LA CULTURA Y EL ESPARCIMIENTO AL VERTICE !

2003 - MAL AÑO PARA LA LIBERTAD DE EXPRESION

Por Eduardo Yáñez Morel
Comité Pro-Defensa Ciudadana

 

El año 2003 fue un mal año para la libertad de expresión en Chile. Periodistas procesados y enviados a prisión, programas de televisión censurados, libros retirados de las estanterías, jueces con prohibición de informar, periodistas golpeados por jueces, en fin, la lista es larga y los hechos vergonzosos.

Pero ¿qué tan mal estamos?. Bueno, si nos comparamos con Costa de Marfil, donde tres periodistas fueron condenados a 4 años de cárcel por publicar que la presencia en el estadio del Presidente de la República había dado mala suerte a la selección nacional de fútbol, estamos bien.

Si nos medimos con Camerún donde el editor Pius Njawe, fue encarcelado por criticar el plan presidencial que contemplaba llenar el nuevo Senado con amigos suyos, estamos perfecto.

Si Chile se coteja con Uganda, donde el periódico Rinda Zelya fue clausurado por publicar los negociados especulativos de un diputado con divisas extranjeras. No estamos, después de todo, tan mal.

Si nos careamos con Zambia, donde el editor de The Post fue arrestado por citar a un ex ministro que calificó al presidente de "pelele". Nuestra situación parece normal.

Ninguna nación que aspire a denominarse democrática, o a tener un papel relevante en el ámbito internacional en las esferas política, económica o social, puede lograrlo sin medios libres de ataduras. Una prensa libre es sinónimo de un país libre.

Chile y sus gobernantes deberían comprender que no existe mejor manera de combatir la corrupción o el abuso de poder y de paso mejorar la transparencia en el ejercicio de la autoridad, que a través del fortalecimiento y protección de la libertad de expresión.

Por desgracia, si escarbamos un poco sobre la superficie de nuestra "clase política", se puede encontrar una profunda y enraizada desconfianza al periodismo y al debate publico. Esa desconfianza del idiota y del ignorante. La desconfianza de aquellos que temen a su propia sombra.

Nuestros legisladores hacen buenos banquetes, pero malas leyes.

Resulta chocante escucharles decir que votaron a favor de una ley anacrónica, que restringe gravemente la libertad de expresión, sin leer el texto del proyecto, sin conocerlo, sin saber, en definitiva, que cresta estaban votando. Por Dios, ¡que indignación mas grande!

Nuestra justicia, por otro lado, demuestra un temor irracional a la critica ciudadana, una facilidad enorme para ejercer, todo tipo de medidas legales para silenciar e incluso enviar a prisión a quien denuncian hechos que involucran a sus integrantes.

Mientras exista una sola norma que permita el encarcelamiento de individuos por el solo hecho de emitir una opinión o por realizar una denuncia - por dura e injusta que esta aparezca - los avances logrados en estos 13 años de democracia, resultan ser meros espejismos.

Mientras se mantengan leyes restrictivas a la libertad de expresión, voy a seguir protestando. Voy a seguir gritando, voy a seguir escribiendo.

Hace algún tiempo atrás, prometí ser "el ultimo chileno encarcelado por emitir una opinión". Gracias a nuestros aletargados parlamentarios, todo parece indicar que no podré, por ahora, cumplir mi palabra.