieron al tapete cuando algunos de sus abusados resolvieron -contra la opinión y amenaza de muchos- contar toda la verdad y enfrentarse a vastas redes de poder al interior de la Iglesia. Entre los afectados, estarían el médico James Hamilton Sánchez (44), un filósofo y un periodista, cuyas edades fluctúan entre los 30 y 45 años. Ellos eran asiduos feligreses del templo que dirigía el sacerdote y pertenecieron a su círculo más cercano.

Juan Pablo Hermosilla, en representación de los cuatro profesionales, presentó cuatro denuncias ante la fiscalía oriente. El abogado aseveró que los hechos denunciados ocurrieron cuando tres de sus clientes eran menores de edad. Las cuatro presuntas víctimas habrían declarado, a mediados del 2009, ante el secretario canciller del Arzobispado de Santiago, Hans Kast, mandatado por la Iglesia para recoger las denuncias.


LA VERSIÓN DE LOS DENUNCIANTES

Fue la doctora Verónica Miranda, ex esposa de James Hamilton, uno de los principales acusadores de Karadima, la que el año 2004 y mientras declaraba ante el presbítero Eliseo Escudero para anular eclesiásticamente su matrimonio- decidió contar por qué su relación se había fracturado.

Dijo que el mismo sacerdote que los había casado, el hombre que había dicho con voz solemne "lo que ha unido Dios que no lo separe el hombre", ese mismo sacerdote, abusó física y sicológicamente de su marido durante 20 años hasta transformarlo en un muerto en vida. Para ella, dijo la doctora, se sirvió de su imagen de santidad y de los privilegios que le otorgaba ser el confesor y guía espiritual de ambos. Usó su propia confesión para conocer la intimidad de la pareja. Y se aprovechó de su condición de guía espiritual para que hicieran lo que el quería.

Finalmente, fue el propio James Hamilton el que explotó. En enero de ese año 2004 resolvió confesarse. Pero no con Karadima, sino con su mujer.

Verónica no olvidará jamás ni ese día ni las tres semanas que lo antecedieron. Fue una verdadera tortura. Hamilton pasó tres semanas sin hablarle. Luego, hicieron un viaje de cinco horas y al regresar a casa, él se fue a acostar. Ella se quedó en el living tratando de entender qué estaba pasando, qué había hecho mal. A las 11 de la noche, Hamilton bajó desde el segundo piso donde estaba el dormitorio y le dijo que quería contarle algo muy delicado. Y comenzó su relato.

Le contó que había llegado a la parroquia a los 17 años, cuando pasaba por una situación familiar y económica grave a causa de la separación de sus padres. Allí en la parroquia se sintió acogido y valorado. Al poco tiempo, Karadima lo invitó junto a otros jóvenes a un departamento en Viña del Mar de propiedad de su hermano. Cuando el resto del grupo partió a hacer compras y estando ambos sentados frente al televisor, Karadima lo masturbó.

"Ante ese hecho quedó descolocado. No supo qué hacer. Pensó tirarse al vacío. Pensó en irse, pero no tenía dinero. Quedó paralogizado y desconcertado", relata Verónica.

"Karadima, el señor de los Infiernos" es un ensayo pormenorizado de uno de los hechos más repugnantes acaecidos en el seno de la Iglesia Católica chilena.

Con el rigor que acostumbra, María Olivia Monckeberg va develando el aparataje orquestado por Karadima y su séquito de embrujados adulones y admiradores que impidieron por años que estos sucesos salieran a la luz pública a su debido tiempo.

Un libro impactante acerca de los meandros del mal, desde la voz sin afeites de quienes han decidido enfrentar esta cruenta historia.




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