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CONSUMO MODERADO DE ALIMENTOS
El hecho de que logremos equilibrar los alimentos de nuestra dieta, no es sinónimo de que estemos alimentándonos como corresponde. ¿El motivo? Debido a la industrialización los alimentos han visto decrecer su nivel de vitaminas, minerales y proteínas. En ese sentido debemos dar por hecho el que a diario consumimos una serie de elementos que, en vez de mejorar nuestra salud, la empeoran.
DERRIBANDO MITOS La medicina ortomolecular ha ido cobrando fuerza a lo largo de los años. Fue el doctor Linus Paulig, premio Nobel y catedrático de la universidad de Stanford en Estados Unidos quien acuñó el término, que significa proporcionar a cada persona el nivel óptimo de sustancias contenidas en nuestro organismo a fin de evitar trastornos en la salud y corregir los existentes. "El uso prolongado de alcohol, tabaco, fármacos, estimulantes, colorantes, conservantes y la contaminación medioambiental provoca una demanda superior de vitaminas y oligoelementos que, si no se aportan adecuadamente, provoca un bloqueo en los mecanismos enzimáticos celulares, sobre todo en el mecanismo de obtención de energía celular, con el consiguiente envejecimiento prematuro de la unidad celular y del organismo por un exceso de radicales libres", explica el experto español, DR. Eduardo Gómez Cerezo.
ENEMIGOS SILENCIOSOS La nutricionista Cala H. Cervera, autora del libro Nutrición ortomolecular, llama la atención acerca de algunos alimentos que consumimos diariamente y con los cuales deberíamos tener más cuidado. Según plantea, hay cuatro sustancias que consumidas de manera desmesurada son nocivas para la salud.
AZUCARES "Éstos incluyen azúcar blanco y moreno, miel, siropes, sacarina, glucosa, maltosa y dextrosa. Éstos se encuentran en productos refinados e integrales de pastelería, galletas, algunos cereales y panes, refrescos, salsas y embutidos, entre otros". Grasas saturadas, hidrogenadas y aceites fritos de semillas: "Éstas se encuentran en el queso, leche y carne roja, margarina, comida prefabricada y bollería, respectivamente. El cuerpo necesita un cierto tipo de grasas para sobrevivir y cumplir una serie de funciones vitales para el organismo. A estas grasas se les denomina ácidos grasos esenciales. Se les llama esenciales porque el cuerpo no las puede fabricar, sino que las adquiere a través de la dieta. Este tipo de grasa reduce el peligro de cáncer, enfermedades cardiovasculares, artritis, problemas de piel y hormonales, depresión, y alergias, entre otros. Estos ácidos se dividen en dos familias: Omega 3 y Omega 6. Y se encuentran en las semillas, frutos secos y pescado. La persona que no come estos alimentos regularmente, corre el riesgo de sufrir sus deficiencias", sostiene la experta. "Las grasas o aceites poliinsaturados que se encuentran, por ejemplo, en el aceite de girasol, sésamo o lino, se presentan líquidos a temperatura ambiental y son extremadamente frágiles a la luz y calor. Cuando se les somete a altas temperaturas, como, por ejemplo, al freírlos, su estructura molecular cambia y pasan a convertirse en radicales libres o toxinas", dice.
PRODUCTOS LACTEOS "Éstos, a parte de no ser recomendables por lo anteriormente mencionado sobre su alto contenido en grasas saturadas y proinflamatorias, suelen producir una gran variedad de problemas para la salud. El problema más destacado y poco reconocido es que son alimentos muy dados a producir intolerancias, que en muchas personas pasan inadvertidas... Recordemos que sólo un escaso porcentaje de la población mundial tolera los productos lácteos. Por ejemplo, la raza china no la consume, al igual que tampoco lo hacen los indios de Sudamérica, ni muchas poblaciones africanas, por mencionar algunos pocos".
TRIGO "Éste se encuentra en el pan, bollería y pasta, principalmente. Este cereal es un gran irritante del sistema digestivo, ya que es muy alto en gliadina, una proteína que forma parte del gluten. Su consumo, de vez en cuando, no presenta problemas. Sin embargo, en grandes cantidades o continuamente puede erosionar la vellosidad intestinal produciendo mal absorción, dolor, inflamación, diarrea y/o estreñimiento y un sinfín de síntomas intestinales y sistémicos. El trigo además, le roba importantes minerales al organismo, como son el magnesio y zinc, entre otros". La máxima entonces es moderar el consumo para mantener una buena salud, en vez de abusar de ellos en la dieta. Tampoco se trata de evitarlos en lo absoluto, como plantea la dieta ortomolecular en exceso, de hecho, se coincide en que una buena dieta requiere de ciertos consumos básicos de, por ejemplo, lácteos, por su aporte de calcio.
CONSUMO DE TOXINAS COMUNES A diario, además, nos vemos enfrentados a una serie de toxinas que consumimos sin siquiera saber los efectos nocivos que pueden producirnos. Pongamos atención a algunas de ellas.
EL CLORO El cloro en el agua potable destruye la flora intestinal, y el flúor deprime el sistema inmunitario.
ANTIBIOTICOS, CORTISONA Y HORMONAS SEXUALES SINTETICAS Uso de antibióticos, cortisona y hormonas sexuales sintéticas: Los antibióticos destruyen la flora intestinal bacteriana, pero no las cándidas. Esto hace que puedan crecer sin ningún microorganismo que las controle. Por otro lado, la cortisona deprime el sistema inmunitario, y las hormonas sintéticas, entre otros daños, destruyen ciertos nutrientes (como la vitamina B6) vitales para la salud del sistema inmunitario.
CORTISOL Estrés continuo. Un exceso de cortisol deprime el sistema inmunitario, aumenta los niveles de glucosa y destruye la flora bacteriana intestinal. Falta de nutrientes. Necesitamos una gran cantidad de nutrientes necesarios para mantener el sistema inmunitario sano, regular las hormonas, mantener una producción sana de secreciones digestivas y regular la glucosa.
Extraido de terra.cl |
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