Piramides de Egipto
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JACQUELINE CUBILLOS ESPEJO
INGENIERO DE EJECUCIÓN AGRÍCOLA
profehidroponia@gmail.com
A PALA Y RASTRILLO
Octubre de 2010


COMPONENTES DE UN SISTEMA DE CULTIVO SIN SUELO

Cualquier sistema de cultivo sin suelo que se desarrolle, va a estar definido por tres componentes básicos, que son:

  1. Las unidades elementales de cultivo, sustratos y contenedores
  2. El equipamiento adecuado
  3. La tecnología necesaria para su correcto manejo.

Para conseguir un resultado satisfactorio del cultivo, será necesario conjugar adecuadamente estos elementos.

Se puede definir la unidad elemental de cultivo como el módulo básico que comprende un espacio de cultivo común, de características determinadas, y que es utilizado como rizosfera por una o más plantas que tienen sus raíces en contacto, empleando conjuntamente dicho espacio (tabla de lana de roca, saco de perlita, canalón de cultivo hidropónico, etc. Estas unidades elementales pueden estar interconectadas a través de la solución nutritiva (sistemas cerrados) o bien pueden estar completamente aisladas y sin riesgo de transmisión de patógenos radiculares de unas a otras a través de dicha solución (sistemas abiertos).

Cada módulo unitario consta de dos elementos: por un lado el sustrato que es el medio donde va a desarrollarse la raíz del cultivo, y por otro el contenedor o recipiente que se encarga de aislar, dar forma y condicionar en gran medida las propiedades del sustrato. Sin embargo, no siempre aparecen estos dos componentes, ya que a veces se prescinde del sustrato de cultivo, como ocurre en los hidropónicos puros, en los que la raíz se encuentra inmersa directamente en la solución nutritiva, agua mas nutrientes. Asimismo, existen sustratos rígidos en los que el contenedor (generalmente una lámina de polietileno) tiene como única función impedir la penetración de la luz hasta el medio radicular y evitar una excesiva desecación de éste.


ANÁLISIS DE LOS COMPONENTES DE LA UNIDAD ELEMENTAL DE CULTIVO


SUSTRATOS O MEDIOS DE CULTIVO

Como se ha comentado con anterioridad, el sustrato no siempre es necesario en los sistemas de cultivo sin suelo. Sin embargo, actualmente casi la totalidad de los sistemas empleados a nivel comercial utilizan algún tipo de sustrato.

Cualquier sustrato potencial tiene unas características y propiedades intrínsecas que debemos conocer y estudiar para diseñar el contenedor más apropiado, de forma que el módulo de cultivo resultante, sometido a un correcto manejo, proporcione a la raíz el medio favorable que veíamos con anterioridad. Dentro de estas propiedades tenemos tanto físicas (porosidad, retención de agua, densidad, estructura, granulometría), como químicas (capacidad de intercambio catiónico, poder tampón, solubilidad) y biológicas.


CARACTERÍSTICAS DE UN BUEN SUSTRATO

Los sustratos deben tener gran resistencia al desgaste o a la meteorización y es preferible que no tengan sustancias minerales solubles para no alterar el balance químico de la solución nutritiva que será aplicada (según se explicará más adelante). El material no debería ser portador de ninguna forma viva de macro o micro organismo, para disminuir el riesgo de propagar enfermedades o causar daño a las plantas, a las personas o a los animales que las van a consumir.


RECOMENDACIONES PARA UN BUEN SUSTRATO

  • que las partículas que lo componen tengan un tamaño no inferior a 0,5 y no superior a 7 milímetros
  • que retengan una buena cantidad de humedad , pero que además faciliten la salida de los excesos de agua que pudieran caer con el riego o con la lluvia
  • que no retengan mucha humedad en su superficie
  • que no se descompongan o se degraden con facilidad
  • que tengan preferentemente coloración oscura
  • que no contengan elementos nutritivos
  • que no contengan micro organismos perjudiciales a la salud de los seres humanos o de las plantas
  • que no contengan residuos industriales o humanos
  • que sean abundantes y fáciles de conseguir, transportar y manejar
  • que sean de bajo costo.
  • que sean livianos


SUSTRATOS DE ORIGEN ORGÁNICO

  • Turba
  • Perlita
  • Cascarilla de arroz: Si se utiliza cascarilla de arroz, es necesario lavarla, dejarla fermentar bien, humedecerla antes de sembrar o trasplantar durante 10 a 20 días, según el clima de la región (menos días para los climas más caliente)
  • Aserrín o viruta desmenuzada de maderas amarrillas: cuándo se utilizan residuos (aserrín) de maderas, es preferible que no sean de pino ni de maderas de color rojo, porque éstos contienen sustancias que pueden afectar a las raíces de las plantas. Si sólo es posible conseguir material de estas maderas, se lava con abundante agua al aserrín o viruta y se lo deja fermentar durante algún tiempo antes de utilizarlo. No debe ser usado en cantidad superior al 20 por ciento del total de la mezcla.


SUSTRATOS DE ORIGEN INORGÁNICO

  • Escoria de carbón mineral quemado
  • Escorias o tobas volcánicas
  • Arenas de ríos o corrientes de agua limpias que no tengan alto contenido salino
  • Grava fina
  • Maicillo.

Cuando se usan escorias de carbón, tobas volcánicas o arenas de ríos, estos materiales deben lavarse cuatro o cinco veces en recipientes grandes, para eliminar todas aquellas partículas pequeñas que flotan. El sustrato ya está en condiciones de ser usado cuando el agua del lavado sale clara. Si las cantidades de sustrato que se necesitan son muy grandes, entonces se deben utilizar arneros o mallas durante el lavado, para retener las partículas de tamaño superior a medio milímetro. También deben excluirse las que tengan tamaño superior a 7 mm. El exceso de partículas con tamaños inferiores al mínimo indicado dificulta el drenaje de los excedentes de agua y, por lo tanto, limitan la aireación de las raíces. Los tamaños superiores impiden la germinación de las semillas pequeñas, como la de apio y lechuga, y además restan consistencia al sustrato. Lo anterior limita la retención de humedad y la correcta formación de bulbos, raíces y tubérculos.

Algunas escorias de carbón o de volcanes tienen niveles de acidez muy altos y algunas arenas (como las arenas de mar) los tienen muy bajos (son alcalinas). Estos materiales deben ser lavados muy cuidadosamente, hasta que no les queden sustancias que los hagan muy ácidos o muy básicos.
Si no es posible acondicionar con el lavado estos materiales a niveles de acidez ligeramente ácidos o próximos a la neutralidad (pH 6,5- 7,0) es preferible excluirlos y utilizar otros. Ello es preferible antes que afectar la eficacia de las soluciones nutritivas que se aplicarán y, por lo tanto, el desarrollo de los cultivos en una HHP.


MEZCLAS

Todos los materiales mencionados se pueden utilizar solos. Sin embargo, algunas mezclas de ellos han sido probadas con éxito, en diferentes proporciones, para el cultivo de más de 30 especies de plantas. Las mezclas más recomendadas:

  • - 50% de cáscara de arroz con 50% de turba
  • - 80% de cáscara de arroz con 20% perlita
  • - 60% de cáscara de arroz con 40% de arena de río
  • - 60% de turba con 40% de perlita.

En el sistema HHP con sustrato sólido, la raíz de la planta crece y absorbe agua y nutrientes que son aplicados diariamente a la mezcla de materiales sólidos.
En el método de sustrato líquido o raíz flotante, el agua se usa con el mismo fin, permitiendo el desarrollo de las raíces, y la absorción de agua y de las sustancias nutritivas adicionales. Este sistema sólo se recomienda para el cultivo de lechugas de diferentes variedades, apio y albahaca.


Nota del Director:
La señora Jacqueline Cubillos hace clases acerca de estas técnicas de cultivo sin tierra.
Para contactarla escriba a su mail: profehidroponia@gmail.com.
Si nombra que viene de Vertice2000, obtendrá una atención especial.


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