Piramides de Egipto
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JORGE ABASOLO ARAVENA
PERIODISTA
jabasoloaravena@gmail.com
CRITICA LITERARIA
Junio de 2014


Oscar Contardo

LUIS OYARZÚN. UN PASEO CON LOS DIOSES

Luis Oyarzún Peña fue un escritor e intelectual chileno que reflexionó y escribió sobre la cultura chilena e hispanoamericana, desde el arte y la literatura clásicas a moderna, pasando por el romanticismo, el modernismo hispanoamericano y las vanguardias europeas e hispanoamericanas.

CRITICA LITERARIA EN VERTICE2000 Es muy probable que el filósofo Luis Oyarzún sea de los grandes intelectuales chilenos de segunda fila. Su forma de ser no requería de extravagancias para hacerse notar. De joven fue atacado por el virus de la curiosidad, por ese afán desbordante de saberlo todo. El esplendor estético de su prosa y la avidez de su reflexión fueron un intenso acicate para pensarnos como país.

Su talento fue más allá que el de un filósofo, pues a ratos se transformó en un etólogo de primer orden, al fustigar la forma del SER nacional, algo larvada o en estado de barbecho:

- "Si nos ponemos el parche antes de la herida es porque vivimos en zozobra esperanzada o nihilismo milagrista. Alimentamos esperanzas pero bajo un oscuro horizonte de escepticismo vitalista".

Luis Oyarzún Peña fue un escritor e intelectual chileno que entre 1940 (año de publicación de su primer poemario) y noviembre de 1972 (fecha de su muerte) reflexionó y escribió sobre la cultura chilena e hispanoamericana, en especial, desde el arte y la literatura clásicas a moderna, pasando por el romanticismo, el modernismo hispanoamericano y las vanguardias europeas e hispanoamericanas.

Oyarazún fue ese ariete que horada y que desea romper con lo caduco para partir de cero. En su imaginación verniana quiso entender a Chile, a América Latina y al mundo desde el arte y la literatura. Estos nichos significaron para Oyarzún la posibilidad de encontrar una perspectiva donde la cultura humana rimara y licuara. Una perspectiva de visión, un aleph borgiano, desde donde fuera posible ver la cultura de una comunidad formando un vasto diorama de correspondencias que nos introdujera a una mayor conciencia de la vida misma.

Difícil encasillar a Oyarzún. Por su talento no se le puede adocenar ni etiquetar bajo los cánones de la normalidad. Fue un talento con trazas de genio. Fue el arquetipo del intelectual iconoclasta, irreverente y permanente desconfiado del discurso oficial, de los convencionalismos que disfrazan la realidad que subyace realmente en los meandros de toda sociedad. Tal vez por eso mismo, Luis Oyarzún es un olvidado en la enseñanza media, tanto por los jóvenes como por los profesores. ¡Qué descolocada y mal agradecida nuestra educación para con nuestras escasas figuras de exportación!

En Sudamérica y en Chile Oyarzún fue un "contador de patrias", como Benjamín Subercaseaux al decir de Gabriela Mistral. Continuó y profundizó la crítica moral del "escritor tábano", común a Gabriela Mistral, a Domingo Melfi o a Joaquín Edwards Bello. Su característica fue esa prosa irreflexiva, a ratos impertinente que buscó comprender a sus personajes, abordándolos desde una visión rotativa, casi cubista (de frente, de espaldas, por abajo, por arriba, de través) sin dejar de destilar un humor cáustico en su crítica lúcida de nuestra tradición de prejuicios y afanes por desconocer los méritos ajenos. Me refiero a nuestra ancestral costumbre de cortar las alas a todo lo que se eleve, a derribar grandezas, a mutilar todo atisbo de originalidad y a enterrar todo aquello que logre destaque propio.

Un libro didáctico, escrito con la pluma amena y probada de Oscar Contardo.




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