Piramides de Egipto
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KAMASUTRA
LAS DIFERENTES CLASES DE MORDISCOS

 

Todas las partes del cuerpo que pueden besarse, pueden también morderse, a excepción del labio superior, el interior de la boca y los ojos.

Hay distintas clases de mordiscos amorosos. El Mordisco Oculto se nota únicamente por un ligero enrojecimiento de la piel.

El Mordisco Hinchado es el que produce un abultamiento en la piel.

El Punto es el mordisco en el que una pequeña parte de la piel aparece mordida sólo por dos dientes.

Cuando se marcan pequeñas partes de la piel con todos los dientes, se llama Línea de Puntos.

El Coral y la Joya es el mordisco que se inflige con labios y dientes a la vez. Los labios son el coral y los dientes las joyas.

Cuando el mordisco se da con todos los dientes, se llama Línea de Joyas.

Un mordisco en forma de círculo irregular (debido a la forma de los dientes) se llama Nube Quebrada.

El mordisco formado por grandes marcas de dientes alternando con trozos de piel enrojecida se llama Mordisco del Jabalí. Este último mordisco se inflige siempre en los pechos y es la indicación típica de un amante muy apasionado.

El Mordisco Oculto, el Hinchado y el Punto se aplican generalmente al labio inferior; mientras que el Coral y la Joya se dan en la mejilla.

La Línea de Puntos y la Línea de Joyas se han de dar en el cuello, las axilas y el interior de los muslos, pero el primero también puede infligirse en la frente y en la parte exterior de los muslos.

Las caricias, arañazos y mordiscos ya mencionados han de practicarse para avivar la pasión; pero sólo deben emplearse como diversiones.

Cuando un hombre muerde a su amante en la violencia del amor, ella debe responder con redoblada fuerza; así, por un Punto, ha de dar una Línea de Puntos y por una Línea de Puntos, una Nube Quebrada, y si, ciega de pasión, acusa a su amante y provoca una riña amorosa, debe cogerle por los cabellos, inclinar su cabeza y besar con fiereza su labio inferior y, cerrando los ojos, morderle en todo el cuerpo.

Incluso de día, cuando su amante le enseñe las cicatrices que ella le infligió durante el combate amoroso, ella debe sonreír, volver la cabeza y mostrarle las heridas que él a su vez le haya causado con su amor. Así, si hombres y mujeres actúan de mutuo acuerdo, su pasión y el deseo que los inspiran no disminuirá ni después de cien años de amor.

 

 

Fuente: http://www.solonosotras.com/

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