Piramides de Egipto
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PREGUNTAS QUE HACEN HISTORIA

Es lo que admiro en Raquel Correa, que no tiene nada de patera, es tan seria como transmisión de mando.

Por Jorge Abasolo Aravena
jabasoloaravena@gmail.com

Mayo de 2010

El periodista se acerca apresuradamente al connotado humorista que llega en avión desde Buenos Aires, donde ha tenido una carrera meteórica. Nadie se explica por qué vuelve a Chile, ya que sus éxitos son reconocidos por todos y ha ganado más plata que los chicos malos.

Ya en el salón VIP del aeropuerto y una vez al lado de él, el periodista lanza su pregunta:
-¿Qué lo hizo volver a Chile?
El humorista toma su tiempo y responde con voz quieta y calma:
-El avión, desde luego.

En el género de las entrevistas uno suele encontrarse con respuestas agudas y breves, a ratos más contundentes que una respuesta larga y tediosa.

Traigo esto a colación luego de asistir al lanzamiento del libro "Preguntas que hacen historia", de la inefable, vigente y escrutadora Raquel Correa.

La feliz iniciativa de Editorial Catalonia se llevó a cabo en la sede de la Universidad Diego Portales. En la presentación, Carlos Peña, el mercurial columnista señaló que el periodismo viene siendo un complemento de la historia; agregando que el buen periodista es un profesional de la sospecha.

Sospecho que tiene razón.

En mis andaduras periodísticas -que incluye la "echada" de tres medios de esos llamados "importantes"- he comprobado que la libertad de expresión de un periodista termina donde empieza la oficina del director. Es lo que admiro en Raquel Correa, que no tiene nada de patera, es tan seria como transmisión de mando, no se arredra ante el poder, está lejos de la lisonja barata y no se prosterna ante el más empingorotado de los entrevistados poderosos.

Propietaria de un coraje para-militar que traslada a su actividad, Raquel admite que su fama de dura le ha perjudicado. Puede ser.

Ha perjudicado su vida, pero ha beneficiado al periodismo. Como Lenka Franulic, Quintyn Reynolds y Oriana Fallaci, Raquel Correa sabe que en esta profesión la entrega se paga caro.

El libro consta de 410 páginas e incluye grandes entrevistas de la autora a la largo de su carrera, como la de Salvador Allende, Eduardo Frei, Benito Baranda y un largo etcétera.

No sé que hacen en esta antología nombres como los de Luis Corvalán o Jovino Novoa, pero la autora es de un voltaje intelectual suficiente para darse el lujo que quiera.

En la presentación, Raquel Correa no pudo dejar de mostrar su fastidio por el periodismo de farándula, que todo lo contamina y lo infesta. Su preocupación es justificable.

A veces pienso que si viviera Isaac Newton y lo invitaran a un matinal de las candilejas, no faltaría el pelotudo que le preguntaría:
-¿Te dolió el manzanazo en la cabeza, Isaac? Menos mal que no te cayó un melón, ja, ja, ja, ja, ja…

Gracias a Editorial Catalonia por esta loable iniciativa.
Y gracias a Verónica Vergara por hacerme llegar el libro.

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