Piramides de Egipto
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EL LIBRO DE WAISSBLUTH

Waissbluh es un ingeniero civil que ha desentumecido el debate en torno a la educación chilena con propuestas directas, plenas de talento y sin quitarle el poto a la jeringa.

Por Jorge Abasolo Aravena
jabasoloaravena@gmail.com

Agosto de 2010

¿Qué hace que un libro nos atrape, nos encandile y nos entusiasme de tal manera que hasta decidamos prestarlo y conversarlo con los amigos?

Es lo que me ha ocurrido con "Se acabó el Recreo", de Mario Waissbluth y editado por Random House Mondadori, para su serie Debate.

Waissbluh es un tipo con déficit de pelo y superávit de neuronas. Destila talento y -como si fuera poco- es tolerante, sabe escuchar y más simpático que un anticipo. El jueves pasado pasé dos horas muy entretenidas con él y aprendiendo algo más acerca de la Educación chilena, tema tan triste como alarmante.

Waissbluh es un ingeniero civil que ha desentumecido el debate en torno a la educación chilena con propuestas directas, plenas de talento y sin quitarle el poto a la jeringa.

Señala tajantemente que ya es hora de que entendamos que la Universidad dejó de ser el único camino para los jóvenes. Y menos ahora, que estamos rodeado de universidades "juleras", que entregan diplomas al por mayor y que ven al estudiante como cliente o futuro cuentacorrentista.

El meollo de la crisis educacional chilena sigue anclada en la etapa pre-escolar y escolar.

-¡Mientras no entendamos eso estamos hasta las verijas!- me dice Waissbluth mientras escanciamos un aromático café.

Y tiene toda la razón.

Algunas universidades chilenas capturan estudiantes porros que sacan 400 puntos en la PSU. ¿Saben ustedes a cuánto equivalen 400 puntos? En una escala de 1 a 7, cuatrocientos puntos equivalen a un poco mas de un 3. Y con ese puntaje algunos flojos de remate se dan el lujo de estudiar pedagogía, con la complacencia de algunas casas de estudios que los reciben como premio. El negocio es escandaloso, hay que frenarlo, pero algunas universidades siguen haciéndose las lesas y adoptando la política del avestruz.

La prueba SIMCE ha demostrado que el 40 por ciento de los niños de básica no consigue responder preguntas literales de textos simples sobre materias conocidas. En segundo medio este porcentaje baja a un 33 por ciento.

Por eso los adultos se burlan de los jóvenes de hoy, lo que no debieran hacer porque ellos distan en mucho de ser un ejemplo.

Pruebas al canto. El 85 por ciento de los chilenos de entre 16 y 65 años no es capaz de comprender lo que lee. La comparación internacional establece que el nivel de nuestros profesionales no supera al de los operarios en un país como Alemania. (¡SIC¡).

"Se acabó el recreo" es un libro que denuncia, fustiga, analiza, pero no se queda en eso. También formula propuestas.

Es un libro tan interesante que hasta dan ganas de prestarlo. ¡Cómo será de bueno!

Gracias a Random House Mondadori por editarlo.

Y gracias a Eva Debia por hacérmelo llegar.

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