Piramides de Egipto
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JORGE ABASOLO ARAVENA
PERIODISTA
jabasoloaravena@gmail.com
CRITICA LITERARIA
OCTUBRE de 2011


Patricio Meller

UNIVERSITARIOS, ¡EL PROBLEMA NO ES EL LUCRO, ES EL MERCADO!

En momentos en que los universitarios perdieron la brújula en torno al tema, y el gobierno las prioridades, el libro de Meller denuncia, aclara y propone.

Breve, pedagógico, ameno y esencial para quien quiera estar al tanto del tema universitario, es decir, la inmensa mayoría del país.

Es un libro insustituible escrito por alguien que conoce, domina y se tutea con el tema. No seré yo quien descubra los pergaminos del brillante ingeniero Patricio Meller.

En momentos en que la prensa atosiga con argumentos de uno y de otro lado, sin interpretarlos, y en que los políticos preferencialmente apelan a la coyuntura educacional, el libro de Meller denuncia, desnuda y sugiere alternativas.

Y lo hace desde el prisma de quien ha estudiado el tema, con el aplomo que da la independencia de juicio y con la credibilidad de quien no captura el tema desde una óptica partidista comprometida.

Las protestas estudiantiles -cuajada de buenas razones y también de errores- han descolocado una vez más a la clase política, especialmente a una Concertación que recién ahora parece descubrir lo álgido de un tema del que en veinte años poco y nada hizo para conjurarlo.

Ha sido la propia ex ministra de Educación Mariana Aylwin quien -en un acto de contricción digno de encomio- ha empleado un lenguaje tan desembozado como prístino para asumir responsabilidades.

Ella enfrenta el tema sin afeites ni apelando a esas galimatías tan exasperantes como elusivas:
-"Mi crítica es al rol de la oposición, que ha sido irrelevante. ¿En qué tema ha generado una respuesta a las demandas de los movimientos sociales que, recogiendo su sentido, le permita ser interlocutor con el gobierno y hacer mediación? No ha hecho más que sumarse a ellas, y , por ende, se ha quedado al margen".


LA MEDULA DEL LIBRO

"Universitarios…" es un libro ajeno al escarceo retórico y al lenguaje floripondioso o academicista en exceso. Meller apunta al meollo del tema y lo hace de modo brillante, certero. Su discurso es exento de grasa y con epítetos que no dan margen a segundas interpretaciones.

Por ejemplo, se pregunta: ¿Es la existencia de las Universidades con Fines de Lucro (UFL), el problema central de la educación universitaria?
Si se acabaran las UFL, ¿Disminuirían los aranceles y mejoraría la calidad del resto de las universidades? Desde luego que no.
He ahí uno de los gruesos errores de los estudiantes en protesta, que han confundido las prioridades.

El epicentro del problema radica entonces -a juicio de Meller- "en los elevados aranceles, la calidad, el endeudamiento y en el cómo el mercado ha invadido la universidad".

Nada más crudamente cierto. El costo de las universidades chilenas es el más alto del planeta: 41% PIB/cápita. Detrás de Chile están Corea del Sur y Estados Unidos, cuyos costos relativos universitarios son un 20% y un 35% inferiores respectivamente, al costo local chileno. Luego asoma Japón, con un indicador de 0,20 que es la mitad del valor del indicador chileno. En consecuencia, el costo relativo de las universidades japonesas es el 50% del costo de las universidades chilenas.

Por otra parte, debe existir un rol regulador del Estado para el aseguramiento de la calidad.

En lo tocante al financiamiento privado de la educación superior, el autor pone énfasis en una paradoja. Hace más de treinta años, cuando la educación superior era gratuita, sólo accedía a ella una élite.

Específicamente, los grupos de altos ingresos. Ahora, cuando la educación superior es masiva y siete de cada diez estudiantes sin primera generación en ingresar a la universidad, el costo de ella es privado y relativamente el más alto del mundo.

La solución pasa porque el financiamiento de la educación superior debiera tener aportes públicos y privados. Sobre lo mismo, recordemos que en la mayoría de los países de la OCDE el aporte público supera en porcentaje al privado. Esto debe entenderse como que se percibe en la sociedad que los beneficios públicos superan a los privados.

En otro orden de cosas, el autor pone énfasis en que debe terminarse con la idea de los aranceles parejos, una solución obsoleta y esclerótica. Y es que si existen aranceles disparejos en la educación media, ¿por qué no replicar esto en la educación superior? Los jóvenes provenientes de colegios particulares pagados cancelarían en aranceles universitarios al menos lo mismo que pagan en la educación media. En los hechos, ya han demostrado tener "disposición a pagar" y suficiente "capacidad de pago".

Sobre lo mismo -aunque en otro tópico- Patricio Meller señala que la igualad de oportunidades y acceso a la educación superior no implican necesariamente universidad gratuita. A los estudiantes dotados de talento y potencial, más allá de la familia de la cual provengan, debe facilitárseles el acceso a la universidad. Ello puede ser vía beca y/o crédito para financiar los estudios. La proporción entre beca y crédito -eso sí- es algo que la sociedad debe definir. Respecto a la educación superior gratuita, Meller recuerda que no es la tendencia mundial y que la experiencia señala que debe existir el co-pago.
Y recalca que Chile no está hoy en condiciones de proporcionarla.
Aquello de que "la educación es un derecho" adquiere más trazas de consigna callejera que de argumentación sólida. Antes de ese derecho bien podría estar el de la comida, cuestión que las ferias y supermercado jamás proporcionan de forma gratuita.

Un libro esclarecedor que debiera ser leído por todo buen ciudadano.
Especialmente por los jóvenes involucrados en el tema. Les despejaría muchas dudas y los dotaría de un mejor stock argumental a la hora de reclamar por sus "derechos".




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