Piramides de Egipto
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JORGE ABASOLO ARAVENA
PERIODISTA
jabasoloaravena@gmail.com
CRITICA LITERARIA
NOVIEMBRE de 2011


Wilson Tapia Villalobos

EL ALMA EN CRISIS. UN DIÁLOGO QUE PARTE DESDE LA TEOLOGÍA Y LA MAGIA HACIA EL INTERIOR DEL SER HUMANO.

Un libro esclarecedor acerca de los temas que siempre permean a todo ser humano: la fe, la trascendencia, la espiritualidad, los valores, la política y la innovación, entre otros.

En este enjundioso libro, el periodista Wilson Tapia convoca a dos prestigiosos estudiosos de la existencia humana para descifrar los misterios acuciantes de una época que pide a gritos cierta explicación.

Uno de los invitados es Antonio Bentué, doctor en Ciencias de la Religión (Universidad de Estraburgo, Francia). Bentué es profesor titular de la Universidad Católica de Chile en la cátedra de Teología Fundamental e Historia de las Religiones.

El otro invitado es Pedro Engel, quien en la década de los 70 estudiara literatura en la Universidad de Chile. Más tarde se especializó en símbolos y mitos, con la obra de Carl Jung. Hace clases de Sueños, Tarot y Ancestrología. Ha publicado numerosas obras sobre horóscopos y sueños.

En una mirada rasante, durante los últimos años de nuestra época podemos constatar que hacia los años 60 se llegó a hablar hasta de la muerte de Dios. Eran los desafiantes años revolucionarios donde una izquierda vanguardista campeaba sin contrapeso, lo que llevó a algunos de sus popes -Jean Paul Sartre incluido- a desafiar los convencionalismos imperantes más allá de lo prudente.

Sin embargo, la idea de la extinción de Dios no tuvo larga vida.

Hoy por hoy podemos palpar un retorno a la idea de Dios, o al menos al fenómeno religioso. Eso sí, no se trata de una religiosidad clásicamente cristiana, ni menos de carácter eclesiástico. En otras palabras, es una especie de religiosidad salvaje. Por ejemplo, en Europa, podemos constatar que surgen una gran cantidad de sectas y muchas otras desaparecen. De ningún modo se puede decir categóricamente que nuestra época no es religiosa, aunque su religión tiene mucho de salvaje. Es la religión de la peregrinación fanática, de la romería ruidosamente irreflexiva, de la animita de turno.

Quizás sea por esto mismo que otro sector de la sociedad, algo más ilustrado, toma la religión como algo con bastante de privado. Se practica en la casa y cada vez tiene menos que decir en la vida civil y en el ámbito de la moral pública. A ratos da la impresión de que la religión se ha privatizado. Cada uno tiene sus creencias y puede cultivarlas sin ser perseguido, pero lo religioso ya no está tan presente en el sector público.

El capítulo 3 de "El alma en crisis" se dedica a abordar el tema de los Valores. No se requiere una alta dosis de perspicacia para concluir que existe una especie de ceguera en la investigación religiosa en la sociedad secularizada.

En cuanto al meollo del asunto, Pedro Engel señala que "el quiebre entre el bien y el mal pasa por la exclusión. Un poco como el átomo, si lo separas se pone peligrosa la cosa. Pienso que el bien y el mal debieran tener una relación de amor constante". Por su parte -y siempre en el tema valórico- Antonio Bentué destaca que el poder en sí no es malo ni bueno. El poder es poder, no más. La orientación se la pone el que lo maneja".

Nada más cierto en un tema donde el relativismo amenaza con inundarlo todo.

Ya en el Antiguo Testamento se lee que cuando Dios creó al Hombre le dio una orden: dominar. Con su dominio sobre las aves y las fieras, el hombre entonces se convierte en tal. El pecado rompe.

¿Qué sentido tiene remontarse a las Escrituras para abordar el tema del Poder? Simplemente para argumentar que el origen del dominio no es malo en sí. El hombre está hecho para dominar, pero para dominar las cosas, no las personas. Hoy es una norma ecuménica que las personas son iguales. Este principio que nos parece tan obvio hoy en día -justo es recordarlo- costó mucho tiempo para que se impusiera.

De paso, aclaremos que hay muchas formas de poder. Incluso, la misma idolatría es una forma de poder. Se construye algo que se ve y se toca… se posee. ¿Acaso los humanos no controlamos con la mirada?

Pero hay algo peor: idolatrar las teorías. Por ejemplo, el marxismo fue dañado por esa tendencia. La sacralización de sus textos impidió aplicarle ajustes para aggiornarla.

Por otra parte, triste es admitirlo, pero la historia da cuenta que hasta ahora el Poder ha sembrado más tragedias y dolor que bienestar y desarrollo.
Hasta sería necesario sublimarlo, y reconocer que también puede figurar en el refranero del Eclesiastés: "Vanidad de vanidades, todo es vanidad".


LA FE

Wilson Tapia, el autor, sabe sacar provecho de la excelencia de sus entrevistados. Desde luego, en un libro que trasunta las coordenadas del alma, no puede estar exento el tema de la Fe. Y Tapia lo pregunta en profundidad. Las respuestas no se dejan esperar. Bentué recuerda y aguijonea: -"Si decimos que la Biblia no se equivoca, porque es palabra de Dios, por tanto es inerrante, no tiene error. Entonces viene Galileo y descubre otras cosas, gracias a una correcta información. La Biblia supone que la Tierra es plana y en eso está mal informada, y no tiene culpa de ello, pues es su condicionamiento cultural. Y casi matan a Galileo en nombre de la palabra de Dios. Hay cosas en la Biblia que no pueden ser creíbles, que no son razonables. Hoy no puede ser razonable entender eso como una información obligatoria para quien quiera optar por la fe en su vida".

En todo caso huelga decir que no se llega a la religión (Fe incluida) por el camino de la racionalidad. La Fe versa sobre aquello que se intuye como cierto, aunque no pueda probarse. Por algo se trata de una de las tres virtudes teologales.

Un libro esclarecedor acerca de los temas que siempre permean a todo ser humano: la fe, la trascendencia, la espiritualidad, los valores, la política y la innovación, entre otros.

Imprescindible para los azacanados tiempos que vivimos.




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