Piramides de Egipto
Bookmark and Share

 
 
 
 


JORGE ABASOLO ARAVENA
PERIODISTA
jabasoloaravena@gmail.com
CRITICA LITERARIA
JULIO 2013


EMMA SEPÚLVEDA

"GRINGOSINCRASIAS. Como sobrevivir en Estados Unidos y entender su idiosincrasia"

Es un libro para no perdérselo porque es más entretenido que un aguinaldo.



¿Cuántas vicisitudes y anécdotas le pasan a un latino -en este caso chilena- cuando decide instalarse y quedarse a vivir en los Estados Unidos?

Al comienzo, las comidas y las modas son lo que más chocan.

Y claro, para ellos mezclan lo dulce con lo salado es costumbre muy arraigada.

Adaptarse a Gringolandia no es fácil, pero cuando uno lo logra, no quedan muchas ganas de volver. Es que allá todo funciona como reloj: las micros pasan a la hora, hay solidaridad para con los ancianos, se respeta la palabra empeñada y la solidaridad es a toda prueba.

Gringosincrasias, es un libro que se lee fácil, pues está narrado de forma amena y entusiasta. Su autora, Emma Sepúlveda, considera que el sexo es una de las cosas que más le llamó la atención cuando decidió empezar a residir en Gringolandia.

En las tierras del tío Sam, solamente la penetración constituye sexo. Lo demás, aquello que no culmina en penetración, simplemente se le llama de otra manera, pero no es sexo. Ello explica que el ex presidente Bill Clinton saliera muy campante ante las pantallas de la TV diciendo: "Jamás tuve sexo con esa mujer". Según la autora del libro, hay que entender que el pobre Bill no estaba mintiendo, conforme a lo que sus compatriotas hacen en el auto, en la oficina, debajo del escritorio o rapidito en el ascensor.

Y agrega la autora:

-"Bill Clinton estaba diciendo la verdad. En Estados Unidos una chupadita no es lo mismo que un polvito. La chupada no es sexo, el polvo sí. Bill nunca se mandó un polvito con la Mónica Lewinsky".

Queda claro que en Estados Unidos hay hombres y mujeres que confiesan haberse decidido por el sexo oral, durante los momentos de pasión íntima con otro/a fulano/a, porque no querían engañar a su pareja. Si no hay polvito no hay infidelidad. Si se hace con la mano, con la boca, con un objeto civilizado, se mantiene total fidelidad a la pareja en Gringolandia.

Para nosotros, esto resulta tan raro como ver un avión con parrilla.

Y aunque usted no lo crea, otra cosa que llamó mucho la atención a Emma Sepúlveda, fueron los probadores de ropa.

En serio…

¡Hasta esa costumbre nos parece ajena!

En EEUU las mujeres entran y se sacan la ropa frente a los espejos. Y no sería problema si se quedaran con ropa interior.

-"No, muchas de ellas quedan como Dios las echó al mundo, sin nada debajo de sus pantalones y blusas. Se sacan la ropa y quedan desnudas. Ahora entiendo lo que decía mi abuela de andar a 'lo gringo'. El espectáculo es único. Cuando las mujeres desnudan se agachan a desabrocharse los zapatos, en todos los espejos se reproducen culos con cachetes abiertos de diversos tamaños y colores, con y sin hemorroides. Se ven colgar tetas como pasas y otras como gigantescas esponjas con enormes pezones. Se ven enormes traseros separados por asfixiados colaless, o pubis cuidadosamente rasurados que parecen la cara de una vieja rezando en silencio.


DE LOS PIROPOS

Otro asunto que llama la atención de Emma Sepúlveda tiene relación con los piropos. En USA los piropos están ausentes en la boca de los hombres y -con mayor razón- de las mujeres. Allá nadie osaría endilgarle una frasecita cariñosa a alguien que camina por la calle, aunque se tratara de la mujer más voluptuosa del mundo-. En este aspecto, la autora echa de menos el ingenio popular de los chilenos. Y lo señala en su libro:

-"¿Se acuerdan lo que era caminar sintiéndose como el forro en uno de esos días donde todo sale mal? De repente, de algún edificio en construcción una escuchaba algo como "Ay, por fin llegó la primavera, porque están saliendo del jardín todas las flores hermosas". Ni hablar del ya conocido: ¡Qué curvas, y yo sin frenos!"

Los pocos piropos que se oyen en EEUU son propalados por latinos que llevan algunas años en esas tierras. Pero los saben suavizar:

-"¡Que adelantada está la ciencia, que hasta los bombones caminan!

O este otro:

-"¡Qué distraído es Dios! Se le están arrancando los angelitos.

Pero, ¿Qué piropos lanzaría un chileno en EEUU sin saber que allá están prohibidos?

-"¡Hummm… qué bonitas piernas! ¿A qué hora abren?


PARRAFO ESCOGIDO

-"En este país nadie hace el amor a la paraguaya en una calle a media luz, en el ascensor. Nadie atraca en el Metro ni en una calle oscura. Uno de los pocos lugares donde he visto la sexualidad expresada en público, sin inhibiciones, ha sido en San Francisco. Ahí los gays no tienen ningún problema. En la calle Castro, los gays se besan, se calientan y se tocan en público, pero los heterosexuales no…"

(De "Gringosincrasias", Emma Sepúlveda, Editorial Catalonia, pág.100)




Por favor, sus comentarios.
No use tildes ni la letra ñ. Gracias.

HTML Comment Box is loading comments...
Compartir en Facebook