Piramides de Egipto
Bookmark and Share

 
 
 
 

BIENVENIDO FACEBOOK

ODA AL FACEBOOK
EL FACEBOOK Y LOS REENCUENTROS
¿ES FACEBOOK SINÓNIMO DE PLAZA?

Por Paulina Beckmann Fuentes
artemisa.decronos2008@gmail.com

Octubre de 2008

Ahora estoy segura de que hacia lo inefable tiende todo lo maravilloso…

Me crie entre los 70 y los 80, haciendo recuerdos…
Éramos los que andábamos vagando en calles sanas, las aplanábamos y recorríamos kilómetros conversando sin darnos cuenta porque jamás nuestros padres nos podrían financiar todo lo que queríamos hacer… el dinero no era un tema menor, así que ni siquiera nos cuestionábamos el hecho de caminar y entre pedir dinero y escuchar el discurso no había por donde perderse… así que teníamos que inventar malones (entiéndase por malón que cada uno de nosotros aportaba lo que podía robar de su casa o suplicarle a la mamá que nos regalara) para juntarnos en alguna casa… cada uno ponía lo que podía… copete ni pensarlo, apuraditos teníamos un juguito en sobre porque las bebidas eran caras y para los fines de semanas. Juntábamos unos queques algunas bebidas, unas galletitas que las abuelas aportaban. Uno que otro amigo un poco más grande que el resto y un poco más osado ya le había robado unos cigarros al papá o a la abuela y eso lo hacía "el más bacán de todos" y como no nos dejaban salir hasta muy tarde con cerrar las cortinas teníamos la solución para las intención de bailar o provocar el encuentro con el niño que nos gustaba… (Aunque la mamá, la tía, la nana, daban más vueltas que de costumbre y abrían las cortinas a cada rato), cuando se terminaba la fiesta abríamos las cortinas y aún había sol y obviamente no había ninguno chasconeado ni colorado…

Un poco más grandes, era "LA PLAZA" muchos le decían el TONTÓDROMO (parece que nuestros padres, haciendo alusión a las vueltas tontas que nos dábamos, aún no entiendo el sarcasmo.), nunca las conté pero a paso lento y entre las 8 y las 12 de la noche debemos haber dado muchas pero muchas vueltas… y en cada una de ellas había muchos comentarios, a quien saludar, la emoción de "aquel" que llegó, a ese que tanto queríamos ver (o sino ¿para qué tanta vuelta?). Era el lugar para contarnos que estaba sucediendo, que habíamos sabido, que planes teníamos o que maldad se nos ocurría. Era el lugar para ver al pololo (entiéndase por pololo…"Pareja estable" con quien nos paseábamos de la mano y en lo oscurito a veces si se podía nos robábamos un beso con eso teníamos felicidad para toda la semana y sin lengua porque esos se llamaban "Patos" y eran palabras mayores…). También nos juntábamos para planificar la fiesta del día viernes "o" del día sábado… porque a las dos era muy raro que nos dejaran salir. Puta que me daba rabia cuando mi mamá me decía elige! porque a las dos no iras y ¿cómo una iba a elegir la mejor sino había ido aún?.

Más tarde nos cambiamos al Fharo's (era cosa de moda), este estaba frente a la playa así que desde que se iniciaba el día llegábamos a compartir en la playa y hasta la noche en que este recinto se transformaba en el apropiado para seguir pasándolo bien hasta las últimas horas de noche estábamos todos dando vueltas… Seguíamos formando nuestro ser… Era parte de lo importante de nuestras vidas, nuestros amigos, nuestras historias… la formación de nuestras personalidades, de nuestro carácter… nuestras marcas y nuestro crecimiento, nuestros sellos… de tanto dar vueltas logramos crear un remolino de personalidades.

Estoy contando mi historia en particular pero no dudo que se llame Iquique, Santiago, Talca etc., en cada uno de los lugares y durante nuestro crecimiento, hubo lugares que incubaron a todos estos jóvenes formándolos y terminando los de completar para que luego tomáramos nuestros rumbos… esas edades entre los 12 y los 18 en los cuales ya volamos con nuestros amores o volamos a las universidades y ya nunca más nos encontramos en esas rutinas lindas y sanas que alguna vez fueron el inicio de nuestras vidas… la vida era otra… las formas de comunicarse eran otras… nosotros teníamos un "SLAM" que andaba dando vueltas donde nos enterábamos de quien con quien y la señora de quien… ¿a quién no lleno uno? ¿Quién no se declaro a través de uno? ¿Quién no lo lleno pensando en que aquel que nos gustaba lo leería? Quien no buscó desesperadamente hoja tras hoja lo que puso él o ella?

Éramos de los que compartíamos un durazno en la playa, mordisco tras mordisco… o saltábamos de alegría a la 6 de tarde cuando pasaba el barquillero con 5 barquillos divididos por dos comíamos 10.
Los que salíamos con los labios morados de la playa… a las 8 de la noche cagados de frio a cambiarnos ropa para volver…
Éramos los que nos pasábamos a buscar a la casa para empezar a caminar…
Éramos los que aun ni siquiera teníamos teléfono porque era demasiado caro…
Un celular ni siquiera se soñaba… y pedíamos prestado el teléfono en la casa del lado… hasta y aunque nadie lo crea la vecina tenía la voluntad de ofrecernos el número por si nos querían llamar y no era extraño que tocara la puerta la vecina para decirnos " vecinaaaaaa la llaman de Santiago" éramos sin duda extraterrestres… porque a demás nos conocíamos todos en la cuadra o el pasaje.

Éramos los que nos comunicábamos y decidíamos las cosas en el mismo instante o cagaste nos mando saludos. No podía haber cambio de planes… y si los había más de alguno se quedaba pagando. O había que dejar a uno esperando a los demás para que no se perdieran el carrete.

Éramos de los que enviábamos mensajes en papelitos de mano en mano… (Llegaban más leídos que diario del domingo… y todo el pueblo se enteraba del secreto). Éramos de los que hacíamos gancho porque no teníamos mensajes de texto solo de papel y éramos de los que podíamos llegar a un lugar y nos decían; salió con la mamá… y podíamos sentar a esperar porque no teníamos ninguna posibilidad de enterarnos en qué lugar venía, si venía, o finalmente si nunca llegaría. Situaciones que hoy obviamente no podrían existir.

Éramos de los que los hombrecitos pasaban a buscar y a dejar a las damas…
Éramos los que enfrentábamos a los padres… pedíamos permisos para salir, para pololear… y ni cagando nos dejaban ir a acampar…

Buscando nuestra identidad éramos un día hippies y otros retro…
Usábamos faldas plato, suecos con los que nos doblábamos las patas cada 5 minutos y éramos las reinas de los esguinces jamás tratados… te cagabas de dolor pero el orgullo es casi milagroso…

Teníamos muchos grupos de amigos y vagábamos de uno en otro…
Éramos en esencia lo que todas estas vivencias hicieron de nosotros… obviamente de la mano con las escalas de valores que nuestros padres nos fueron enseñando. Y así nació una Claudia, una Verónica, una Soledad, un Paolo, un Claudio, una Marité, un Eduardo, un Toño, un Mauricio, un Diego, un Raúl, un Lalo, un Toño, un Tomo, un Nano, un Jorge, un Héctor, un Pato, una Silvana etc… así nació este grupo de amigos que fuimos formando parte el uno del otro en vivencias las cuales dieron por resultados muchos pero muchos personajes… que partieron a ser parte del mundo, de la vida… de lo que debía continuar según lo establecido por los gobiernos y por las culturas… y también lo que nos tinco un poco vivir a cada uno… la inconstancia, la irresponsabilidad que nos dio la belleza de lo que fuimos entonces… la sustancia de lo maravillosos seres humanos que partimos… con buenas y malas aventuras… con sueños al alcance de la mano donde su arquitectura dependería de nosotros… inocentes nos fuimos en busca de ellos… por eso lloramos tanto con la canción de despedida de ese último año, la canción del adiós… por eso nos abrazamos como si nunca más nos fuéramos a ver porque era lo más seguro, era difícil y casi imposible… cada uno tomaba un camino diferente… el correo era lento, el teléfono caro, quizás nos encontraríamos alguna vez en las vacaciones si teníamos suerte… y así fue siendo… aunque cada año era menos a los que encontrábamos y más los que olvidábamos en el camino…

Y nos enmarcamos en las vidas que cada uno eligió y nos fuimos quedando en los recuerdos de todos… y nunca más fuimos los que éramos, con estos amigos, con estos grupos, con estas situaciones de vida… crecimos… nos olvidamos de cómo nos reíamos, de todo lo que decíamos, de cuál era el más simpático, el más amable, el más fresco, el más querible, el mas grupiento, el más feo, la más fresca, la más pinganilla. Es que era imposible si nunca más nos juntamos como en esos tiempos… hoy con el Facebook lo recordé… porque esta tecnología nos permitió un reencuentro que ninguno de nosotros imaginaba todos juntos en comentarios al unísono, no importa donde estemos, y nuevamente surgen de nosotros esos niños que se formaron y crecieron juntos. Todos en contacto, todos hablándonos como antes, tratándonos como antes, sintiéndonos como antes, entregándonos ese afecto y esa lealtad de antes…

Este Facebook al que me rehusé a entrar en mucho tiempo, Impresionante… muchos meses me hablaron mis hijos del Facebook y me mostraban pantallas alucinando y no los pesque… y hoy casi hago una oda a este hombre Mark Zuckerberg que se le ocurrió acercarnos inventar este lugar imitando nuestros barrios, nuestra plaza, nuestro Fharo's, nuestra playa para que pudiéramos recordar quieres éramos en esencia… "los amigos de siempre", que nos transformamos en cuanto nos sentirnos cerca, en los mismos… sentir que somos un montón… igual que antes, con una que otra herida de guerra… pero los mismos que un día nos pinchábamos un dedo para ser hermanos de sangre o nos prometíamos que nunca nos olvidaríamos porque no había otra posibilidad para seguir creciendo que ir dejándonos en el camino…

Puede ser tecnología, puede ser virtual, puede ser un vicio, puede ser una droga (más rica que la cresta), puede ser lo que quieran llamarlo pero es espectacular porque une y reúne a los amigos, a los pololos, a los amantes… y la fuerza y buena energía que esto trae a nuestras vidas opaca cualquier mal adjetivo que los que no saben de lo que hablan puedan usar… y el deseo por estar sobre la realidad enciende cada uno de nuestros corazones…

Es absurdo pensar en algo que pueda detener la llama que enciende el corazón de un hombre al haber encontrado las coordenadas perfectas para retroceder mágicamente el tiempo, porque los túneles del alma se abren solo con palabras de fuego y estas salen solo de la boca de los amigos que alguna vez amamos.

Compartir en Facebook