Piramides de Egipto
Bookmark and Share

 
 
 
 

DESDE ATACAMA, CON HUMOR...

Nuestra pantalla chica está en una disyuntiva. O nos entrega una TV con valores y principios, o nos entrega una TV de concursos y tetas.

Por Jorge Abasolo Aravena
jabasoloaravena@gmail.com

Enero 2011

Vengo llegando de Copiapó, ciudad a la que fui invitado con mi amigo Erick (Pohlhammer) a dictar un Taller de Motivación y Creatividad. Luego de exponer mi tema, me quedó meridianamente claro que es muy cierto aquello de que quien enseña aprende dos veces. Un grupo de gente heterogénea, comprometida con SER MAS y que quiere romper los estrechos muros del tedio existencial fue nuestra platea. ¿Qué mejor?

Un grupo memorable y querible.

La invitación nos fue cursada por Cristián Muñoz, presidente de la filial Sech Atacama "Rosario Orrego", un poeta más movido que sopa de buque y que trabaja con más voluntad que medios. ¡Son los héroes anónimos con que cuenta nuestro aporreado Chilito!

Allá conocí a Aída Osses Herrera, una joven abogada que vive en permanente estado de vigilia. No le bastan las leyes ni los códigos para sentirse plena. Con una voluntad que no se arredra ante nada editó su libro "Piedras sumergidas", una antología de poesía vanguardista que me regaló con amor espontáneo y yo guardaré con pasión genuina.

Los amigos de la Literatura en Copiapó nos brindaron su hospitalidad de modo genuino, como se estila en las regiones de nuestro país.


¿Cómo olvidar a Verónica Barrera, que desarrolla Talleres de Teatro en la Cárcel Pública de Copiapó succionando lo más noble de personas marginadas, encarceladas y desmotivadas para seguir la lucha en este caprichoso ascensor llamado existencia?

Me quedó de invitar a exponer a este recinto carcelario, lo que haré gustoso.

Así aprovecharé de conversar con ellos "detenidamente".

Verónica anima las mañanas en Radio Atacama, junto a Carlos Toro, un periodista polifuncional, que habla de temas variopintos y con una simpatía que envidiaría hasta el propio Pepe Antártico.
Carlos tiene sentido del humor. Cuando le dicen que habla demasiado él responde que todo tiene su explicación: -"Mi papá era locutor…y mi mamá era mujer".

En Caldera comprobé que son propietarios de un patrimonio arquitectónico admirable. Con Luis Orrego tomamos un par de rones en "Le Galeón", atendidos por doña Sara. Cuando supo que venía de Santiago… ¡No quiso cobrarme!

Doña Sara demostró ser más generosa que un árabe repartiendo arena. Y bueno, andaba con Lucho Orrego, que allá es más conocido que el guatón Loyola en el rodeo de Los Andes.

Guillermo Martínez Wilson es un caso aparte. Pintor de fuste, cotizado e ilustrado, es un historiador innato. Conversar con él es más entretenido que un día de pago. Cuenta historias originales, las matiza con cifras y hasta las adereza con anécdotas.

Inolvidable fue conversar con Lucho Gómez, un poeta afable, gran conversador. Un diletante de la vida, aunque demasiado apegado a ideologías escleróticas. Es tan marxista que está convencido de que el sostén es una prenda femenina de origen comunista. Claro, porque aplasta a los ricos y levanta a los caídos.

En el Taller hablamos hasta del pobre papel formativo de nuestros medios de comunicación, especialmente la TV, tan generosa a la hora de entregar morbo; y tan mezquina a la hora de transmitir valores.

Nuestra pantalla chica está en una disyuntiva. O nos entrega una TV con valores y principios, o nos entrega una TV de concursos y tetas.

Fue un viaje digno de repetirse.
En dos días de visita nos desenvolvimos ante muchos desconocidos.
En sólo 48 horas ya se habían convertido en nuestros amigos.

¡Gracias Copiapó… Gracias Región de Atacama!

Compartir en Facebook