Piramides de Egipto
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PAULINA BECKMANN FUENTES
Comentarista
paulina.beckmannf@gmail.com
DESDE EL BALCON
Diciembre de 2011


HABÍA UNA VEZ UN LINDO MATRIMONIO

…solo quiero aportar con una experiencia para que los que tienen las ganas y la fuerza se armen, a veces las historias son más fáciles de sobrellevar de esta manera…

Había una vez una mujer hermosa, hermosa de adentro, hermosa por fuera, tal vez un poco moderna para la época que le tocó vivir… Era una mujer evolucionada que quería aprender más y más de la vida, cosa que no le fue permitido desde pequeña. Se casó bien como dirían las abuelas y como buena mujer permaneció dentro de un matrimonio que nunca le gustó, que no la dejaba emprender vuelos, que no le daba libertades, que no le permitía disfrutar de lo que ella realmente quería… (¿Quería?), eso al menos repetía siempre ella que con palabra certera hace muchos pero muchos años atrás dejó marcada una sentencia en mi cabeza, me dijo "a mí no me gustaría mirar para atrás en mi vida y ver que se me fue la vida y no fui capaz de vivir lo que yo realmente hubiese querido… no habría nada que hacer, sería tarde".

Esto fue lo que de una u otra forma, yo si pude transformar en mi vida para que esto no sucediera. A veces me pregunto si todos sus alegatos en contra del matrimonio, de lo difícil, no era la verborrea que todos tenemos y nos hace solo sentir un poco mejor, tal vez uno lo ocupa como canal de comunicados para que los demás se enteren que estamos atentos y que se está trabajando para solucionar lo que no nos gusta que esté pasando o para no parecer tan entregado a la condena, a la infelicidad. Les ponen sobrenombres a sus cónyuges, quedan olvidados, el mi amor, el guatón, la gordita, y se empiezan a utilizar apodos un poco más hostiles que hacen mención a un defecto por lo general… con eso se esconden las heridas o tal vez es un gran enojo que provoca el no poder solucionar la situación incómoda donde la vida o nosotros mismos nos llevamos, ya que aun no somos lo suficientemente fuertes para emprender definitivamente el vuelo.

Para que las cosas cambien debemos caminar, para que las cosas cambien debemos provocar esos cambios. Muchos nunca toman la determinación pero deberían. Cuando ya abren los ojos es tarde estamos demasiado viejos, no tenemos la misma fuerza, no somos capaces, al menos esto sentimos y nos negamos la oportunidad. Aunque difiero de esto, porque así como el otro día se me caían las lagrimas de ternura al ver en la televisión aquellas 3 hermanas bien feitas, con la nariz bien grande y bien viejitas entre 75 y 80 años… que decidieron ir donde el Doctor Vidal a operarse la nariz que nunca en su vida les había gustado. Luego terminando el reportaje salen las 3 tomándose un copete en un boliche muertas de la risa y se creían la muerte con sus narices bonitas. ¿Alguna vez es tarde para ser felices? A veces hay que mirar para el lado para tomar estas decisiones, ¿No?

Pero lo primero es pensar en los hijos, luego en las lucas, seguimos con la soledad, pensar donde nos iremos, el trabajo, la ropa planchada y nos quedamos un tiempo más, tiempo en el cual sobretodo los hombres deberían aprovechar para trazar el plan "B" en sus vidas, en estas situaciones es cuando ellos a mi juicio son los más perjudicados y vulnerables. Tienen que salir de la casa sin nada, ni recuerdos, ni estructuras, ni rutinas, ni cama, ni abrigo, sin hijos a buscar todo esto nuevamente por lo general a la casa de la mamá, lo ven en otros y nunca trazan ese plan que según yo todos deberíamos tener siempre. Así se pasa la vida.

Hay que esperar a que los niños estén más grandes, cuando esto ocurre de chiripa sale otro y se alarga la espera, cuando este nuevo integrante ya está grande… falta trabajo, otro entra a la universidad y así no más nos vamos… vemos en cualquier ser humano que pasa por el lado a nuestra alma gemela, sentimos que tiene más que decir, tiene más magia, tiene más valores, tiene todo eso que buscamos y que además es completamente opuesto a lo que tenemos, entonces optamos por el dicho muy pero muy bueno… que dice que las cadenas del matrimonio son tan pesadas que a veces se necesitan 3 y hasta 4 para llevarlas. Y muchos también se quedan por años de años con esta opción, sino porque el mejor negocio para invertir son los moteles ¿Ah?

La individualidad de los seres humanos es la que debería estar defendida en todo momento sobre todo cuando emprendemos tareas en pares (ya que en estas tareas es siempre uno el que va tender a cero… ¿El más débil?), a mi modo de ver es la razón más importante y poderosa de las rupturas en todas las historias de amor, de parejas, de amantes y es la que deberemos (como deber supremo) defender hasta las últimas consecuencias. Sé que no soy el mejor referente si de matrimonios hablamos, pero si puedo decir que me reencontré con mi individualidad después de que me separé (no fue fácil) y de ahí nunca más la abandoné, me hace sentir segura, integra, fuerte y me gusta, me llevo bien con ella y la tengo presente en todo lo que hago.

Cuando nos separamos nos cuesta mucho reencontrarla y tratando de ser lo menos pesada digo que la mitad de los separados la encuentran (con suerte), (un amigo me dijo que había sido generosa con el porcentaje) y la otra mitad reinciden en lo mismo… (En busca de la anhelada felicidad) pero con otro nombre, con otros hijos y al cabo de un tiempo se sienten igual porque no era la señora ni los hijitos, no era ni la ruptura ni las rutinas, no era que no era la indicada, es que estamos desconformes con nosotros mismos, porque no somos nosotros mismos… somos otros, transformados por nosotros mismos en el tiempo.

Esta mujer… pensó que quería ser libre y que podía seguir sola… quiso tener la fuerza para emprender el vuelo y así lo hizo… ordenó en menos de lo que canta un gallo su vida, limpió la casa, sacó lo que quiso, cambio de posición los muebles… tenía que empezar una nueva vida. Una con todo cambiado nada podía permanecer en el mismo lugar donde había quedado antes del cambio. Da risa como si esto hubiese sido importante… pero así dicen por ahí los mas entendidos en la materia, que hay que hacer un desorden generalizado, cambiar la cama y todo lo que nos recuerda la vida que tuvimos.

Fue una buena alumna y cambió hasta el auto todo esto en menos de un par de meses. Pregonaba a los vientos su fuerza y a todos les decía lo feliz que estaba con el cambio hecho en su vida después de 36 horripilantes años de matrimonio y que lo más lindo que recordaba eran sus 5 hijos. Y ella no dejaba de pensar y repetir que era feliz de haber decidido que era tiempo de arrancar del ogro que le tocó por marido. Tenía las ganas, tenía la posibilidad, tenía hijos grandes ya, tenía los sueños pero no tenía la total convicción.

Pero nadie se imagina, a nadie se le ocurre que frente a estos cambios tan fuertes en la vida a parte de hacer una limpieza y botar, tirar, cambiar hay que primero fortalecer decisiones, hay que primero buscar la forma, confirmar, re confirmar y reafirmar lo que creemos que debemos hacer… que no es ni igual ni parecido a lo socialmente correcto para hacer. Y cuando hablamos de fortalecer decisiones es escribir 1000 veces lo que realmente queremos de nuestras vidas para creerlo primero, tenerlo claro y no cambiar de idea ante la primera piedra lanzada por la sociedad, llámese sociedad a las amigas, a la familia, a todos los que se creen con derecho a opinar.

Es urgente saber fehacientemente lo que queremos hacer y como lo vamos a hacer es proyectar los pasos para buscar la manera de que los daños a terceros sean los menos posibles y que los daños a nosotros mismos como protagonistas de las historias tampoco sean significativos. Tener las respuestas a todas esas preguntas que empezarán a invadir nuestras vidas y nos llenarán de inseguridades sino estamos bien fuertes y con la lección aprendida para pasar la gran prueba de empezar nuevamente a caminar solos.

Siempre recuerdo ante estos hechos las conversaciones con muchas de mis amigas que llevan años viviendo solas y siempre pensando en que no llega el príncipe azul… en todo caso ya andamos buscando verdes porque ya cachamos que azules no existen. Entonces inventamos que llega el príncipe soñado de una y comenzamos a cuestionarnos para ver si estamos preparadas ahora para pasar esta otra lección ¿Tenemos ganas de entregar el control remoto de la TV?, ¿Podemos nuevamente ser capaces de conversar o compartir las decisiones que tomamos solas?, ¿Podemos ser capaces de avisar donde vamos? ¿Podemos ser capaces de cocinar nuevamente todos los días?, ¿Podremos ser capaces de levantarnos todos los fines de semana a cumplir los roles que impone la sociedad?, ¿Podemos nuevamente hacer lo que queramos dentro de nuestras casas?, ¿Volveremos a perder nuestra individualidad?, ¿Podremos volver a ser generosas y justas con nuestras vidas?

Cuando ya vamos en el cuestionamiento 1.200.000 estamos bien convencidas que no se puede tomar una decisión de esta envergadura de un día para otro y sin estar realmente seguras de lo que queremos hacer con nuestra vida de ahora en adelante. Todos los amores y las buenas intenciones empiezan bien y son sometidas a las más duras rutinas y pruebas impuestas por nosotros mismos. Y somos lejos las hábiles para dar con lo incorrecto en el momento correcto.

Así esta bella y maravillosa mujer tan ilusa como soñadora no soportó las piedras de la sociedad, no soportó la crítica destructiva (en todo caso no hay critica constructivas, todas absolutamente todas atentan contra la integridad de quien las recibe), no tenía las respuestas correctas, no tuvo las piernas tan largas ni veloces para capear corriendo el temporal y se fue debilitando en el camino siendo cruelmente desestabilizada, no pudo ponerse nunca más de pie, se enfermó y tuvo un muy mal final la historia que se escribió de su vida… todos la extrañamos sobretodo nosotros sus hijos que tuvimos que aprender con dolor esta dura lección.

Sino escribimos mil veces en una hoja, sino estamos fuertes y de pie, sino estamos convencidas de lo que vamos a hacer, no podemos salir a capear la tormenta porque pueden pasar en la vida de los demás muchas cosas que quizás no imaginemos que podrían pasar. Hasta nosotros mismos estamos en peligro si no hacemos las cosas con un debido orden, depresiones, enfermedades, nadie sabe lo grave que puede llegar a ser. Debería haber un Servicio Nacional para los Valientes de los Matrimonios terminados" y no es chiste. Nuestras vidas como mujeres y las de nuestros hijos en lo que respecta a nosotras debe ser un compromiso donde no quepa espacio a errores que no nos permitan seguir con la tarea que elegimos hacer. No olvidemos que somos esposas por esas casualidades y coincidencias de la vida y no somos madres no por casualidad sino que por decisión personal y para toda la vida.

No estoy diciendo que no se pueda, no estoy poniendo en duda la fuerza con la que empezamos una travesía, no estoy de acuerdo con quedarse donde una no quiere estar, no estoy de acuerdo con las miles de excusas que ponemos para no optar por nuestra libertad y nuestra individualidad, solo quiero aportar con una experiencia para que los que tienen las ganas y la fuerza se armen, a veces las historias son más fáciles de sobrellevar de esta manera…

Sin lugar a dudas de hay muchas historias felices… y la nuestra puede llegar a ser la más feliz del mundo… solo hay que querer, solos hay que ser razonables, solo hay que caminar con cuidado…

¡Suerte!




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