Piramides de Egipto
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JORGE ABASOLO ARAVENA
PERIODISTA
jabasoloaravena@gmail.com
CRITICA LITERARIA
JULIO 2012


Sergio Peña y Lillo

DOLOR HUMANO Y FE CRISTIANA

Reeditan libros del Doctor Peña y Lillo

Su manejo exquisito para abordar los denominados temas del alma, ha hecho que el público lector tenga la posibilidad de volver a leerlo.

Para el más cotizado de los psiquiatras chilenos, nuestra cultura hedonística parece valorar lo más periférico de la vida humana: los logros materiales, el éxito y el prestigio.

En los convulsos tiempos que vivimos, en que no es difícil perder el rumbo, resulta edificante y hasta salutífero leer la obra del doctor Sergio Peña y Lillo.

Nacido en un hogar católico, su padre, de ascendencia española, era un agnóstico declarado y su madre era católica romana de ascendencia francesa. Sus primeros estudios los realizó en el colegio de Los Padres Alemanes, congregación del Verbo Divino, que en ese entonces se llamaba simplemente, Liceo Alemán.

En relación a la crisis de la pareja en estos tiempos, tema que también le preocupa, señala que "la ignorancia de la sexualidad y sobre todo el desconocimiento del hombre de estas diferencias sexuales es el gran problema de la pareja actual".

Acaso sin proponérselo, el doctor Peña y Lillo se ha convertido en un gestor de best-sellers. Respecto de su libro "Amor y Sexualidad" (con varias reediciones) aclara que escribió este ensayo para salir al paso de ese engañoso boom de sexologías fisiológicas y amorales que nos está llegando desde los Estados Unidos, como Master y Johnson y compañía, que han hecho aportes al conocimiento fisiológico de la sexualidad, sin duda... "pero cuyas terapias propuestas son prácticamente de prostíbulo". La tesis central de este libro es que la sexualidad del hombre no es una función más del organismo, como la respiración o la digestión, sino una conducta humana que compromete en profundidad su existencia.

En otro orden de cosas, Peña y Lillo sostiene que no estamos en este mundo para satisfacer expectativas de nadie, ni de profesores, ni de sacerdotes, ni de padres. "El que no se atreve a ser él mismo, es simplemente un cobarde".
El destacado psiquiatra -cuyo prestigio hace años rebasó nuestras fronteras- gusta de las óperas de Wagner, vibra con la mitología griega, con los Evangelios y con la investigación.

En su libro, En el Corazón de Cristo, cuenta su viaje espiritual, hasta que llego a Cristo, y al catolicismo. Es un libro parecido al de André Frossand. Una autobiografía más bien espiritual.


EL TEMOR Y LA FELICIDAD

En este ensayo, se expone al temor y a la felicidad como experiencias contrapuestas en la vida del hombre, antagónicos que sin tener una correspondencia exacta desde el punto de vista gramatical, se vislumbran como emociones opuestas y excluyentes, donde el autor logra sistematizar un mecanismo de pensamiento equivocado que impide ser feliz a las personas comunes, y que fue descubierto en su práctica psiquiátrica en treinta años de ejercicio profesional.

Desde luego, la obra de Peña y Lillo escruta con rigor casi litúrgico el tema del dolor humano, el que podríamos definir como de alarma. El dolor grita que hay problemas, que "el alma se nos ha descarrilado". Además de ese papel de alarma, algunas veces cobra una intensidad tan extrema que, en lugar de generar las conductas necesarias para corregir el motivo de la disfunción, puede seguir avanzando hasta llegar a matar. Luego, debemos entender que el rol de alarma constituye una pista valiosa que el médico o el terapeuta siguen para aproximarse hacia las causas del dolor y, descifrándolas, llegar a las del conflicto, para sanarlo de cuajo.

El dolor compartido también enseña…y tal vez de mejor modo. Surge la necesidad de adoptar medidas que impidan su repetición o la repetición de sus estragos. Entonces, el dolor obliga a madurar Un viejo adagio reza que "el dolor hace hombres" Acaso ocurra algo similar con las sociedades. Los padecimientos colectivos proveen enseñanzas.


FIN DE LA EXISTENCIA

El tema de la muerte no escapa a las inquietudes temáticas del doctor Peña y Lillo. Y claro, su postura difiere en mucho a la propuesta de Martin Heidegger, quien definía al hombre como un ser para la muerte. Como cristiano y católico confeso, este psiquiatra ve en el hombre un ser para la vida, aunque deba posarse en esa estación terminal llamada muerte.

El cristiano concibe la muerte -fundamentalmente- como liberación. Ella no consiste sólo en dejar las cosas que uno quiere, sino en la apertura a una vida distinta. La idea de la muerte que profesan los cristianos también involucra otra vida, con elementos nuevos. La resurrección de Cristo era la primicia, el anticipo de otras resurrecciones y, sin quitarle a la muerte su carácter doloroso, abre otras posibilidades. Hay una frase muy decidora de Pablo, cuando señala: "No podemos llorar a nuestros muertos como si no tuviesen esperanza". Con ello hace referencia a la muerte de los seres queridos e introduce el tema de la esperanza. Los cristianos no transan ni relativizan; ni en la adversidad ni en tiempos de borrasca o cuando las dificultades arrecian. El genuino cristiano cree que la vida no termina con la muerte, sino que empieza una vida diferente, más en plenitud y hasta mas verdadera, de la cual -por desgracia… o afortunadamente- no sabemos nada.


UNA DIGRESIÓN…

No está de más redundar que la obra de Peña y Lillo gira en torno al amor.

Y es que el amor es esa fuerza ubicua y maravillosa que genera, nutre y sostiene la vida. Merced a esta fuerza motora la vida asciende hacia su más alto nivel de calidad.

Ya que hablamos de lo que piensa un médico del amor, digamos que para la psiquiatría se trata de la relación del yo con sus fuentes de placer.

Quizás sorprenda este enfoque tan crudo, con trazas de irreverencia. Lo que ocurre es que nuestro psiquismo está motorizado por la búsqueda del placer, cuestión que resulta ya innegable.

Luego, asalta la pregunta al instante: ¿es posible diferenciar el amor, tan vasto y maravilloso, del sexo?

En este tema el autor nada en aguas cómodas, pues han merecido años de estudio.

Permítanme decir que amor y sexo están íntimamente imbricados. No resulta fácil dividirlos con una frontera.

Nuestros parabienes a Editorial Nueva Patris por re-lanzar una colección ecléctica, rica y profunda, de observaciones, ideas e inspiración de uno de los intelectuales más brillantes que ha dado Chile en los últimos años.

Al doctor Sergio Peña y Lillo hay que leerlo… y releerlo.

Se aproxima a los temas más escarpados en un estilo ajeno al tecnicismo o el lenguaje floripondioso inherente a sus colegas de profesión.

Un atributo complementario, desde luego.




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