Los besos eróticos constituyen una parte fundamental del contacto sexual de una pareja, expresan cariño y deseo y además fortalecen el vínculo existente.
Por ello, aprender a besar y sacar el mayor provecho de los besos eróticos resulta más que una práctica placentera, y se vuelve un fin en si mismo con consecuencias maravillosas insospechable.
El acto de besar no es tan complejo como el acto sexual y exige menos de nosotros, aún cuando puede ser tan o más gratificante que éste, pues no presenta problemas de eyaculación precoz, impotencia, falta de lubricación, inhibición del deseo y represiones culturales o psicológicas que impiden el verdadero disfrute de la unión sexual.
Aunque en nuestra cultura, el beso no es más que un simple gesto de cariño, va más allá y el Tao del Amor lo sabe y lo explora como una preocupación verdaderamente significativa y genuina en aras de alcanzar no sólo la satisfacción, sino la compenetración ideal entre la pareja.
Sin duda, cualquiera puede experimentar y encontrar la diferencia entre un sencillo contacto labial que puede hasta ser insípido e insignificante y un beso profundo y apasionado. De hecho, existen mujeres (especialmente las practicantes del Tao) que pueden alcanzar un verdadero orgasmo por medio únicamente del beso adecuado.
Los taoístas interpretan estos besos eróticos como una inspirada revelación y la idea es que en la pareja se aumente la frecuencia de estos besos eróticos, ya que son sanos en todo sentido y además sumamente placenteros.
Sin embargo, para dar y experimentar el beso erótico más apasionado y enloquecedor se hace necesario saber cómo emplear los labios, la lengua y la boca para que ambas partes se eleven en este máximo momento íntimo.
Por ello, es importante recordar que la boca es análoga en erotismo al martillo de jade (pene) y a la puerta de jade (vulva) y que la región fronteriza entre la piel y las membranas mucosas se caracteriza por ser altamente sensitiva, y que la sensibilidad provocada puede verse potenciada por los movimientos constantes de la lengua, siempre que no sean demasiado rápidos o que provoquen sensación de ahogo en la contraparte.
La ventaja con respecto a los órganos genitales es que nuestra boca, labios y lengua responden a movimientos totalmente voluntarios, mientras que los primeros pertenecen a músculos involuntarios que no siempre podemos controlar, lo que nos permite besar hasta saciarnos y no hasta que "el cuerpo aguante".
Además, el coito como tal exige un gran esfuerzo físico, y por su parte los besos eróticos no, de tal manera que aunque estemos totalmente rendidos podemos enfrascarnos en una larga sesión de besos que sea erótica, íntima, tierna, comunicativa... en fin, maravillosa.