Piramides de Egipto
Bookmark and Share

 
 
 
 


JORGE ABASOLO ARAVENA
PERIODISTA
jabasoloaravena@gmail.com
CRITICA LITERARIA
ABRIL 2013


Entrevista a:
FERNANDO SAVATER

LUGARES CON GENIO. LOS ESCRITORES Y SUS CIUDADES

Un libro ameno, pedagógico, que devela lugares recónditos que sirvieron de escenario y hasta acezaron la inspiración de los grandes de la literatura mundial.

No se si será la complacencia o la bonhomía de Fernando Savater. El hecho es que nada dice de la opinión que merecía a Borges la ciudad de Buenos Aires. El autor de "El Aleph" se permitió el lujo de decir en cierta oportunidad: "Me he acostumbrado a Buenos Aires, ciudad que no me atrae, como quien se acostumbra a su cuerpo o a una vieja dolencia".

Claro, Borges se podía dar el lujo de decir estas y muchos otras cosas, pues su imagen ya forma parte del areópago argentino… y mundial.

No sé si será algo fortuito, que sólo me ha sucedido a mí, pero ya son varios los escritores que preguntan por la Plaza San Martin de la ciudad de Buenos Aires. Les llama la atención más que el Obelisco o el Café Tortoni. Y tras cartón añaden otra pregunta, ¿Por qué la zona se llama Retiro?

El nombre se lo dio el gobernador de Buenos Aires, Agustín de Robles. Las leyes españolas de la época establecían que los gobernadores no podían poseer bienes raíces. En esa época, lo que hoy es la Plaza San Martin era el desierto. Pertenecía al ejido de la ciudad, es decir, a las tierras comunes donde pastaban los animales y se hacían los sembradíos.

El libro de Savater nos habla del Buenos Aires cosmopolita, esa ciudad bipolar, ecléctica pero siempre fascinante. En palabras del filósofo vasco, "mucho ha cambiado desde aquel asentamiento inicial que comenzó su historia hace poco más de cuatro siglos. Juan de Garay fundó en 1580 la ciudad de la Santísima Trinidad y Puerto de Santa María de los Buenos Aires, acometiendo una empresa que había quedado trunca tras el abandono del primer asentamiento, erigido por Pedro de Mendoza en 1536. Gracias al poder económico que le dio el dominio del puerto y de la aduana, consolidó su desarrollo a través de los siglos y pasó de ser una gran aldea a la ciudad moderna y vibrante que hoy conocemos. Con sus anchas avenidas, sus cafés y su agitada vida cultural, la llamada "la París de América del Sur" es adorada por los turistas.

Permítaseme una digresión al respecto, que Savater omite en su libro sin que ello aminore la calidad del mismo. Se trata de un alcance -con trazas de anécdota- en torno a la citada Plaza de San Martin. Los primeros que tuvieron la idea de hacerle una estatua al prócer argentino fueron chilenos. Y se la encargaron al escultor Daumas. Una vez terminada la plaza los vecinos exclamaron: "¡Qué barbaridad! En Chile ya le hicieron una estatua a San Martin y nosotros no tenemos ninguna" En consecuencia, se la encargaron al mismo Daumas. En la chilena, San Martin tiene la bandera en la mano y su peso produce un desequilibrio. Para evitarlo, el escultor apoyó la cola del caballo en el plinto de la estatua. A los chilenos esa cola los espantó y protestaron mucho. Entonces, Daumas les habló del problema del equilibrio y además, "con los temblores de tierra que ustedes tienen, qué va a pasar con la estatua si no la apoyo". "Malditos temblores", dijo nuestro gran historiador Vicuña Mackenna.

Entonces, la comisión argentina le pidió a Daumas que levantara la cola. El así lo hizo y le quitó también la bandera. Por eso, San Martin aparece apuntando con el dedo, comandando las tropas. El resto ya es historia conocida, y la estatua se inauguró durante el gobierno de Mitre.

Entrevistas en Vertice2000El autor de "Lugares con genio", Fernando Savater conversa con Jorge Abasolo de Vertice2000.

"Lugares con genio" reseña también algo conocido para los chilenos, no tanto para quienes no lo son. Hacia el año 1976, Jorge Francisco Isidoro Luis Borges Acevedo, luego de almorzar con el dictador argentino Jorge Rafael Videla, el gobierno de facto chileno de Augusto Pinochet le otorgó la Gran Orden del Mérito. El Honor del régimen chileno fue un salvavidas de plomo para el insigne escritor argentino. Ese reconocimiento fue crucial para que jamás recibiera el Premio Nobel de Literatura. Por cierto, una decisión unilateral, ya que Pablo Neruda cantó loas al régimen staliniano en muchas ocasiones, sin que ello pringara su derecho al máximo galardón literario.

Con su impronta inefable, siempre ameno y hasta festivo, en este libro Fernando Savater nos invita a conocer los sitios emblemáticos de cada autor, testeando los vestigios de su paso y el ímpetu de la ciudad sobre su obra.

Inicia el listado con la Praga de Franz Kafka.

Praga es la capital de la República Checa, tal y como recoge la Constitución del país.

Antes fue capital del Reino de Bohemia y de Checoslovaquia. Desde1992 el casco histórico de la ciudad es Patrimonio de la Humanidad. Su belleza y patrimonio histórico la convierten en una de las veinte ciudades más visitadas del mundo.

El teatro que hoy se llama De los Estados era conocido en la época de Kafka como Teatro Alemán. Aquí Mozart estrenó "Don Giovanni", nos recuerda Savater.

Praga se ha desarrollado desde el siglo IX, convirtiéndose en una de las capitales más importantes de Europa en los siglos XVIII y XIX. Sin embargo en el siglo XX sufrió las dos guerras mundiales y, principalmente, la dictadura nazi.

Literariamente hablando, decir Praga, es decir Kafka.

Sabemos que estamos frente a un coloso de las letras cuando su apellido se convierte en un adjetivo. ¿Cómo si no podríamos decir que algo es kafkiano de no ser por Kafka? Es una pregunta que probablemente jamás se le ocurrió a este anodino hijo de mercero praguense, que murió sin saber hasta qué punto sus novelas y relatos de pesadilla retrataban una época, una sociedad y un sentimiento de alienación y desesperación universales.

Hipocondríaco en grado patológico, para Kafka todas las mujeres con que se acostaba eran absolutamente puras o putas redomadas, y no quería saber nada de ellas una vez que quedaba físicamente satisfecho.

PABLO NERUDA también se incluye en "Lugares con Genio", de Fernando Savater.

Y están sus amigos, su adolescencia atormentada y su paso como Senador, donde en sus discursos refrendó el fanatismo a que se puede llegar cuando se milita en un partido (el comunista) cuyo credo es tan exiguo como exigente. Recordemos una de sus intervenciones en la Cámara Alta:

-"Como lo afirmaran Marx y Engels en el Manifiesto Comunista, la emancipación de la mujer habrá de realizarse solamente en el régimen socialista.

Y es que la actual situación de la mujer, que depende económicamente del hombre, no le permite elegir libremente a su marido. Peor aún, la obliga en muchos casos a recurrir, como medio de vida a la prostitución, lacra abominable que solo puede existir en el régimen capitalista, causa primera de tantas y tan repugnantes corrupciones e injusticias"
.

(Senado de la República, sesión del martes 10 de diciembre de 1946).

En "Lugares con genio", el autor recuerda que Neruda se enorgullecía de la gestión que había realizado para que en 1939 anclara en Valparaíso el buque Winnipeg, cargado con dos mil refugiados gallegos, catalanes y andaluces que huían de la guerra y de la persecución franquista. Sin duda -admite Savater- "el poeta chileno era un convencido militante político".

"Lugares con genio" es un libro atractivo, que mixtura las dos grandes pasiones de Fernando Savater: la literatura y los viajes. En sus andaduras por las principales ciudades del mundo, el autor nos lleva de la mano por los lugares que frecuentaron los grandes escritores. Mezcla de diario de viaje y biografía, en "Lugares con genio" nos encontramos con el intenso lazo que une a un autor con su ciudad de origen: Londres y Virginia Woolf, México y Octavio Paz, Lisboa y Fernando Pessoa, Florencia y Dante Alighieri, Edimburgo y Stevenson, Francia y Chateaubriand, aparte de los aquí citados más in extenso.

Savater bucea en la idiosincrasia de cada ciudad, testea su vida cotidiana, su gastronomía y sus hitos, buscando la influencia que ejerció cada lugar en la vida de los autores.

Un libro ameno, pedagógico, que devela lugares recónditos que sirvieron de escenario y hasta acezaron la inspiración de los grandes de la literatura mundial.




Por favor, sus comentarios.
No use tildes ni la letra ñ. Gracias.

HTML Comment Box is loading comments...
Compartir en Facebook