Piramides de Egipto
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MARISOL MONTESINO HEYER
TERAPEUTA
marisolmontesino@gmail.com
CON-CIENCIA MÍSTICA
Septiembre de 2010


EQUINOCCIO Y LUNA LLENA EN LIBRA

Los equinoccios y los solsticios son infinitamente importantes para nosotros porque nos aportan dirección a nuestras vidas.

El día jueves 23 de septiembre ocurrió un evento en el cielo que muy pocos se dieron el tiempo de apreciar. Pareciera que damos todo por sentado y quizás por esta misma razón muchas de las cosas que nos proponemos no nos resultan como queremos y no ocurre la magia, esa que todos se han olvidado.

Nosotros estamos bajo un gigante amarillo, que nos alumbra el día, pero no sólo eso, pues rige cada ámbito de nuestra energía, vibracionalmente, cada célula de nuestro organismo.

Ese día el sol alcanzó el punto más alto en el cielo, haciendo que todos los cuerpos que estén bajo los rayos solares presenten una mínima sombra, esto es el equinoccio y marca el inicio del otoño en el hemisferio norte y el de la primavera en el hemisferio sur. Esta fecha ha sido simbólicamente importante para todas las sociedades y culturas.

Es sólo durante los equinoccios que el sol está situado en el plano del ecuador terrestre, donde alcanza el cenit, es decir, su plenitud en el gran espacio del cielo.

Los equinoccios y los solsticios son infinitamente importantes para nosotros, no sólo en el ámbito de las estaciones del año, sino que también nos aportan dirección a nuestras vidas, pues son partes de una gran cruz cósmica en el cielo; norte, sur, este y oeste. Esta cruz a su vez divide el círculo del zodíaco y es también el árbol de la vida de los Cabalistas. El paso de una estación a otra se hace por estos 4 puntos que son como nudos de fuerzas para cada una. Es en estas fechas y sólo en estas en que el sol desencadena fuerzas poderosas con las que podemos beneficiarnos, pero este regalo de la naturaleza ocurre con la condición de que nos encontramos en armonía con el cosmos.

Astrológicamente hablando, cuando el Sol entra en Libra, ocurre el milagro del equinoccio, empezando así lo que se conoce como "la fase de Libra a Piscis", donde las energías poderosas del majestuoso arcángel Miguel, con su balanza, entran en acción. Miguel, quien es la inteligencia del sol y la potencia de Dios, tiene en sus manos un poder muy especial, pues cuenta con su espada brillante, la que puede desatar los nudos que impidan el avance. Por lo tanto, en ese estado entramos a un tiempo de liberación, de despojo y de apertura a lo nuevo. Es tiempo en que la semilla brote, salga ese fruto guardado por tiempo. En otras culturas por ejemplo la Maya, en su calendario nos encontramos con el período de término de la Onda Encantada de la Semilla Amarilla (tiempo de florecimiento).

El signo de Libra a su vez está regido por Venus, el cual es planeta de la belleza, armonía, placeres y alegrías. Además, justamente en este equinoccio se produjo otro fenómeno grandioso que nos entrega la naturaleza, el de la luna llena. Esta luna esplendorosa actúa como espejo, pues en la rueda del zodíaco Aries se encuentra con su vecino de en frente, el cual es Libra. Por lo tanto, ocurre algo que muy pocas veces ha pasado en estos tiempos y es el del equilibrio de lo masculino (Aries) y lo femenino (Libra). Este hecho nos permitirá percibir la belleza y armonía en todo, incluso en aquello que no lo es. Fusionando las energías masculinas y femeninas y ejercitando en conciencia la estabilidad de la balanza, podemos tratar de despojarnos del pasado que nos pesa, recordar sin dolor, sin resentimientos, tomar conciencia del aquí-ahora y vivir más como niños alegres, sin preocuparnos del por-venir.

Todo equinoccio o solsticios marcan un cambio, no sólo de algo físico sino que también espiritual, un inicio de algo nuevo; es tiempo de tomar la decisión de sacarse la ropa vieja y lucir un traje nuevo, más luminoso, más alegre, más conciente. Con aceptación, cariño y respeto por quien usa ese traje, primero debemos amarnos y aceptarnos a nosotros mismos, con todo lo vivido, con todo lo recorrido. Es tiempo de amar a nuestro espejo, así como lo hace Libra y Aries. Al entrar el sol en Libra, debemos comenzar el tiempo de visualizar la balanza y buscar el equilibro entre el ying y el yang, pues ninguno es bueno o mejor que el otro, sólo son y desde esa polaridad debemos emerger sin emitir juicios subjetivos, que sólo nos impiden evolucionar.

Me despido con mucho AMOR, deseándoles la primavera en el corazón.

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