Piramides de Egipto
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JORGE ABASOLO ARAVENA
PERIODISTA
jabasoloaravena@gmail.com
CRITICA LITERARIA
JULIO 2012


Kathya Araujo y Danilo Martuccelli

DESAFÍOS COMUNES. RETRATO DE LA SOCIEDAD CHILENA Y SUS INDIVIDUOS.
Tomos I y II

Los autores intentan entregar al lector un conjunto de herramientas que le permitan responder a las preguntas básicas de todo ciudadano bien informado.

DESAFIOS COMUNES está trabajado con rigor litúrgico e intentando atrapar la realidad desde sus entrañas. Pretender entregar al lector un conjunto de herramientas que le permitan responder a las preguntas básicas de todo ciudadano bien informado.

Logra destaque propio en este tomo el capítulo concerniente al desencanto con la democracia y la decepción política. Y surgen preguntas al instante: ¿Tanto era el deseo de deshacerse de la dictadura que llegamos a idealizar la democracia? Es muy probable.

A juicio de los autores, la reimplantación de la democracia en Chile fue un proceso tan negociado como accidentado. El de este país fue un retorno a la democracia (¿O partitocracia?) que desencadenó una decepción inversamente proporcional a las fuertes expectativas que se produjeron a fines de los 80. Es cosa de rememorar la frase clave del plebiscito y la victoria del NO: "La alegría ya viene", a lo cual debe sumarse la efectiva estabilidad institucional adquirida en el país en un lapso de veinte años.

A su vez, los autores reconocen que el ejercicio constante de la famosa política de los consensos y los acuerdos de base -que fueron el sustento de la gobernabilidad durante los primeros gobiernos de la Concertación- tuvieron como consecuencia una sensible disminución de la conflictividad. La juventud, acostumbrada a vivir la política con un alto grado de adrenalina, pasó del tedio al aburrimiento laxo. De ahí a la apatía no había más que un paso.

DESAFIOS COMUNES se explaya en este tema del distanciamiento político de los jóvenes con ejemplos claros:
-"La gente que a mí me rodea, generalmente, es gente sumamente desencantada de la política…y le da lo mismo. Y yo también creo que de cierto modo, aunque no lo diga, estoy en la misma. Después de pasar toda la efervescencia política que hubo hace unos años atrás en Chile, hoy, tome quien tome el gobierno, del bando que sea, tú sabes que tiene un cierto estilo que no va a variar mucho" (pág. 87).

Se sabe que la juventud ha mantenido una mirada crítica, irreverente hacia el mundo político, cuando no de apatía absoluta. Los sociólogos, etólogos y estudiosos del tema sostienen que los menores de 29 años de edad no deben ser tratados como juventud, en razón de que no existe una uniformidad de intereses, criterios o experiencias vitales en ellos. Por esta razón se declara la existencia de múltiples realidades que hacen llamar a este grupo juventudes.
Sea como fuere, el hecho es que la apatía existe, aunque podemos subdividir esa apatía en varios subgrupos. La anarquía, la actitud contestataria de la juventud no se puede parapetar en un solo saco, pues entre los propios rebeldes o abúlicos hay razones de distinta índole para rechazar a la clase política.

Dentro de estas juventudes y su diversidad, tal vez en una de las pocas cosas en que podemos coincidir, es en su resuelto desinterés por los partidos políticos, provocado por la desconfianza y una escasa motivación a participar en ellos. Me llama la atención que los partidos políticos no acusen recibo de esta apatía juvenil. Siguen las mismas cúpulas a cargo de definir las orientaciones de los partidos, no se ve ánimo de darle tiraje a la chimenea y renovar -ni siquiera los cuadros directivos- sino las comisiones políticas y los eventuales candidatos a concejales, diputados o senadores.
Del no estoy ni ahí, axioma tan en boga en la década de los 80, hemos pasado a la actitud del no pesco. Ambas con énfasis especial cuando de caratular a los políticos se trata.


ANALISIS DEL TOMO II

En su conocido y poco difundido "Balance Patriótico", escrito en agosto de 1925, el genial Vicente Huidobro formulaba un llamado para sacudir a Chile de la mediocridad y la parálisis creativa. Y nos invitaba a sacudirnos de los vicios nacionales que estaban dejando a Chile en un estado de postración. Huidobro apuntaba a la desconfianza, el odio a la superioridad, la mediocridad de los políticos y la falta de mística nacional. Ese Chile -presa de una induración en el alma nacional- presentaba una sintomatología que podría resumirse en una sola palabra: envidia. Esa envidia corría lo mejor de un país joven y nos arrastraba hacia la inercia, la poltronería y se manifestaba en la mediocridad de nuestros políticos.

Valga esto como prolegómeno al bucear las páginas de "Desafíos comunes", que se inicia con un detallado análisis al "chaqueteo" en el trabajo. Sí, ese chaqueteo que no es otra cosa que un derivado deletéreo de la envidia nacional, lacra que arranca tanto de la psicología del pueblo araucano como la del español.

En un país que hace rato confundió el éxito con el mérito, bien vale la pena repasar este lúcido capítulo.

¿Por qué duele tanto la falta de oportunidades en un país que lo tiene todo para abreviar la brecha entre los más acaudalados y los que menos tienen?

Porque es una exigencia a parejas con los tiempos que corren para un país con gente de trabajo y de excelencia.

No comparto aquello de que la competencia sea ajena a la idiosincrasia nacional. Los chilenos no tememos competir cuando las reglas son claras y la cancha es pareja. Los triunfos deportivos del país en los últimos años así lo demuestran. Lo que nos irrita es cuando hay discriminaciones a ultranza, cuando se produce el malhadado nepotismo, cuando los mismos de siempre ponen las reglas y deciden quién gana. Tenemos derecho a indignarnos cuando falta información para saber que bienes y servicios estamos comprando, por qué se perdonan deudas tributarias a casas comerciales como Johnson' Clothes o qué intereses defienden realmente los parlamentarios que elegimos.

Más y mejor competencia en todos los mercados es uno de los desafíos importantes para los años que vienen. Con consumidores mejor informados y organizados, y una legislación antimonopolios en consonancia con los tiempos que se viven.

Interesante el capítulo atingente a la pareja, el dinero y el poder, tema muy citado y pocas veces escrutado con el rigor debido, como aquí se hace.

En Chile aún el trabajo es uno de los temas menos abordados en las conversaciones familiares. Por el contrario, el dinero es un factor omnipresente en la vida de las parejas. Refieren los autores que en las innumerables entrevistas sostenidas para llevar a cabo este estudio, el tema del dinero fue espontáneamente abordado y descrito, por lo general, como un elemento de pugna y de poder en la pareja.

La economía doméstica es un escenario en donde el juego de roles se ejerce y gira en torno a lo masculino de manera muy curiosa. Por ejemplo, en el ámbito familiar, sobretodo en los sectores populares, la lógica imperante es abiertamente bifrontal. A veces la dependencia de la mujer llega a extremos poco tolerables, como cuando el marido le prohíbe hasta que salga a trabajar. Ese mismo resabio machista sufre una leva contención cuando el hombre le pasa el dinero a la esposa admitiendo: "Si alguien sabe administrar los gastos en esta casa, es ella".

Paradójico, pero frecuente y real.


PARRAFO ESCOGIDO

"Durante mucho tiempo, la ansiedad específica de la clase media, por definición ubicada en una situación intermedia, fue más teorizada en términos estatutarios que posicionales. Ser de clase media era, antes que cualquier otra cosa, poseer y defender un estatus social. En las últimas décadas, una verdadera transición ha ocurrido. Sin que haya del todo desaparecido el temor a 'caer', el miedo que expresan estos grupos sociales ya no es el mismo…"
(Desafíos comunes. Tomo I, página 130).




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