Piramides de Egipto
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JORGE ABASOLO ARAVENA
PERIODISTA
jabasoloaravena@gmail.com
CRITICA LITERARIA
DICIEMBRE de 2011


Agencia EFE

LIBRO DEL ESTILO URGENTE

Es el primer manual de estilo que condena la insinuación y la yuxtaposición de hechos que no guardan relación entre sí, un fenómeno de manipulación cada vez más frecuente.

Ni más ni menos se trata del primer manual multimedia. Hasta la fecha conocíamos manuales de estilo de diarios, de canales de TV, de radios, pero que no estaban integrados ni se consideraba el revolucionario Internet.

Con la cultura heredada del papel, antaño los periodistas se tomaban bastante tiempo para redactar y publicar noticias. Ello era habitual en un diario cuyo ciclo de producción era de 24 horas. Pero en Internet los usuarios necesitan información confiable y al instante. Por eso, se deben establecer criterios de progresión de la noticia: urgente, avances, ampliación y nota central. Además, las sucesivas actualizaciones. Todo en el ánimo facilitar la velocidad de publicación, y para que el usuario sepa que el tema está en evolución.

Otra consideración que debe tenerse en cuenta es aquella relacionada con la necesidad de usar referencias temporales claras, ya que los sitios son visitados desde países con distintos husos horarios.


NUEVOS HÁBITOS

Cabe hacer notar que el 79 % de los usuarios tan sólo "scanean" el texto, sólo el 16 % lee palabra por palabra, y la mayoría tan sólo permanece 7 minutos por día en los periódicos electrónicos. A partir de estas cifras, Los periodistas del siglo 21 deben ofrecer interactividad, multimedialidad, tiempo real e hipertextualidad a los escaneadores.

En los medios escritos se lo llama lector, televidente en televisión, y oyente en la radio. En Internet, se lo llama usuario y es un receptor de medios de comunicación nunca antes visto en la historia de la comunicación masiva. La palabra lector no alcanza para definirlo, porque su relación con el medio digital es sustancialmente distinta, ya que contempla un conjunto de experiencias interactivas. La lectura es sólo una de ellas. Además de leer, el usuario en Internet tiene un rol activo en cuanto a las experiencias que se le presentan. Los foros, las encuestas, los juegos, la aparición del correo electrónico de los redactores, las posibilidades multimedia y recientemente, los blogs, le dieron al lector una mayor participación.

Por cierto que la política editorial de un medio constituye su piedra angular.
El buen medio debe entenderse como independiente, de información general, con una clara vocación por la ecuanimidad, defensor de la democracia pluralista según los principios liberales y sociales, y comprometido a guardar el orden democrático y legal establecido en la Constitución. En este marco, acoge todas las tendencias, excepto las que propugnan la violencia para el cumplimiento de sus fines.

El periodista de un medio como el que describimos debe ser algo así como el ministro de fe de los acontecimientos.
Deberá ser especialmente prudente con las informaciones relativas a la crónica roja. Y es que no siempre la apariencia coincide con la realidad.


RESPONSABILIDAD PROFESIONAL

Los redactores del periódico no deben hacer el vacío a un personaje o a una institución sólo porque hayan tenido problemas para cubrir determinada noticia. El derecho a la información es sobre todo del lector, no del periodista. Si se encuentran trabas, se superan; si éstas añaden información, se cuentan. Si no es así, se aguantan. Las columnas del periódico no están para que el redactor desahogue sus humores, por justificados que sean.

El periódico ha de ser el primero en subsanar los errores cometidos en sus páginas, y hacerlo lo más rápidamente posible y sin tapujos. Esta tarea recae de manera muy especial en los responsables de cada área informativa.

Todo redactor tiene la obligación de releer y corregir sus propios originales cuando los escribe en la redacción o los transmite por télex, video terminal o un instrumento similar. La primera responsabilidad de las erratas y equivocaciones es de quien las introduce en el texto, y sólo en segundo lugar, del editor encargado de revisarlo.


TRATAMIENTO DE LA INFORMACIÓN. LAS FUENTES.

Las informaciones de que dispone un periodista sólo pueden ser obtenidas por dos vías: su presencia en el lugar de los hechos o la narración por una tercera persona. El lector tiene derecho a conocer cuál de las dos posibilidades se corresponde con la noticia que está leyendo. Para ello, se citará siempre una fuente cuando el periodista no haya estado presente en la acción que transmite. Si la información procede de una sola persona, se hablará de 'fuente' en singular.

La atribución de la noticia a una fuente o fuentes no exime al periodista de la responsabilidad de haberla escrito.

Cuando no se pueda citar el nombre del informante, conviene huir de expresiones genéricas como 'fuentes fidedignas', 'fuentes competentes' o 'dignas de crédito', pues se sobreentiende que lo son. Sin embargo, pueden emplearse, fórmulas que, sin revelar la identidad de la fuente, se aproximen lo máximo a ella.
Por ejemplo: 'fuente gubernamental', 'parlamentaria', 'judicial', 'eclesiástica', 'sindical', 'empresarial' o 'diplomática'. Lo ideal es que la propia fuente elija el término adecuado mediante el cual considere que no va a ser identificada, siempre y cuando ese término no resulte falso.

La palabra 'fuente' ha de emplearse en el texto cuando se aporta una información personal. Por tanto, no se puede utilizar, por ejemplo, la expresión 'según fuentes municipales' cuando se trate de una noticia facilitada por el ayuntamiento a todos los medios de comunicación. En este caso habrá de escribirse 'según informó el ayuntamiento'.

Hay que evitar el recurso de disimular como fuentes informativas ('según los observadores...', 'a juicio de analistas políticos...') aquellas que sólo aportan opiniones. En este supuesto, deberá identificarse a la persona consultada. En otro caso, no resulta interesante conocer una opinión si no se sabe quién la avala.

La aparición en otro periódico, antes que en el propio, de informaciones de importancia no es motivo para dejar de publicarlas o para negarles la valoración que merecen. Este criterio sirve igualmente para las fotografías.

Es inmoral apropiarse de noticias de paternidad ajena. Por tanto, los despachos de agencia se firmarán siempre, a no ser que la noticia se confirme o amplíe con medios propios o que el texto del teletipo haya sufrido retoques que lo afecten.


EN SÍNTESIS…

Huelga decir que tan importante resulta lo que se narra como lo que -algunas veces- se silencia. En este sentido El libro del estilo urgente es también el primer manual de estilo que condena la insinuación y la yuxtaposición de hechos que no guardan relación entre sí, un fenómeno de manipulación cada vez más frecuente.

La obra incluye -además- una guía muy didáctica para que los periodistas cumplan su trabajo con diligencia y eviten tener problemas con la jurisprudencia.

Adicionalmente, contiene un apéndice con recomendaciones lingüísticas: ortografía, siglas, símbolos, topónimos, gentilicios y transliteraciones -o la manera de escribir palabras que proceden de otros alfabetos- como el hebreo el árabe o el ruso.




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