Piramides de Egipto
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FLECHAS ENVENENADAS

Las líneas rectas se consideran antinaturales porque suelen alterar el entorno natural.

Valeska Powell Rivera
valepowell@yahoo.es

Mayo 2008

En el Feng Shui, las líneas rectas se consideran antinaturales porque suelen alterar el entorno natural. Precisamente las líneas rectas suelen provocar un aumento en la velocidad del chi que puede ser perjudicial para la salud y el bienestar. Cuando esto ocurre, se forman las llamadas flechas envenenadas. La importancia de esto radica en que cuando hay flechas apuntando hacia nosotros o hacia nuestras pertenencias, somos vulnerables a sus energías destructivas.

Algunos elementos que conviene observar en el edificio, la calle y el jardín, porque pueden dar origen a flechas envenenadas:
Postes telefónicos o faroles justo delante de la puerta. Tejados en ángulo que apunten hacia la casa. Las esquinas sobresalientes de otros edificios que apunten como flechas hacia la casa, que desemboque una calle frente a nuestra casa.

Si descubrimos alguna flecha envenenada apuntando hacia nuestra casa, podemos neutralizarla mediante un árbol o una reja, o desviarla colocando un espejo en el exterior, dirigido hacia el origen de la flecha.


La Puerta Principal

La puerta principal no sólo permite acceder al interior de una casa sino también a la vida privada de sus habitantes; ofrece a las visitas la primera impresión de cada uno y también del lugar donde vive. Esta puerta y la forma de acceder a ella son factores decisivos para el Feng Shui de toda la casa. Hay que imaginar la puerta principal como una válvula del chi, capaz tanto de atraer el chi sano como de dejar que toda la familia quede expuesta a fuerzas negativas.

Lo ideal es que el camino de acceso a la puerta principal sea ligeramente curvo, para que resulte más atractivo. En el peor de los casos, un camino recto puede dar lugar a flechas envenenadas dirigidas hacia la puerta; en el mejor, la línea directa no permitirá la circulación óptima de chi hasta la entrada. Si el acceso a la puerta fuese recto, se pueden colocar ladrillos, piedras bonitas o jardineras con plantas en distintos lugares, junto al borde del camino, para que la línea no parezca tan recta.

Las dimensiones de la puerta principal han de ser proporcionales al tamaño de toda la casa. Si la puerta es demasiado grande, es posible que deje salir un chi valioso, y si es demasiado pequeña, que no dejé entrar el chi bueno suficiente.

El chi positivo se siente atraído hacia las entradas luminosas y acogedoras. La puerta tiene que ser bonita y estar bien conservada, y el camino hasta la entrada debe estar bien arreglados; una puerta estropeada, con la pintura descascarada es, sin duda, señal de mal Feng Shui.

Los síntomas de abandono y descuido desaniman al buen Feng Shui y tienden a estimular la energía negativa del sha, o chi nocivo. La buena iluminación también es fundamental para el chi bueno; cuando se funde una bombilla de la lámpara de la entrada conviene cambiarla en seguida. Si no hay una luz exterior, conviene instalar una y dejarla encendida por la noche, estemos o no en casa (aunque no es muy ecológico…).

No conviene que la puerta se abra justo en dirección a una iglesia, un templo o un cementerio, porque el yin que sale de ellos es demasiado fuerte. El yin es pasivo, oscuro y frío cuando se asocia con la muerte; un exceso de yin orientado hacia una casa la convierte en un lugar solitario y triste.

También trae mala suerte quedar frente a una separación estrecha entre dos edificios, porque este espacio puede producir una flecha envenenada invertida que absorba el chi sano de la entrada y de la casa. Conviene plantar un árbol frondoso o un árbol cerca de la puerta principal para tapar las vistas desagradables y las fuerzas que éstas favorecen.

Trae mal Feng Shui que la puerta se abra en la intersección de una T o al final de una calle sin salida. La principal responsable es la línea recta que conduce el chi con demasiada rapidez hacia la puerta. Cuando la construcción está situada en un cruce en T, conviene plantar arbustos o levantar un muro para que esta energía negativa no pase de la puerta. 0 incluso se puede colocar un espejito al frente del edificio para desviar las fuerzas nocivas. El suave movimiento de una veleta en el techo también contribuye a corregir el problema porque dispersa el chi malo, cuando se acerca a la casa.

Los escalones que lleguen hasta la puerta no deben ser ni muy altos ni excesivamente estrechos. Si la escalera fuese alta y estrecha, siempre se puede poner un espejito encima de la puerta para ampliar la visión y que parezca más ancha.

Tampoco conviene que la puerta esté justo al pie de las escaleras que conducen hasta ella. En las casas situadas por debajo del nivel de la calle, el chi puede quedar atrapado, incapaz de subir ni de salir. El chi prisionero suele producir dificultades en los negocios o la carrera, porque mantiene la energía vital dentro de la casa en vez de dejarla salir de uno hacia el mundo exterior. Este problema se soluciona colocando una luz dirigida hacia el techo.

Con el mismo criterio, una pendiente descendente detrás de la construcción también es inconveniente, porque hace que el chi, la buena suerte y la fortuna resbalen. Una luz dirigida hacia arriba o un árbol que llegue casi hasta el techo, sirven para levantar este chi que fluye a ras del suelo.

Los obstáculos próximos a la puerta también son señal de mal Feng Shui porque pueden impedir la entrada en la casa del buen chi, la prosperidad y la buena suerte.

Hay que prestar atención a todos estos obstáculos:
* Un árbol justo delante de la puerta principal.
* Un muro de contención justo delante de la puerta.
* Una elevación que impida acercarse a la puerta principal.

Por regla general, los signos de vida y movimiento atraen el chi positivo. Pero si se ausenta de su casa por un tiempo, deje una radio dentro o unas campanitas de cristal que pueda mover el viento.

La solución más rápida consiste en poner unas campanitas de cristal lo más cerca posible del obstáculo para que las múltiples facetas de la superficie capten e irradien el chi. Los movimientos y los sonidos suaves de las campanitas estimulan una circulación óptima.

Según las preferencias de cada uno, para proteger la casa se pueden colocar a ambos lados de la entrada jardineras con plantas o flores, o incluso un elemento simbólico como unos perros de cerámica a cada lado de la puerta.


La Entrada

Al entrar a la casa, conviene acceder a un espacio alegre, amplio y bien iluminado, que resulte acogedor tanto para uno mismo como para los invitados. Un vestíbulo o recibidor oscuro y estrecho impide la circulación del chi y resulta muy desagradable. Es preferible no toparse con una pared al entrar ya que esto también puede obstaculizar la circulación del chi y crear impedimentos en todas partes donde uno vaya. Estos defectos son muy fáciles de solucionar: para iluminar una entrada oscura se puede instalar una luz suave y cálida, y si hay una pared delante de la puerta se puede colgar un cuadro (preferentemente un paisaje o alguna otra imagen abierta) para que esta zona cerrada parezca más amplia.


Escaleras y Puertas Interiores

Las escaleras son importantes porque conducen el chi de un piso a otro. No conviene que una escalera interior quede justo delante de la puerta principal porque el chi, la buena suerte y el dinero podrían bajar por las escaleras y salir de la casa y de la vida de sus habitantes. Lo ideal es que las escaleras formen una curva ascendente suave. Los espejos se suelen utilizar como solución cuando la escalera, y la puerta están mal alineadas.

No conviene que se vea la puerta de atrás directamente desde la entrada principal, porque entonces el chi atravesaría la casa de un lado a otro, sin circular por todas partes, como resulta beneficioso. Se considera mala suerte tener una visión clara desde la puerta de entrada, a través de la casa, hasta el fondo. Debido a que con esta distribución, la buena suerte y la prosperidad entran y salen en seguida, sin detenerse.

Tres puertas en línea también se consideran muy mal Feng Shui, y resultan especialmente desafortunadas si una es la puerta de entrada y la otra, la puerta de atrás. Esto se puede solucionar de varias formas: con un biombo, una planta alta o una cortina, que anulan el sha de esta alineación. También se puede suspender un cristal, que atrae el chi bueno y dispersa el sha; o se pueden colgar un par de flautas de bambú sobre la abertura de en medio, que lanzan el sha hacia arriba y hacia fuera y, al mismo tiempo, hacen desaparecer simbólicamente la mala distribución.

Para corregir la alineación poco favorecedora de la puerta principal con la posterior, se pueden colgar del techo unas campanitas o un cristal, justo por dentro de la puerta de entrada. El suave movimiento de las campanitas y las facetas brillantes del cristal captan y redistribuyen el chi como fuerza positiva. Incluso se puede poner un biombo o alguna otra barrera parcial para impedir la circulación directa de delante hacia atrás, o para que no se vea el patio o el jardín del fondo.


La Forma de la Casa

La forma de la casa o del edificio también afecta el Feng Shui de nuestro espacio vital. Las viviendas cuadradas o rectangulares se consideran más beneficiosas porque son lugares cerrados, sin habitaciones "descolgadas" del plano principal.

Las menos propicias son, sobre todo, las viviendas o las habitaciones con forma de L. Esta forma asimétrica da la idea de un rectángulo incompleto, y por eso uno tiene la impresión de que les falta algo; el edificio queda desequilibrado, desprovisto de algún elemento crucial. La armonía y el equilibrio son ideales para el Feng Shui, y esto se refleja en las formas simétricas.

Para corregir el desequilibrio de una vivienda en forma de L, conviene poner en el espacio abierto un árbol, un mástil de bandera, o incluso un reflector, para completar el rectángulo. Se puede aplicar el mismo método para "rellenar" cualquier otro tipo de forma irregular.

Coloque un objeto en las habitaciones en forma de L para mejorar el Feng Shui.



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