Desayuno:
Café, té o manzanilla, con leche descremada. Una pieza de fruta.
Comida:
200g. de entremeses verdes crudos (lechuga, tomate, pepino, escarola) y un filete pequeño de pescado. O bien: un plato de verdura de hoja, cocida y escurrida, y un filete pequeño de carne (pollo, ternera, pavo, vaca, cordero o cerdo).
Merienda:
40 g. de jamón o queso o una pieza de fruta.
Cena:
Igual que la comida. Se puede tomar un huevo duro o en tortilla de vez en cuando.
Permite:
dos cucharadas soperas de aceite de oliva. Para beber, Coca-cola de dieta o similar, aunque es mejor agua o limonada natural.
Ventajas:
Es una dieta muy sana y equilibrada, que permite perder peso sin arriesgar la salud.
Advertencia:
La vigilancia médica continuada es imprescindible.
Inconvenientes:
El hambre no siempre queda saciada, sobre todo en personas de complexión fuerte. Puede resultar aburrida. En este régimen es recomendable intentar desarrollar una cocina atractiva.
Fuente: Formarse