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KAMASUTRA
Una joven dotada de excelentes cualidades, bien educada y hermosa, aún cuando no posea dinero, sea de una casta inferior o huérfana, debe tratar de casarse con cualquier hombre que ella desee, aunque sería preferible que fuera rico e inteligente. Para lograr este objetivo, deberá emplear todas sus artes para hacerse amar y desear, y buscar todas las oportunidades posibles para ver a su amado y que éste la vea. La madre tiene el deber de ser partícipe de los intentos de su hija y ayudarla en su romántica empresa. La joven procurará quedarse a menudo a solas con su amante y regalarle flores y perfumes, como lo mencionamos en el texto Muestras de Amor de una Doncella. La muchacha también ha de demostrar su habilidad en las sesenta y cuatro artes, le hará al hombre que ha elegido masajes calmantes, mordiscos y arañazos en el amor, y le presionará diversas partes del cuerpo para excitar su deseo. Por otra parte, es importante que ella pueda conversar sobre los temas que le interesan a él, y luego, delicadamente poder llevar el diálogo hacia el tema del amor. Eso sí, los sabios antiguos advierten que por mucho que una mujer ame a un hombre, no deberá bajo ninguna circunstancia, ofrecérsele o iniciar la unión sexual, pues al actuar de tal modo, se expone al ridículo, al menosprecio y a una negativa. Una vez que el hombre ha expresado su deseo, ella estará posibilitada a corresponder discretamente a las insinuaciones, pero sin darse mucho por enterada. Luego, cuando él quiera besarla con más pasión, debe rechazarlo suavemente, y cuando él le ruegue hacer el amor, de igual forma, tendrá que rehusarse, aunque podrá permitirle que le acaricie sus partes más íntimas. Una joven sólo dejará que su amado la posea en caso de que esté segura de la pasión, amor, sinceridad y fidelidad que él le ha expresado, asegurándose del compromiso y de que pronto se unirán en sagrado matrimonio. Cuando una doncella es muy solicitada, deberá casarse únicamente con el hombre que ama realmente y con quien esté dispuesta a pasar el resto de su vida, pues si con fines interesados, ya sea suyos o de sus padres, se une a un hombre adinerado pero sin que medie el amor, nunca será feliz ni será capaz de respetarlo. Por otro lado, toda joven deberá tomar en cuenta que si se casa con un hombre que es demasiado rico o que tiene muchas esposas, él nunca pertenecerá del todo a ella, pues nunca le dará la atención que ella se merece. Un hombre vulgar, que haya perdido su posición, o que viaje mucho no es digno de tener ninguna esposa. Tampoco aquél que con mujer e hijos, se dedique todo el día al deporte o a sus amigos y por eso falte a su hogar. Entre todos los pretendientes que una doncella puede tener, el único que vale lo suficiente para ser su marido es el que posee las cualidades que ella admira, porque sólo el hombre que su corazón ha elegido puede tener el control necesario para llevar una familia e inspirar su fidelidad y su respeto. Fuente: http://www.solonosotras.com |
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