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TAO EL ÉXTASIS DEL AMOR
El éxtasis verdadero del amor ocurre cuando dos cuerpos y almas unidos se entrelazan y alcanzan el clímax juntos. Según el Tao del Amor, el sexo y el amor son una unidad indivisible. No es que no se pueda tener sexo sin amor, pero éste no se compara -desde su perspectiva- a la sensación que produce la unión sexual cuando se realiza con la persona amada.
Al mismo tiempo, consideran que el amor sin sexo es un sentimiento enfermizo, que genera una gran frustración ya que carece de la armonía necesaria entre el Yin y el Yang, la cual brinda verdadera paz y serenidad en la vida. La gran diferencia se evidencia por ejemplo en la masturbación, que en sí misma encierra un gran placer, pero una vez que se ha probado y experimentado en todos sus alcances el acto sexual con la persona amada, difícilmente alguien prefiere la masturbación. La masturbación es puro sexo y por eso no es tan satisfactoria como el sexo que nace del amor. No tiene el calor, ni el sentimiento ni la comunicación que sí se dan cuando una pareja que se ama hace el amor. De ahí, que el amor y el sexo deban ser una total comunión de ambos sexos, Yin y Yang. La forma ideal de lograr esto es mediante un acto sexual extático y poético. Intenso más que apasionado o rápido. Por esto, el tacto, el olfato, el oído, la vista y el gusto (los sentidos) deben estar todos involucrados en el momento de hacer el amor, para disfrutar cada espacio de piel. Tanto el hombre como la mujer necesitan ser elogiados en estos momentos, pues su vulnerabilidad es sorprendente. Hablar y escuchar debe ser parte de esa unión sexual. Mientras se habla y se escucha es más fácil concentrarse en el instante y así se evita pensar en la supuesta "obligación" de llegar al orgasmo o de tener la eyaculación. Así, se logra una mayor relajación y por lo tanto un mayor disfrute erótico.
Fuente: http://www.solonosotras.com/ |
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