Piramides de Egipto
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ADOLESCENCIA: DESAFIO PARA LOS PADRES

Por Mónica Gajardo Ojeda
Psicóloga infanto-juvenil

La etapa de la adolescencia la consideramos desde los 12 hasta los 20 años de edad. Se plantea también que la adolescencia culmina en la independencia en relación con los padres.

Algunas características de ésta etapa en general:

  • Los cambios físicos son rápidos y profundos.
  • Comienza la madurez reproductiva
  • La búsqueda de la identidad se torna imperiosa
  • Los compañeros ayudan a desarrollar y probar el autocontrol
  • Se desarrolla el pensamiento abstracto
  • El egocentrismo persiste en algunos comportamientos
  • Las relaciones con los padres son buenas en general, no obstante el aumento de su necesidad de autonomía e independencia y de diferenciación como ser humano.

Necesidades de los adolescentes en dicha etapa:

· Educación que potencie sus posibilidades de pensar en forma abstracta, que los desafíe a establecer relaciones, a explicarse fenómenos y a sacar conclusiones.

· Ambiente familiar capaz de otorgarle los límites y espacios necesarios para interactuar con sus iguales y aprender a relacionarse con los demás, de manera de lograr posteriormente autonomía respecto de sus padres.

· Un medio que les ofrezca muchas oportunidades de interacción con su grupo de pares; espacios mixtos para desarrollar relaciones heterosexuales; encontrar otros jóvenes líderes con quienes identificarse y grupos a los que pertenecer y con los cuáles desarrollar su identidad.

En estos últimos tiempos se ha visto, que los más pequeños parecen ser más independientes, por lo que parece que desde más niños están viviendo cambios psíquicos que nos desconciertan.

Padres llegan a mi consulta preocupados por observar cambios fuertes en su niñita que de ser muy tierna y tranquila, por ejemplo, se torna muy irritable, mal genio y contestadora, estaban preparados para que ocurriera a los 12 o 13 años, pero no a los 9 años de edad. Hay factores culturales y sociales y nutricionales que influyen en éste adelanto.

Algo muy importante que quiero profundizar y especificar en éste artículo es que hay un cambio psicológico muy marcado en esta etapa y tiene relación con la irritabilidad, agresividad, y por otra parte el aislamiento y retraimiento.

Se debe entender esta etapa como propia de la adolescencia, ya que ellos necesitan de este espacio de intimidad y de compartir más con sus amigos, ya que es uno de los acontecimientos primarios de definir su propia identidad.

A su vez, parte de esta etapa es experimentar emociones y reacciones agresivas sin control. El modelo paterno marca la pauta de este aprendizaje, por eso es importante la adecuada reacción de los padres ante este comportamiento de los hijos. Frente a esto por tanto, no es bueno evitar y no reaccionar ni tampoco agredir de vuelta.

Lo más recomendable es darle a entender al niño que la actitud que tuvo nos hizo daño físicamente y nos afectó emocionalmente también. Es importante hablar sobre el tema cuando nos hallamos calmado, pero conversarlo de todas maneras, sin dejarlo pasar.

Es importante dejar en claro que en general se debe tener una actitud de supervisores, evitando el ser intrusivos. Se debe mantener una comunicación periódica para repasar los límites ya acordados y que ellos sepan que se implementan para su propio cuidado. No olvidemos el reconocer también nuestros errores como padres frente a nuestros hijos como la poca paciencia en ocasiones y responder con "un palmazo".

Es importante por tanto, que cuando los padres se sientan desconcertados por la actitud de sus hijos o se percaten de que han cambiado los patrones de comunicación y perdido el control con y hacia ellos, recurran a un especialista en adolescencia.

Recuerden que respetar y valorar el silencio de su hijo adolescente puede ser mucho más cercano, comprensivo y contenedor que llenarlo de preguntas y que exigirle que salgan de su espacio. No importa si no conversan demasiado, la cercanía física también importa.

Los límites y las normas son un tema fundamental, por lo que los permisos y horarios son los más conflictivos. Por tanto se debe negociar e involucrar al joven en el acuerdo. Así se sentirá más responsable de cumplirlo más que por no recibir la sanción porque se le está tratando como persona.

No olviden combinar siempre la racionalidad con la afectividad.

Fuente: www.todoninios.cl



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