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¿LOS PINOCHET PIDEN JUSTICIA?

Por Artemisa de Cronos
artemisa_de_cronos@yahoo.es

Febrero 2006


Realmente jamás pensé en escuchar algo ni siquiera similar a esto. ¡Parece un chiste!

Solo tenia 11 años cuando sucedió el golpe de estado, y vivía a tan solo algunas cuadras de la casa de Salvador Allende… aun escucho los aviones volando y las bombas explotar… son recuerdos difíciles de borrar y mas cuando se es tan niña, no aparece tu papá, todos lloran y uno se pregunta que será lo que esta pasando y solo se puede impregnar del miedo que reina en el ambiente. Las balaceras en la noche, el dormir en el suelo, el no poder salir por el toque de queda, y la cantidad de camiones con militares nerviosos a los que todos les temían.

Fui creciendo en la dictadura sin saber lo que era, pero ahí vivía. Crecí en una familia de derecha absolutamente Pinochetista. Mi primer choque con la Dictadura lo tuve en tercero medio cuando una profesora finaliza la Clase de historia diciendo de acá en adelante no se me es permitido hablar, fue mi primer ¿Por qué? Y de ahí en adelante la entrada a la universidad te va abriendo los ojos y obviamente terminé participando en todo lo que me parecía correcto y justo. Tuve muchos compañeros presos, golpeados y maltratados.

¿Correcto y justo? No, en realidad nada era correcto y justo, cada día era posible impregnarse de impotencia al ver, vivir, hacer y ser tratado como lo fuimos los alumnos de la Universidad de Santiago de Chile y de todas las universidades que pedíamos de una u otra forma que terminara esta estúpida dictadura adictiva que tuvo Augusto Pinochet Ugarte.

Cada día teníamos que defendernos, cada día el protestar estaba prohibido, cada día caminábamos por el metro rodeados de soldados pintados de negro y con fusil en mano, fueron tiempos difíciles... tiempos de preguntas.

¿No había justicia? y ¿Los muertos?, ¿Los quemados?, ¿Los torturados?, ¿Los exiliados? ¿Los desaparecidos? ¿Qué sucederá con ellos y con sus familiares? ¿No habrá justicia?

Y hablo yo, que no perdí a nadie, no desapareció mi familia, no tuvimos que salir del país corriendo a asilarnos a ninguna parte por pensar diferente. Hablo por mi gente, por el lado mas trastocado, por los que pensaron e hicieron cosas diferentes, por los que querían igualdad, por los que tenían sueños, por los que eran jóvenes, por los que querían algo diferente.

Era una guerra decían todos… ¿Una guerra?

Bueno… hoy mirando a Estados Unidos bombardear implacablemente a Afganistán sin duda a cualquier cosa se le puede llamar guerra… aunque mi papá y mi mamá siempre me dijeron que no era justo pegarle a alguien mas chico que yo… "metete con los de tu porte", decían siempre…

Cada protesta por terminar con la dictadura dejaba saldos increíbles de muertos, quemados, desaparecidos, degollados… triste, muy triste… fuerte, inhumano por decir lo menos. Bastaba molestar al señor Dictador para que dejara caer en las calles regimientos enteros, implacables y destructores.

Hay tantas cosas para recordar, tantas injusticias cometidas, tantos descriterios tapados, tantas mentiras, tanta vulgaridad, tanta atrocidad. Sucedieron tantas cosas desde el inicio al final de la dictadura… tantas veces se rieron en nuestras caras con respuestas que rayaban en la locura. Ojalá tan solo se hubiesen reído.

Recuerdo que al volver a casa de la universidad tenia discusiones terribles con mi padre, para él era justo -y lo sigue siendo- todo lo que había sucedido, además de defender la honradez y la rectitud a brazo partido de su Capitán General.

Se que para muchos era así… cualquier cosa se podía esperar menos un traspié de su "Salvador" y para muchos también, empezar a descubrir y escuchar lo que ya era una verdad innegable fue el golpe mas certero y mas bajo que pudieron imaginar, pero fue.

Muchos lo aceptaron y cambiaron un poco su forma de ver las cosas y otros hasta hoy se paran a defenderlos y realmente dan vergüenza ajena.

Y aun después de 36 años rompe el corazón ver desfiles de familiares de detenidos desaparecidos pidiendo por favor saber donde se encuentran sus seres queridos, como y donde fueron dejados sus restos. Para muchos ha sido una locura el saber que les pasó y pienso que jamás en sus vidas podrán dejar de sentir el desgarro en sus corazones al enterarse de lo que verdaderamente les sucedió.

Nuestros ejércitos fueron los mejores alumnos en práctica de las más descabelladas torturas, lo que hoy nos permite ver lo que sucede en Irak como si fuera un juego de niños.

¿Y la Familia Pinochet pide justicia?

Es para la risa… ¿De qué justicia me hablan?, ¿Qué justicia pueden solicitar? ¡Es una vergüenza! ¿Ellos hablando de persecución política, injusticia, acoso?, ¿Cómo tienen cara para ello? ¿Cómo no les da vergüenza?.

Bueno… vergüenza es una palabra que no la conoció el padre y difícilmente la conocerán sus hijos.

Es una verdad innegable que todo el Clan Pinochet lo pasó chancho estos 36 años… vivieron todo lo que quisieron, tuvieron todo lo que necesitaron y no necesitaron, fueron por donde quisieron. Se rieron de todos y de todo, no existió nada que los detuviera, ni nadie quien los parara…

Esta familia se mofó de todos los chilenos, se burla y morirá burlándose.

El Capitán General y su familia recluidos en una mansión ¡Así a quien no le gustaría estar detenido! Seguro nuestros detenidos desaparecidos estuvieron igual ¡Ja!

En Inglaterra haciendo pensar a todo el mundo que estaba casi al borde de la muerte, inválido, atrofiado, entrevistas iban y venían… hasta que por fin lo sacaron de allá, y nuevamente se rió en la cara de todos los chilenos, ¡Cuando llegó se paró y se cuadró!…

Si, es para la risa que ellos pidan justicia y lo digo con disfrute, lo digo con la satisfacción de ver que de alguna manera se sienten incómodos, porque todo esto no es mas que eso... solo un poco de incomodidad al lado de todo el dolor causado, de toda la soberbia, al lado de todos los seres humanos que claman por sus seres queridos ya resignados a que fueran o no culpables, pero suplicando poder enterrarlos o tener un lugar donde tirar una flor para calmar ese dolor, al lado de tantos hijos, esposos, madres, abuelos, hermanos desconsolados, al lado de tantas familias destruidas para siempre, al lado de tantos que tuvieron que salir a asilarse a otros países y que no tienen hoy ya la posibilidad de volver, por todos aquellos que ya no pertenecen a Chile, pero si pertenecen, al lado de tantos que no tenían el dinero para volver, al lado de tantos que murieron en tierras lejanas esperando Justicia.

¡No, nada de justicia, nada!... Jamás se hizo justicia.

Y hoy por unos cuantos juicios, por unas cuantas apuntadas con un dedo -porque no son fusiles, ni paredones, menos torturas-, por unas cuantas entrevistas, por otras cuantas pedidas de explicaciones, por unas cuantas citaciones a tribunales para declarar. ¿Y piden justicia? ¿Saben lo que es justicia? ¿No les da vergüenza pedirla? ¿Saben el significado de la palabrita?

Ojalá, por un tiempo muy largo lo sigan pasando mal, para que mucha gente disfrute algo de verlos sin paz, sin relajo, sin tregua que es lo menos que se pueden merecer y sigan teniendo pequeños inconvenientes que son solo eso… pequeños, porque de haber realmente justicia en este país de otro tema estaríamos escribiendo.

Y ciertamente Clan Pinochet, hay tres cosas que nunca vuelven atrás. La palabra pronunciada, la flecha lanzada y la oportunidad perdida.



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