Piramides de Egipto
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¿CORREGIR O ENSEÑAR?

Por María Fernanda Ternicien
Educadora de Párvulos

 

Vivimos en un mundo criticón, como adultos debemos soportar día a día las críticas, no siempre constructivas, de nuestros jefes o compañeros de trabajo, de nuestros amigos o conocidos, y de nuestra propia familia en muchas ocasiones. Generalmente estas críticas se hacen sin mala intención... pero se hacen igual y nos hemos acostumbrado tanto a vivir con ellas que terminamos también por hacerlo nosotros con nuestros hijos.

Es así como reaccionamos negativamente frente a cualquier actitud que nos perturbe de nuestros niños, olvidando que será mucho mas productivo prestar atención a las cosas positivas, ensalzándola, premiándola con caricias o palabras alentadoras, que llevarán al niño a querer repetir esta conducta posteriormente, y por lógica, se irá extinguiendo la negativa.

Si tenemos la costumbre de hacer un gran escándalo por cosas insignificantes como puede ser por ejemplo una pieza desordenada, al llegar el momento de enfrentar un problema mayor, habremos perdido autoridad frente al niño, y lo que es peor, el no sabrá distinguir entre lo que es importante y lo que no.

Acostumbrémonos a hablar en forma positiva cuando debamos corregirlo, decirle por ejemplo "ordena tu pieza" en vez de "limpia este chiquero", o "baja el volumen de tu radio hijo por favor" en vez de "¡Me vas a volver loco con esa música!"

La mejor forma de ser un buen padre es aprender a observar las cosas buenas que tienen los hijos, sus actitudes y conductas positivas, y los progresos que van teniendo.

Y no olvidarse NUNCA de decirles cuanto los queremos y lo importante que son para nosotros.



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