Piramides de Egipto
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DULCES HIJOS DE LA "DEMOCRACIA"

…portadores de aquel viejo resentimiento que les permite incendiar una tienda de electrodomésticos pues, solo hay que cagar a los que tienen…

por Oscar Cáceres
ocaceres@oscarcaceres.com

Marzo de 2010

Siempre he pensado que el dolor que experimentamos en alguna parte del cuerpo, es solo una señal de que en esa parte especifica del cuerpo, algo anda mal.

Este terremoto nos dolió en el alma, y tiendo a pensar con esta lógica, que la increíble reacción de cientos de personas saqueando y hurtando sin ninguna ley, nos duele aun mas… algo anda mal, muy mal.

Este dolor del alma me causa nauseas; lo impensable de la magnitud de la tragedia y la imperiosa necesidad de actuar con efectividad y premura para mantener el orden público, prácticamente paralizó a nuestras autoridades; quizás era la repugnante idea de sacar fuerzas militares a la calle recordándonos momentos de nuestra historia que es mejor olvidar, quizás la histérica necesidad de justificar lo injustificable; darle un "sentido" a la turba que sin conciencia ni distinciones entre bien y mal, confundían aspectos básicos de la vida y nuestros valores, hurtando, saqueando, siendo protagonistas de escenas que bordeaban lo dantesco.

Ahí estaban estos verdaderos "hijos de la democracia", portadores de aquel viejo resentimiento que les permite incendiar una tienda de electrodomésticos pues, "solo hay que cagar a los que tienen". Lavadoras y televisores llenaban las camionetas y autos de estos verdaderos terroristas urbanos; portadores del "invisible estandarte de una muy mal entendida consigna por los derechos humanos"; quizás en sus fueros internos ellos pensaban que el saquear en este tipo de situaciones es un derecho adquirido.

Primero fueron los supermercados, posteriormente algunos pequeños negocios y finalmente los hogares de quienes tuvieron que hacer verdadera guardia para evitar los robos y saqueos.
Eran estos verdaderos peones del vandalismo y el caos; los mismos que asisten a estadios y manifestaciones solo para demostrar la cara de los sin ley, esos que se escudan en aquellas mórbidas capuchas que parecieran entregarles valor para agredir e incluso matar.

Ellos actúan, casi organizadamente, en la certeza de que la justicia los ampara, que habrán finalmente jueces que se apiadaran de la inconsciencia y permanente pobreza mental, espiritual y material de estos energúmenos. Este ha sido un país "buena onda" con las manifestaciones "validas" de estos personajes pero que sin embargo, frente a lo intenso del drama, quedan al descubierto como seres humanos víctimas de esta verdadera "programación mental" que ha envenenado sus almas. Son los hijos de esta etapa post dictadura, consumidores insaciables de las múltiples señales de impunidad, indultos y malentendida misericordia. Ya no les basta ser dignos representantes de la más nítida mediocridad, aquella que surge del alma de quienes piensan que se les debe otorgar de todo, sino que además, practican de una manera cobarde y anónima la violencia, la indolencia y el odio.

Quizás ya pasada esta dura etapa de la tragedia, vuelvan a sus andanzas robando casas, violando mujeres y menores de edad, traficando droga o quizás simplemente existiendo, a la espera de algún evento del cual "colgarse" para saciar sus animalescas ansias de maldad.

Me duele el alma compatriotas, algo anda mal, muy mal…

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