Piramides de Egipto
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JORGE ABASOLO ARAVENA
PERIODISTA
jabasoloaravena@gmail.com
CRITICA LITERARIA
JULIO 2013


FERNANDO VILLEGAS

"FERNANDO VILLEGAS, PRESIDENTE"

Reciente libro de Villegas no deja títere con cabeza.
En su estilo agrio y desenfadado, y en sólo 170 páginas, el chascón de la tele le saca la cresta a gobiernistas y opositores.



Definitivamente Fernando Villegas es un chúcaro impenitente, un rebelde sin causa o un gallo incómodo en cualquier situación y que no permanece imperturbable ante lo que oye, mira o capta.

Con el auspicio de Random House Mondadori ha lanzado un nuevo parto literario: "Fernando Villegas, Presidente", un escupo interesante y bilioso donde se pasea por nuestras recientes costumbres, modas y personajes.

Villegas es un iconoclasta por naturaleza, un inconformista en grado superlativo y capaz de estar en contra de las más loables iniciativas. Pero el hombre es cachazudo, macuco y bastante perspicaz.

Sabemos que Villegas es anti-todo. Se me ocurre que cuando pica cebolla se pone a reír, por puro llevar la contra, aunque todo lo hace con argumentación sólida, exagerada a veces; cohonestada otras tantas, pero bien vale la pena leerlo, porque por agudezas no se queda.

Así por ejemplo, cuando se refiere al fenómeno Bachelet, se pregunta: "¿Cómo es esta señora, tan bien amada y tan evasiva y a la cual se venera como la próxima anunciación de la Virgen María? Se la pinta y se la ve como una mujer afectuosa, acogedora, la mamá de Chile, alguien accesible y en sintonía con el pueblo, la dama que salvará al país de seguir en las siniestras garras de la derecha. Imágenes tan pintorescas como éstas son las que lo llevan a uno a asombrarse de los extremos de la ingenuidad y fantasía, así como de poca o ninguna memoria, a la que es capaz de llegar una multitud".

Muy cierto lo que asegura Villegas.

El gobierno de Bachelet -acaso- ha sido el más opaco de la Concertación y el de menor crecimiento de ellos.

Y si hablamos de sus logros, sería de justicia admitir la oposición constructiva con que felizmente pudo contar.

Por otra parte, ¿Fue el gobierno de Bachelet ajeno a los intereses de la banca y los privados?

Es cosa de refrescar la memoria un tanto.

Reconocida por ella misma y sus simpatizantes, la reforma previsional fue la piedra angular de su gobierno. Esa reforma creó un Sistema de Pensiones Solidarias de Vejez e Invalidez, constituido por la pensión Básica Solidaria (PBS) y el Aporte Previsional Solidario (APS), contempló una bonificación monetaria para las madres por cada hijo nacido vivo, creó un subsidio estatal para promover el empleo juvenil y hasta estableció incentivos para la cotización de los trabajadores independientes.

Hasta ahí, habría que ser tarado para no reconocer los beneficios de la mentada reforma.

Sin embargo… la propuesta era compleja y más enredada que un cachipún de pulpos. Para sacarla adelante se hizo necesario suscribir un protocolo de acuerdo para desatar aquellos "nudos legislativos" que hasta ese momento existían e impedían que la iniciativa empezara a caminar.

Y acá vino la sorpresa…

El referido protocolo de acuerdo fue suscrito con fecha 13 de diciembre de 2007 por la totalidad de los integrantes de la Comisión de Hacienda y de Trabajo y Previsión Social.

¡El protocolo de acuerdo fue algo digno de Ripley!

¿Por qué? Porque permitió que el Congreso aprobara por unanimidad la reforma, en circunstancias de que hasta el más leso sabe que el ámbito laboral y el quehacer previsional es el paraíso legislativo para hacer alarde de demagogia y populismo.

Pero… hubo un aspecto en que no hubo unanimidad, y que fue resuelto mediante una votación en el Senado y la Cámara de Diputados. Este aspecto decía relación con que si debía o no la industria bancaria ingresar al ámbito previsional. Y como la política tiene de todo, menos lógica, ocurrió un hecho digno de Ripley, o de un film surrealista. Mientras el gobierno de Bachelet y la Concertación remaban a favor de los bancos, la oposición era partidaria de rechazar dicho ingreso.

Al final, la votación la perdieron la industria bancaria y el gobierno. O dicho de otro modo, el gobierno y la industria bancaria.

No fue el único gazapo de un gobierno ensalzado en sus méritos y olvidado en sus condoros.

Así como el gobierno de Ricardo Lagos tuvo el deshonor de poner la primera piedra al Transantiago, el de Bachelet tuvo el desatino de inaugurarlo.

Pero eso ya merece capítulo… o comentario aparte.

Confeccionado como un auténtico diario político, en "Fernando Villegas, Presidente" el autor se formula las preguntas que muchos desean resolver.

Y como es habitual, aporta esa mirada cáustica del autor, tan necesaria en un país donde se suelen decir cosas de soslayo, de modo almibarado, casi hipócrita.

Párrafo escogido:

-"A lo largo de veinte años de la Concertación hubo tiempo más que suficiente para dar origen a una nutrida casta de vacas en engorda. En ellas se encontraban funcionarios públicos medios y altos, políticos en ejercicio -hoy en la congeladora a la espera de mejores tiempos-, camaradas ganándose su plato de sopa caliente en organizaciones internacionales o en suculentos directorios empresariales, a los que se sumaban los que lucraban y lucran con empresas de comunicaciones, amén de los sinuosos y resbaladizos artistas del lobby, de los que prestaban asesorías o fundaron compañías a la medida para proveer de 'servicios' a organismos del Estado y una larga lista de avatares personales y profesionales que, como dicen los martilleros públicos, sería de difícil detalle".

(De "Fernando Villegas, Presidente. Editorial Random House Mondadori, páginas 80 y 81)




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